Burgos no es Japón, ni mucho menos, pero antes de que se demasiado tarde solo hay una opción, por encima de dependencias energéticas y por encima de rentabilidades políticas: Garoña cierre ya.
Burgos no es Japón, ni mucho menos, pero antes de que se demasiado tarde solo hay una opción, por encima de dependencias energéticas y por encima de rentabilidades políticas: Garoña cierre ya.