Seguro que el señor Cayo, aquel ficticio personaje que desnudo Delibes, no se hubiese planteado nunca que en Cortiguera, Valdelateja, Tubilla o Sedano alguno de sus vecinos hubiese amañado el censo electoral. Pero, el egoísmo, la ambición y el arribismo terminaron calando en su pueblo y aledaños muy a pesar suyo.