Hace algún tiempo explicaba a mis lectores cómo la alargada sombra de mi abuelo había conseguido cerrar el blog en el que expresa mis desvelos de eterna segundona al trono de España. Ahora, desde mis reales aposentos, me cuesta trabajo reprimir el regocijo ante las desgracias que se abaten sobre la Corona. ¿No lo adivinan?… Read more »