Publicado por DV & archivado en Burgos.

Un rehén que llena las bocas de nuestros políticos mientras intentan llenar sus bolsillos.

Garoña pese a no estar en activo sigue dando que hablar y sigue acosándonos el fantasma de su reapertura. Su periodo de vida finalizó en 2011 y no parece que este hecho la entierre para siempre.

Frente a la polarización social que ha originado estar a favor o en contra de las nucleares han existido siempre muchos mitos y leyendas, pero hoy esos mitos y leyendas ya han sido desterrados: El sistema actual puede seguir sin nucleares. En Europa hay países que ya han emprendido un plan para lo que se llama “la transición energética” las renovables y el autoconsumo cada vez tienen más peso.

Todo el mundo sabe que aquí las compañías eléctricas tienen largas patas en los partidos políticos, que esa “transición energética” esta muy lejos y que la legislación ayuda a grandes corporaciones y debilita al consumidor, mientras que en otros países de fomenta el autoconsumo aquí la legislación lo persigue. Garoña es un ejemplo más de esta lamentable actuación.

En Febrero el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que no tiene ningún experto ni en seguridad ni en nuclear, daba el visto bueno a la reapertura de Garoña. Cuatro votos a favor(tres del PP y uno del PSOE) frente a uno en contra(del PSOE) pero a pesar de esta decisión meramente política las razones que forzaron su cierre tanto técnicas como principalmente económicas parecen insalvables.

Según parece, Garoña necesita 200 millones de inversión para volver a ser operativa. Además, en 2012 pese a las insistencias desde el Gobierno y los favoritismo legales que se le tendieron desde el parlamento, Nucleonor renunció a mantener operativa la central. El motivo, como no podría ser de otra manera, es puramente económico: Una reforma energética que en aquel momento estaba en tramite y que finalmente fue aprobada la convertía en deficitaria.

Ahora mismo la reapertura de Garoña es incierta. Los dirigentes económicos y políticos tendrán que hacer sus cuentas y ver si sale o no rentable para ellos. En esas cuentas se han olvidando de los costes que supone tener la piscina de combustibles casi llena y el futuro procesado de los mismos ya que todo esto no lo van a pagar ellos.

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