Teatro de marionetas politicas.
Jueves, 31 de Enero de 2008Llevo unos cuantos días, como consumidor esporádico que soy de la
llamada televisión, viendo una serie de cosas en dicha caja que me tienen algo mosqueado y porque no decirlo frito. Los únicos programas que veo son los informativos, y es que de un tiempo a esta parte mis carcajadas son mayores cuanto más se acercan las llamadas “elecciones generales”, todos los informativos hablan de ello, todos los días, y esto nos espera hasta el día 9 de Marzo.

Celia nos comenta: Las fiestas navideñas sirven para que una vez más surja una farsa en nuestra vida. Las relaciones, las intenciones y demás aspectos contaminados fluyen para satisfacer las intenciones del poder. En estos días las imágenes de los telediarios se llenan con las preocupaciones de los padres por conseguir la wii o cualquier otro regalo. Estos juguetes son el sustituto del amor y compañía, que los padres olvidáis el resto del año.
Delegamos nuestras responsabilidades políticas desde hace mucho tiempo, nadie nos pregunto si queríamos, si lo deseábamos, pero nos educaron desde los medios, colegios e instituciones a meter la papeleta. Ahora elegimos entre blanco o negro saltándonos toda la gama de grises intermedia que nos afianza como borregos separándonos en dos clases, la de los gobernantes y la de los gobernados.
Un interesante texto realizado por diversos medios anarquistas venezolanos donde, a modo de entrevista, se expone la situación actual desmontando algunos de los mítos que existen a cerca del régimen chavista.
La banda de Bonnot fue una banda de atracadores anarquistas que hizo temblar los pilares del sistema de la República francesa de principios del siglo XX. 
El dubitante nos comenta: Goebbels ministro de propaganda de Hitler fue un gran estratega propagandístico. Unos principios impulsaron su trabajo, con ellos mantuvo engañada y sometida a muchos millones de personas. Todos ellos usados hoy en día como herramienta propagandística y de control.
Hace un año aproximadamente la fiebre urbanística y el desmadre de cementación del territorio estaban en su máximo apogeo, pero apenas había debate político y social al respecto. Después de cinco años de verdadero desquicie inmobiliario, el llamado quinquenio de la euforia[2], se habían ido desarrollando distintos procesos locales de resistencia al Tsunami urbanizador español, principalmente las denominadas plataformas por la defensa del territorio, pero su incidencia en la esfera y el debate público se circunscribía, en todo caso, al ámbito local…







