Publicado por DV & archivado en Burgos.

Gabriel García Márquez, nos dijo una vez…

Que las democracias nunca han renunciado a aprovechar la potencia social del deporte. Es más, este genial escritor llego a decir que en su país ‘el fútbol es un instrumento para conquistar el poder’.

En nuestra ciudad un máximo exponente de esta mezcla de política, deporte y dinero fue Antonio Martínez Laredo. Este conocido personaje en 1977 tuvo que dimitir como presidente del Burgos fruto de una agresión a un arbitro en el partido que enfrentaba al club contra el Barça pero no le impidió llegar otra vez a la presidencia en 1989 cuando el club ascendía a Primera división con una plantilla que generó autentica sensación en la ciudad. Balint, Juric, Eduayen… Burgos vivía sus mejores años de fútbol.

En 1992 con el club en pleno apogeo y un inicio de temporada increíble las cuentas no salían. Con la notable debilidad económica del club de fútbol da comienzo uno de los más truculentos capítulos de la política local. Un joven Antonio Miguel Méndez Pozo arrebata el control del club a Martínez Laredo. Antonio Miguel promueve un plan de emergencia para salvar el club usando el Diario de Burgos y embaucando al Ayuntamiento y a la Diputación. El dinero público es el claro protagonista que finalmente acaba esfumándose y el club quiebra. Si os interesa continuar leyendo sobre las cloacas políticas de aquella época el libro “el jefe” narra con más detalle una peculiar versión de lo sucedido. Ni que decir tiene que aquel pasaje de nuestra historia polarizo la sociedad Burgalesa, querellas, desfalcos y dinero público con paradero desconocido.

Pero ni la carrera de Antonio Miguel Méndez Pozo ni la de Martínez Laredo acababan ahí, todo lo contrario. Algunos dicen que Méndez Pozo se hizo con el control de la ciudad desde la Prisión Provincial de Burgos. Laredo en cambio llegaba a ser concejal en las elecciones 1997 prometiendo a los burgaleses un fuerte club de fútbol en primera división como su principal lema de campaña.

A día de hoy, como en el 92, Ayuntamiento y Diputación financian el deporte. Algunas noticias afirman que una partida de 2,7 millones de Euros están destinada al Club Baloncesto Miraflores. Además finalmente el club pudo acceder a la liga ACB y el Alcalde Lacalle aseguraba tener un millón de Euros más destinados a las necesidades del club para su admisión en la liga ACB junto a la cesión de las instalaciones deportivas.

Aun a sabiendas de que como bien nos dijo Gabriel García Márquez ninguna persona ávida de poder renuncia a la potencia social del deporte estamos condenados a repetir nuestra historia. Ningún político de nuestra ciudad cometerá la locura de advertir que ese dinero no debería destinarse a sufragar un negocio y mucho menos oponerse a ello ya que si lo hace se habrá quedado fuera de juego.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.