{"id":14042,"date":"2014-11-19T00:01:40","date_gmt":"2014-11-18T23:01:40","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/?p=14042"},"modified":"2014-11-18T23:55:35","modified_gmt":"2014-11-18T22:55:35","slug":"la-lucha-de-gamonal-destellos-de-una-vida-otra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/la-lucha-de-gamonal-destellos-de-una-vida-otra.php","title":{"rendered":"La lucha de Gamonal: destellos de una vida otra"},"content":{"rendered":"<p class=\"lead\">Una vez m\u00e1s, Gamonal nos ha vuelto a dar durante estos d\u00ed\u00adas un regalo generoso de revuelta y rabia contra la mafia econ\u00f3mica y su opresi\u00f3n descarada. El texto que presentamos a continuaci\u00f3n, La lucha de Gamonal: destellos de una vida otra <strong>(Jes\u00fas Garc\u00ed\u00ada Rodr\u00ed\u00adguez<\/strong>), que aparece publicado en el nuevo n\u00famero 21-22 reci\u00e9n salido del horno de <strong>la revista Salamandra<\/strong>, aborda precisamente los acontecimientos de la revuelta de Gamonal de enero de este a\u00f1o, discutiendo sus aciertos y limites, sus relaciones con otros movimientos como el 15M o la revuelta de Can Vies, y las lecciones, implicaciones y posibilidades que ofrece y abre en la lucha contra la dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-14043\" title=\"gamonal_burgos--644x362\" src=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/gamonal_burgos-644x362.jpg\" alt=\"gamonal_burgos--644x362\" width=\"386\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/gamonal_burgos-644x362.jpg 644w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/gamonal_burgos-644x362-300x168.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 386px) 100vw, 386px\" \/><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong><br \/>\nLA LUCHA DE GAMONAL: DESTELLOS DE UNA VIDA OTRA<\/strong><br \/>\nHace un par de a\u00f1os algunos nos atrevimos a vaticinar un ciclo &#8220;de contestaci\u00f3n general a la dictadura de una econom\u00ed\u00ada inhumana&#8221;\u009d, dentro del cual ese revulsivo tan esperanzador como ambiguo y contradictorio, que por comodidad seguiremos llamando 15M, era &#8220;una parte m\u00e1s de un movimiento mucho m\u00e1s amplio y mucho m\u00e1s profundo&#8221;\u009d[1]. Si afirmamos aquello fue porque ten\u00ed\u00adamos la certeza de que lo ocurrido en las plazas, aunque no consiguiese tumbar el sistema y ni siquiera lograse alg\u00fan objetivo concreto, s\u00ed\u00ad que logr\u00f3 transformar radicalmente tanto la vida cotidiana como las certezas ideol\u00f3gicas y las ilusiones democr\u00e1ticas de mucha gente. Algo cambi\u00f3, pero las verdaderas transformaciones requieren de largos per\u00ed\u00adodos de tiempo.<\/p>\n<p>La urgencia del momento actual, en la que los recortes y la crisis econ\u00f3mica son solo la cara m\u00e1s visible de una nueva vuelta de tuerca de un sistema capitalista, hace que a menudo nos pueda la impaciencia y la desesperaci\u00f3n porque no avistamos la revuelta que traer\u00e1 el mundo nuevo. Y quiz\u00e1s \u00e9sta nunca llegue, al menos bajo la forma en que siempre pensamos que lo har\u00ed\u00ada. Y es a veces de forma inesperada, donde menos se espera, y en medio de lo que parece una oscuridad completa, que se nos presentan r\u00e1fagas de luz imprevistas. Una de ellas fue Gamonal.<\/p>\n<p>Pero Gamonal no surge de la nada. Detr\u00e1s se encuentran m\u00e1s de dos a\u00f1os de recortes salvajes, de reforma laboral extremista y b\u00e1rbara, de descenso brutal del nivel de vida, de paro y de explotaci\u00f3n, de corrupci\u00f3n y de plutocracia, de represi\u00f3n policial y de silenciamiento medi\u00e1tico, de luchas y enfrentamientos no violentos (incluyendo asaltos al Congreso), de masivas manifestaciones pac\u00ed\u00adficas, de difusi\u00f3n de ideas de resistencia por numeros\u00ed\u00adsimos colectivos de las m\u00e1s diferentes ideolog\u00ed\u00adas, de mareas m\u00e1s o menos sindicalizadas y de huelgas generales muy movidas. Y por supuesto de dos a\u00f1os de experimentaci\u00f3n asamblearia en barrios y pueblos tras el 15M. Y tambi\u00e9n de luchas sindicales duras. La m\u00e1s cercana en el tiempo fue la huelga de basureros de Madrid, sucedida s\u00f3lo unos meses antes que Gamonal, que elev\u00f3 el tono de la contienda presionando a las autoridades con la invasi\u00f3n de basura por las calles y que lleg\u00f3 a utilizar t\u00e1cticas alejadas ya de la no-violencia. Su vago precedente fue una huelga de taxistas, en julio de 2012, tambi\u00e9n en Madrid, que acab\u00f3 a golpes y que tambi\u00e9n consigui\u00f3 imponer sus reivindicaciones. A la de Madrid siguieron las huelgas de basura en Alcorc\u00f3n, especialmente firme y con disturbios graves, la de lavander\u00ed\u00ada en los hospitales de Madrid (que empez\u00f3 como huelga salvaje) y tambi\u00e9n la prolongaci\u00f3n en el tiempo de la de Panrico, que lleg\u00f3 a los ocho meses de huelga. Todo ello mostraba un leve resurgir de las luchas obreras, que empezaban a comprender que la benignidad y la blandura que hasta ahora hab\u00ed\u00adan caracterizado a las luchas eran contraproducentes, y que era necesario ir un paso m\u00e1s all\u00e1 si quer\u00ed\u00adan conseguir sus objetivos y conservar sus puestos de trabajo.<\/p>\n<p>En definitiva, y en la l\u00ed\u00adnea de esos precedentes, Gamonal, a mediados de enero de 2014, se levant\u00f3 como un revulsivo frente a la tibieza excesiva de las luchas inmediatamente anteriores. Y por ello lo sorprendente, lo nuevo, lo esperanzador de lo sucedido en Gamonal fue que, durante cuatro d\u00ed\u00adas luminosos con sus cuatro igualmente luminosas noches se fusionaron en la acci\u00f3n y en el discurso dos mundos que hasta ahora hab\u00ed\u00adan permanecido (en el territorio espa\u00f1ol) como esferas separadas y demasiado alejadas: el mundo de la &#8220;peque\u00f1oburgues\u00ed\u00ada&#8221;\u009d \u2013 la insuficiencia e inexactitud del nombre ser\u00e1 explicada m\u00e1s tarde \u2013, de los vecinos y vecinas que s\u00f3lo desean, al parecer (y es importante ese &#8220;al parecer&#8221;\u009d), ciertas reformas en el sistema, y los &#8220;revolucionarios&#8221;\u009d \u2013 de nuevo un t\u00e9rmino inapropiado en este caso \u2013, que apuestan por el cambio radical de las bases del R\u00e9gimen. Hasta el momento est\u00e1bamos acostumbrados a dos formas de lucha que caminaban en paralelo, sin yuxtaponerse, y cuyas diferencias los medios del poder intentaban resaltar y hacer a\u00fan m\u00e1s pronunciada, en su estrategia de aislamiento: grandes manifestaciones ciudadanas que se autodenominaban o eran denominadas pac\u00ed\u00adficas y no violentas, con lemas aparentemente reformistas, por un lado, y supuestos altercados o disturbios de &#8220;radicales&#8221;\u009d o incluso &#8220;v\u00e1ndalos&#8221;\u009d, por el otro, demonizados y criminalizados desde el primer momento por el establishment, sabedor del peligro que la chispa que aportaban podr\u00ed\u00ada traer a la yesca del descontento generalizado econ\u00f3mico, pol\u00ed\u00adtico y social.<\/p>\n<p>En Gamonal, el panorama ofrecido fue esencialmente distinto. Lo que se vio en esos cuatro d\u00ed\u00adas y noches fue una simbiosis o convergencia perfecta entre esos dos grupos que parec\u00ed\u00adan irreconciliables y estancos. Ambos se unieron de manera iluminadora para traer una dureza de acci\u00f3n y de discurso admirable, una acci\u00f3n que se atrevi\u00f3 a ir un paso m\u00e1s all\u00e1 de la no violencia ideol\u00f3gica que aquejaba a gran parte del llamado &#8220;15M&#8221;\u009d (una de esas f\u00f3rmulas alfanum\u00e9ricas que tanto gustan a la clase tecnocr\u00e1tica) y un discurso duro que se opon\u00ed\u00ada con firmeza a las mentirosos relatos habituales del poder. Basta con leer algunos de los comunicados de la asamblea de Gamonal para entender un significativo cambio de matiz y de tono.<\/p>\n<p>Desde los d\u00ed\u00adas previos al estallido, se vio con claridad ese cambio de rumbo: un trabajo asambleario disperso pero de largo recorrido fructific\u00f3 en una manifestaci\u00f3n o concentraci\u00f3n que ten\u00ed\u00ada como claro objetivo detener y paralizar unas obras. Esa resistencia pasiva no era nada nuevo, aunque aqu\u00ed\u00ad lo interesante es que se ejerci\u00f3 con singular cohesi\u00f3n y firmeza. La concentraci\u00f3n y el enfrentamiento con las fuerzas del orden dieron paso al estallido de c\u00f3lera nocturna que hizo arder parte del barrio. Y es a continuaci\u00f3n cuando empez\u00f3 a forjarse la diferencia: los disturbios fueron asumidos, inopinadamente, por la masa barrial como un instrumento m\u00e1s, y no desechados como hasta ahora como excesos reprobables. A partir de la segunda noche se desencaden\u00f3 una din\u00e1mica demoledora. La masa vecinal y barrial se re\u00fane en asambleas diarias \u2013 dos al d\u00ed\u00ada, una a las doce y otra a las siete \u2013 y es en esa asamblea donde empieza a cocerse todo: la elaboraci\u00f3n de un discurso colectivo duro, la creaci\u00f3n de una comunicaci\u00f3n interna imprescindible dentro de esa comunidad en lucha y la toma de posici\u00f3n unitaria a la contra de un poder en delicuescencia. De ah\u00ed\u00ad surgieron las dos v\u00ed\u00adas que, como una pinza venenosa, trajo de calle a las autoridades: manifestaciones masivas de d\u00ed\u00ada, disturbios graves de noche, que inclu\u00ed\u00adan acciones de sabotaje contra las indeseadas obras, ataques a bancos y quema de instalaciones temporales de la empresa inmobiliaria.\u00a0 En esa doble acci\u00f3n o en esa acci\u00f3n en dos flancos estuvo gran parte de la eficacia de las confrontaciones de Gamonal. Habr\u00ed\u00ada que unir a ello la coherencia y legitimidad sin fisuras de su discurso.<\/p>\n<p>La asamblea fue el catalizador y motor de ese movimiento: all\u00ed\u00ad se unific\u00f3, se puli\u00f3 y se fortaleci\u00f3 el discurso que se opuso al del poder pol\u00ed\u00adtico, al de la especulaci\u00f3n y corrupci\u00f3n del capital, y, no por \u00faltimo menos importante, al de la violencia de los cuerpos de seguridad del estado. Podemos ver aqu\u00ed\u00ad un efecto positivo y eficaz, a medio-largo plazo, un efecto de onda larga de la perseverante, asidua y siempre informal pr\u00e1ctica asamblearia del llamado 15M, tantas veces denostada por ineficaz y &#8220;blanda&#8221;\u009d. El asamblearismo ha ido decayendo desde el 15M hasta ahora. Pero Gamonal es tambi\u00e9n asamblearismo, y fruto de esa educaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica que es siempre la asamblea. En efecto, este es un caso de esa labor silenciosa, oscura, an\u00f3nima y subterr\u00e1nea de una colectividad que tarde o temprana recoge sus frutos. La asamblea crea con preeminencia algo que otras formas de acci\u00f3n obvian: comunidad, el primer paso para cualquier trabajo pol\u00ed\u00adtico serio. Y lo trascendental es que la asamblea crea una comunidad horizontal, igualitaria, libertaria, vinculada no s\u00f3lo pol\u00ed\u00adtica, sino personal y afectivamente (opuesta por ello a todas las comunidades jer\u00e1rquicas). En ese verse las caras, en ese hablar en comunidad, en ese trabajo de creaci\u00f3n de lo p\u00fablico real \u2013 como opuesto a lo privado-p\u00fablico de la democracia capitalista \u2013 se fragua una bomba de relojer\u00ed\u00ada social de un potencial inusitado. Y aqu\u00ed\u00ad lo p\u00fablico lo es en su significado etimol\u00f3gico y aut\u00e9ntico: lo de la gente, el espacio de libertad de todos, como opuesto a lo p\u00fablico del estado y a lo privado del capital, que en el interior del R\u00e9gimen que padecemos son uno y lo mismo. Y su eficacia real ha estado y estar\u00e1 en su incardinaci\u00f3n en el barrio, como lugar propicio e id\u00f3neo para un movimiento asambleario f\u00e9rtil.<\/p>\n<p>En efecto, el movimiento llamado 15M se ha debatido en esas dos vertientes \u2013 la global y general, que intentaba abarcar mucho y apretar poco, y se aventaba en gigantescas manifestaciones urbanas, y la local de las asambleas de pueblos y barrios, mucho menos espectacular, pero m\u00e1s concreta y afilada en sus pretensiones y funcionamiento \u2013 y Gamonal ha mostrado muy a las claras cu\u00e1l es la de importancia primera, tanto en el sentido cronol\u00f3gico como de categor\u00ed\u00ada: la del barrio, como espacio opuesto a la ciudad moderna en tanto sede, base de operaciones y esencia del capitalismo contempor\u00e1neo, la del barrio como comunidad opuesta a los poderes imperantes y la del barrio como espacio de relaciones solidarias y distintas a las que el R\u00e9gimen impone o intenta imponer desde arriba. Esto no quiere decir que las grandes demostraciones de masas sean algo a menospreciar, sino que el trabajo asambleario y comunitario en el barrio es el presupuesto y la base para ese otro trabajo posterior de las grandes masas levantadas. Con claridad Gamonal ha puesto ante nuestros ojos el potencial transformador de la lucha barrial, y su capacidad desestabilizadora real, que debe servir como ejemplo en el resto de barrios, pueblos y comunidades peque\u00f1as como componentes primarios de la lucha pol\u00ed\u00adtica, econ\u00f3mica y social.<\/p>\n<p>Pero Gamonal ha iluminado otro aspecto important\u00ed\u00adsimo de nuestra realidad que pocas veces se considera, un aspecto que puede resultar clave si se sacan de ello las conclusiones a las que parece apuntar. La dicotom\u00ed\u00ada arriba descrita entre una masa reformista peque\u00f1oburguesa y una vanguardia de activistas revoltosos y &#8220;vand\u00e1licos&#8221;\u009d no es real, porque\u00a0 (al menos en Gamonal, y es posible que eso sea extrapolable a otros sitios) no existen esas dos realidades de manera factual. Lo sorprendente de lo sucedido en Gamonal es que ha desvelado que son las estrategias y las acciones comunitarias las que crean el sujeto revolucionario, no que este sujeto exista a priori \u2013que no existe. No existe tal cosa como una masa de clase media peque\u00f1oburguesa de peque\u00f1os comerciantes, profesionales liberales, asalariados de tipo medio, etc. etc. y otra de &#8220;proletarios&#8221;\u009d con n\u00ed\u00adtida conciencia de clase \u2013 o existen, pero s\u00f3lo si se empecina uno en clasificarlos como tales. Lo que de verdad hay es una masa descontenta y bastante homog\u00e9nea en su descontento y en partes de su discurso destructivo, y son los propios tipos de uni\u00f3n en la reivindicaci\u00f3n las que los constituyen como un sujeto u otro. En el seno de manifestaciones globales y pac\u00ed\u00adficas, se constituir\u00e1 un sujeto ciudadano y reformista, de aspiraciones d\u00e9biles. En el seno de un movimiento asambleario duro, de manifestaciones masivas y opuestas al poder y sin miedo a la llamada violencia, se constituye otro sujeto, un sujeto con aspiraciones m\u00e1s maximalistas y radicales, que se relaciona de otra manera con el poder (como algo opuesto frontalmente a \u00e9l). La lucha institucional crea un tipo de relaciones y sujetos, la lucha ciudadana otros y la lucha popular \u2013 por llamar de alguna manera a una lucha que incluye a todos los descontentos, explotados y oprimidos, que son legi\u00f3n \u2013 otros radicalmente distintos. Esto es algo muy a tener en cuenta en el futuro, para borrar determinados prejuicios existentes. En Gamonal las rafias contra bancos, la quema de contenedores y los actos &#8220;vand\u00e1licos&#8221;\u009d fueron realizados por vecinos vulgares y corrientes. No vamos a entrar aqu\u00ed\u00ad en si la chispa de estos actos fue encendida por grupos de determinada naturaleza desestabilizadora previa; en cualquier caso, se trataba tambi\u00e9n de grupos de vecinos de Gamonal, seguramente m\u00e1s j\u00f3venes, y por tanto miembros tambi\u00e9n de esa comunidad. Se sabe en Gamonal que las pedradas a bancos fueron secundadas por ancianos poco sospechosos de tener un pasado revolucionario a sus espaldas. El ambiente creado por una movilizaci\u00f3n como la de Gamonal crea sujetos pol\u00ed\u00adticamente duros, y crea relaciones interpersonales fuertes \u2013 frente a las relaciones pol\u00ed\u00adticamente d\u00e9biles de la posmodernidad \u2013, y esa evidencia debe hacernos recapacitar sobre muchas de las estrategias hasta ahora practicadas. La divisi\u00f3n entre ciudadanistas y radicales es irreal, y creada y fomentada por un poder y sus mass media que lo que m\u00e1s temen es precisamente eso: que los vecinos de una barriada se movilicen en organizaciones pol\u00ed\u00adticas comunitarias y que utilicen m\u00e9todos radicales y contundentes para sacudirse de encima la bota que les aplasta.<\/p>\n<p>Subyacen aqu\u00ed\u00ad dos temas tambi\u00e9n de suma importancia, que en Gamonal afloraron con inusitada actualidad: el tema de la represi\u00f3n pol\u00ed\u00adtico-policial y el tema de la violencia.A la gazmo\u00f1er\u00ed\u00ada de cierta parte del llamado 15M con respecto al uso de la violencia[2] se opuso en Gamonal una sabia reflexi\u00f3n sobre el uso de la violencia reactiva como defensa ante la brutalidad y presencia represora y omn\u00ed\u00admoda de la polic\u00ed\u00ada en nuestras calles y pueblos, que les permiti\u00f3 asumir con normalidad y coherencia las acciones violentas sobre las cosas como parte de su lucha, como un instrumento m\u00e1s de especial eficacia en su presi\u00f3n diaria frente a las autoridades. La idoneidad de esa autodefensa ha quedado incuestionablemente clara, y es deseable que sirva de ejemplo a otras reivindicaciones similares.\u00a0 Esa coherencia elogiable e impecable les llev\u00f3 a incluir entre sus principales reivindicaciones la liberaci\u00f3n de los detenidos a ra\u00ed\u00adz de los disturbios y a llevar las manifestaciones masivas ante las puertas de las comisar\u00ed\u00adas. Tambi\u00e9n en eso la comunidad de Gamonal mostr\u00f3 una lucidez admirable: la acci\u00f3n represora policial es parte fundamental, y no accesoria,\u00a0 del R\u00e9gimen. La polic\u00ed\u00ada, en especial las UIPs, es un cuerpo de represi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica feroz, y el mito del polic\u00ed\u00ada bueno debe desaparecer del panorama de lucha pol\u00ed\u00adtica actual. En Gamonal asistimos a una verdadera lucha antirepresiva popular, aunque fuere en estado embrionario, y ese es el inicio de un camino esencial por el que debemos sin duda seguir. Por otra parte, esa estrategia de violencia contra las cosas fue orquestada de manera organizada y concreta, no fue una borrachera de violencia ni mucho menos, sino una acci\u00f3n estrat\u00e9gica y selectiva: los puntos elegidos \u2013 bancos, inmobiliarias, casetas de obra \u2013 ten\u00ed\u00adan un significado claro dentro de la lucha, y un significado tambi\u00e9n a nivel simb\u00f3lico dentro del inconsciente colectivo, y pod\u00ed\u00adan perfectamente ser asumidas por los elementos en apariencia m\u00e1s &#8220;reaccionarios&#8221;\u009d como peque\u00f1os comerciantes. Eso sin duda, junto con el trabajo asambleario, influy\u00f3 en la solidaridad total con los detenidos, que se extendi\u00f3 hasta otra acci\u00f3n encomiable: acudir a las sucursales bancarias para que retiraran las denuncias contra esos detenidos. Una lucha pol\u00ed\u00adtica seria incluye necesariamente esa solidaridad, cuidado y recuerdo permanente de los secuestrados por el poder.<\/p>\n<p>Y por \u00faltimo nos detendremos en otro aspecto de lo all\u00ed\u00ad vivido de mucha trascendencia, aunque tambi\u00e9n sea obviado o poco considerado por la mayor\u00ed\u00ada de las luchas. Se trata de la moment\u00e1nea ruptura del espect\u00e1culo, entendido como forma de dominaci\u00f3n esencial del r\u00e9gimen, ruptura realizada desde dentro. No nos cabe la menor duda de que los vecinos de Gamonal debieron de sentir durante esos memorables cuatro d\u00ed\u00adas y noches de revuelta, acci\u00f3n conjunta y directa y vida comunitaria, lo mismo que otros sentimos durante la acampada de Sol y que otros sintieran en revueltas y levantamientos colectivos similares: la sensaci\u00f3n de estar viviendo la vida real, la vida aut\u00e9ntica, sin intermediaci\u00f3n ninguna de los instrumentos inter y intrasubjetivos del poder (televisi\u00f3n, radio, internet, etc.), la sensaci\u00f3n de libertad p\u00fablica, colectiva y compartida, que no es sino un ramalazo de utop\u00ed\u00ada transportada s\u00fabitamente a nuestras vidas y vivida de pronto con la estupefacci\u00f3n de un buen sue\u00f1o. Eso (experiencia viva de la lucha y de lo otro posible) queda para siempre en las mentes y corazones de quienes lo han vivido, y fue puesto en palabras cabales y perfectas por uno de los vecinos de Gamonal en la primera asamblea: &#8220;\u00a1Vecinos! \u00bfDe verdad queremos volver a nuestras vidas amargas de hace unos d\u00ed\u00adas, esos d\u00ed\u00adas en los que nos ve\u00ed\u00adamos como desconocidos? \u00bfO queremos crear algo fuerte?&#8221;[3]. Ese contraste radical entre la vida amarga dentro del R\u00e9gimen y su diaria opresi\u00f3n y la vida fuerte, la vida aut\u00e9ntica y siempre ah\u00ed\u00ad escondida y subyacente, que nos abre un mundo ilimitado e inimaginable de relaciones, situaciones y experiencias diametralmente distintas a la vida &#8220;normal&#8221;\u009d, y que se nos revela a veces en iluminaciones liberadoras, es subrayado de manera brutal cada vez que se produce uno de estos levantamientos y subversiones, y son como verdaderos destellos que alumbran el camino hacia la libertad verdadera. Por decirlo as\u00ed\u00ad, son incursiones extremas del principio del deseo y del placer sobre el principio de realidad, o por decirlo de otra manera, incursiones extremas y placenteras de lootro sobre la espesa normalidad imperante.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica de Gamonal se reprodujo unos cuatro meses despu\u00e9s con el desalojo del centro okupado Can Vies, en el barrio de Sants en Barcelona. Esta r\u00e9plica en el tiempo, que incluy\u00f3 una defensa durante varios d\u00ed\u00adas del territorio,\u00a0 con enfrentamientos con fuerzas del orden y presi\u00f3n sobre las autoridades, careci\u00f3 en un principio de la cohesi\u00f3n social de la de Burgos, y pareci\u00f3 promovida en mayor medida por una cierta peque\u00f1a vanguardia. El asamblearismo vecinal fue dejado de lado en este caso, pero el apoyo vecinal estuvo presente tanto en los d\u00ed\u00adas posteriores al desalojo como en los de la re-okupaci\u00f3n, donde qued\u00f3 patente la irradiaci\u00f3n del centro dentro del barrio de Sants y la respuesta retroalimentadora de la comunidad para defenderlo y reconstruirlo. Las din\u00e1micas de resistencia volvieron a traer consigo una peque\u00f1a victoria sobre el sistema.<\/p>\n<p>En definitiva, lo sucedido en Gamonal es una muestra de que cuando la comunidad act\u00faa como comunidad horizontal y cohesionada, borrando toda diferencia de clases y de ideolog\u00ed\u00adas, es capaz de erosionar, socavar y abrir un boquete real en el muro del poder, pero sobre todo en el mundo de relaciones interpersonales, subjetivas, pol\u00ed\u00adticas, econ\u00f3micas y sociales que constituye el capitalismo (lo que en otros sitios hemos denominado &#8220;capitalismo del esp\u00ed\u00adritu&#8221;\u009d). La combinaci\u00f3n arm\u00f3nica y radical de asamblea-comunidad y discurso, masa-manifestaci\u00f3n y acci\u00f3n-ataque parece presentar una ecuaci\u00f3n con un futuro bastante halag\u00ed\u00bce\u00f1o en la lucha actual. Y su ejemplo deja bastante claro que no se debe tener miedo a la contundencia a la hora de esa lucha, pues se ha demostrado que, cuando va acompa\u00f1ada de unidad, legitimidad y justicia, es un argumento de enorme peso en el conflicto contra el poder (o los poderes).<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas Garc\u00ed\u00ada Rodr\u00ed\u00adguez<\/strong><br \/>\nSalamandra 21-22<br \/>\nGrupo surrealista de Madrid<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.gruposurrealistademadrid.org\/\">http:\/\/www.gruposurrealistademadrid.org\/<\/a><\/p>\n<p>________________________________________<br \/>\n[1]Instrucciones de uso para el Rapto n\u00ba 7<br \/>\n[2] Esa gazmo\u00f1er\u00ed\u00ada no es atribuible al &#8220;15M&#8221;\u009d en su conjunto: acciones como la toma del Parlament o el asalto a los ayuntamientos o la visita del Papa a Madrid y otras\u00a0 lo demuestran.<br \/>\n[3] Ver http:\/\/www.publico.es\/actualidad\/495429\/gamonal-no-quiere-volver-a-su-vida-amarga-y-continuara-con-las-protestas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez m\u00e1s, Gamonal nos ha vuelto a dar durante estos d\u00ed\u00adas un regalo generoso de revuelta y rabia contra la mafia econ\u00f3mica y su opresi\u00f3n descarada. El texto que presentamos a continuaci\u00f3n, La lucha de Gamonal: destellos de una vida otra (Jes\u00fas Garc\u00ed\u00ada Rodr\u00ed\u00adguez), que aparece publicado en el nuevo n\u00famero 21-22 reci\u00e9n salido&#8230;  <a href=\"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/la-lucha-de-gamonal-destellos-de-una-vida-otra.php\" class=\"more-link\" title=\"Read La lucha de Gamonal: destellos de una vida otra\">Read more &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[27,79,8,7],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14042"}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14042"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14042\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14044,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14042\/revisions\/14044"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}