{"id":14982,"date":"2015-06-06T21:33:25","date_gmt":"2015-06-06T20:33:25","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/?p=14982"},"modified":"2015-06-06T21:33:25","modified_gmt":"2015-06-06T20:33:25","slug":"la-peste-ciudadana-la-clase-media-y-sus-panicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/la-peste-ciudadana-la-clase-media-y-sus-panicos.php","title":{"rendered":"La peste ciudadana. La clase media y sus p\u00e1nicos"},"content":{"rendered":"<p class=\"lead\"><a href=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ciudadanismo-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-14983\" src=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ciudadanismo-5-224x300.jpg\" alt=\"ciudadanismo-5\" width=\"224\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ciudadanismo-5-224x300.jpg 224w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ciudadanismo-5-100x134.jpg 100w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ciudadanismo-5-150x201.jpg 150w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ciudadanismo-5-200x268.jpg 200w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ciudadanismo-5-300x403.jpg 300w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ciudadanismo-5-450x604.jpg 450w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ciudadanismo-5.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/><\/a>Que la econom\u00ed\u00ada y la pol\u00ed\u00adtica vayan a la par es algo elemental. La consecuencia l\u00f3gica de tal relaci\u00f3n es que la pol\u00ed\u00adtica real ha de ser fundamentalmente econ\u00f3mica: a la econom\u00ed\u00ada de mercado corresponde una pol\u00ed\u00adtica de mercado. Las fuerzas que dirigen el mercado mundial, dirigen de facto la pol\u00ed\u00adtica de los Estados, la exterior, la interior y la local. La realidad es \u00e9sta: el crecimiento econ\u00f3mico es la condici\u00f3n necesaria y suficiente de la estabilidad social y pol\u00ed\u00adtica del capitalismo. En su seno, el sistema de partidos evoluciona de acuerdo con el ritmo desarrollista. Cuando el crecimiento es grande, el sistema tiende al bipartidismo. Cuando se detiene o entra en recesi\u00f3n, como si obedeciera a un mecanismo homeost\u00e1tico, el panorama pol\u00ed\u00adtico se diversifica. El capital, que es una relaci\u00f3n social inicialmente basada en la explotaci\u00f3n del trabajo, se ha apropiado de todas las actividades humanas, invadiendo todas las esferas: cultura, ciencia, arte, vida cotidiana, ocio, pol\u00ed\u00adtica&#8230; Que hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n de la sociedad se haya mercantilizado significa que todos los aspectos de la vida funcionan seg\u00fan pautas mercantiles, o lo que es lo mismo, que cualquier actividad humana es gobernada por la l\u00f3gica capitalista. En una sociedad-mercado de \u00e9stas caracter\u00ed\u00adsticas no existen clases en el sentido cl\u00e1sico del t\u00e9rmino (mundos aparte enfrentados), sino una masa pl\u00e1stica donde la clase del capital -la burgues\u00ed\u00ada- se ha transformado en un estrato ejecutivo sin t\u00ed\u00adtulos de propiedad, mientras que su ideolog\u00ed\u00ada se ha universalizado y sus valores han pasado a regular todas las conductas sin distinci\u00f3n. Esta forma particular de desclasamiento general no se traduce en una desigualdad social menguada; bien al contrario, es mucho m\u00e1s acentuada, pero incluso con el aguijoneo de la penuria \u00e9sta se percibe con menor intensidad y, por consiguiente, no induce al conflicto. El modo de vida burgu\u00e9s ha inundado la sociedad, anulando la voluntad de cambio radical. Los asalariados no quieren otro estilo de vida ni otra sociedad esencialmente diferente; a lo sumo, una mejor posici\u00f3n dentro de ella mediante un mayor poder adquisitivo. El antagonismo violento se traslada a los m\u00e1rgenes: la contradicci\u00f3n mayor radica m\u00e1s que en la explotaci\u00f3n, en la exclusi\u00f3n. Los protagonistas principales del drama hist\u00f3rico y social ya no son los explotados en el mercado, sino los expulsados y quienes se resisten a entrar: los que se sit\u00faan fuera del &#8220;sistema&#8221; como enemigos. La sociedad de masas es una sociedad uniformizada, pero tremendamente jerarquizada. La c\u00faspide dirigente no la conforma una clase de propietarios o de rentistas, sino una verdadera clase de gestores. El poder deriva pues de la funci\u00f3n, no del haber. La decisi\u00f3n se concentra en la parte alta de la jerarqu\u00ed\u00ada social; la desposesi\u00f3n, principalmente en forma de empleo basura, precariedad laboral y exclusi\u00f3n, se ceba en la parte m\u00e1s baja. Las capas intermedias, encerradas en su vida privada, ni sienten ni padecen; simplemente consienten. Sin embargo, cuando la crisis econ\u00f3mica las alcanza, las tira hacia abajo. Entonces, dichos estratos, denominados por los soci\u00f3logos clases medias, salen de ese inmovilismo que era basamento del sistema de partidos, contaminan los movimientos sociales y toman iniciativas pol\u00ed\u00adticas que se concretan en nuevas formaciones. Su finalidad no es evidentemente la emancipaci\u00f3n del proletariado, o una sociedad libre de productores libres, o el socialismo. El objetivo es mucho m\u00e1s prosaico, puesto que no apunta m\u00e1s que al rescate de la clase media, o sea, a su desproletarizaci\u00f3n por la v\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtico-administrativa. La expansi\u00f3n del capitalismo, geogr\u00e1fica y socialmente, comport\u00f3 la expansi\u00f3n de sectores asalariados ligados a la racionalizaci\u00f3n del proceso productivo, a la terciarizaci\u00f3n de la econom\u00ed\u00ada, a la profesionalizaci\u00f3n de la vida p\u00fablica y a la burocratizaci\u00f3n estatal: funcionarios, asesores, expertos, t\u00e9cnicos, empleados, periodistas, profesiones liberales, etc. Su estatus se desprend\u00ed\u00ada de su preparaci\u00f3n acad\u00e9mica, no de la propiedad de sus medios de trabajo. La socialdemocracia alemana cl\u00e1sica vio en esas nuevas &#8220;clases medias&#8221; un factor de estabilidad que hac\u00ed\u00ada posible una pol\u00ed\u00adtica reformista, moderada y gradual, y desde luego, un siglo m\u00e1s tarde, su ampliaci\u00f3n permiti\u00f3 que el proceso globalizador llegara al l\u00ed\u00admite sin demasiadas dificultades. El crecimiento exponencial del n\u00famero de estudiantes fue el signo m\u00e1s elocuente de su prosperidad; en cambio, el desempleo de los diplomados ha sido el indicador m\u00e1s claro de la desvalorizaci\u00f3n de los estudios y, por lo tanto, el term\u00f3metro de su abrupta proletarizaci\u00f3n. Su respuesta a la misma, por supuesto, no adopta rasgos anticapitalistas, ajenos completamente a su naturaleza, sino que se materializa en una modificaci\u00f3n moderada de la escena pol\u00ed\u00adtica que reaviva el reformismo de anta\u00f1o, centrista o socialdem\u00f3crata, pomposamente denominada &#8220;asalto a las instituciones&#8221;. La clase media se halla en el centro de la falsa conciencia moderna por lo que no se contempla a s\u00ed\u00ad misma como tal; para ella su condici\u00f3n es general. Todo lo ve bajo su \u00f3ptica particular exacerbada por la crisis, sus intereses son los de toda la sociedad. Sociol\u00f3gicamente, todo el mundo es clase media; sus ide\u00f3logos se expresan en el lenguaje de cart\u00f3n piedra de Negri, Gramsci, Foucault, Deleuze, Derrida, Baudrillard, Bourdieu, Zizek, Mouffe, etc. Para ellos el &#8220;gran acontecimiento&#8221;, la quiebra del r\u00e9gimen capitalista, es algo que nunca suceder\u00e1. La revoluci\u00f3n es un mito al que conviene renunciar en aras de una contestaci\u00f3n realista a la crisis que fomente la participaci\u00f3n ciudadana a trav\u00e9s de las redes sociales, o sea, la cacareada &#8220;dial\u00e9ctica de contrapoder&#8221;, no que impulse el cambio revolucionario. Pol\u00ed\u00adticamente, todo el mundo es ciudadano, o sea, miembro de una comunidad electrovirtual de votantes, y en consecuencia, ha de apasionarse con las elecciones y las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas. Cretinismo ideol\u00f3gico posmoderno por un lado, cretinismo parlamentario tecnol\u00f3gicamente asistido por el otro, pero cretinismo que cree en el poder. Su concepci\u00f3n del mundo le impide contemplar los conflictos sociales como lucha de clases; para ella aquellos son simplemente un problema redistributivo, un asunto de ajuste presupuestario cuya soluci\u00f3n queda en manos del Estado, y que por consiguiente, depende de la hegemon\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica de las formaciones que mejor la representan. La clase media posmoderna reconstruye su identidad pol\u00ed\u00adtica en oposici\u00f3n, no al capitalismo, sino a &#8220;la casta&#8221;, es decir, a la oligarqu\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica corrupta que ha patrimonializado el Estado. Los otros protagonistas de la corrupci\u00f3n, banqueros, constructores y sindicalistas, permanecen en segundo plano. La clase media es una clase <!--more-->temerosa, espoleada por el miedo, por lo que busca hacer amigos m\u00e1s que enemigos, pero ante todo busca no desequilibrar los mercados; la ambici\u00f3n y la vanidad aparecer\u00e1n con la seguridad y la calma que proporciona el pacto pol\u00ed\u00adtico y el crecimiento. Al constituirse como sujeto pol\u00ed\u00adtico, su ardor de clase se consume todo ante la perspectiva del parlamentarismo; la contienda electoral es la \u00fanica batalla que piensa librar, y \u00e9sta discurre en los medios y las urnas. En sus esquemas no cabe la confrontaci\u00f3n directa con la fuente de sus temores y sus ansias -el poder de &#8220;la casta&#8221;- ya que s\u00f3lo pretende recuperar su estatus de antes de 2008, reforma que pasa por la despatrimonializaci\u00f3n de las instituciones, no por su liquidaci\u00f3n. El concepto de &#8220;ciudadan\u00ed\u00ada&#8221; ofrece un suced\u00e1neo identitario all\u00ed\u00ad donde la comunidad obrera ha sido destruida por el capital. La ciudadan\u00ed\u00ada es la cualidad del ciudadano, un ente con derecho a papeleta cuyos adversarios parece que no sean ni el capital ni el Estado, sino los viejos partidos mayoritarios y la corrupci\u00f3n, los grandes obst\u00e1culos del rescate administrativo de la clase media desahuciada. La ideolog\u00ed\u00ada ciudadanista, a la vanguardia del retroceso social, no es una variante pasada por agua del obrerismo estalinoide; es m\u00e1s bien la versi\u00f3n posmoderna del radicalismo burgu\u00e9s. No se reconoce ni siquiera de boquilla en el anticapitalismo, al que considera caducado, sino en el liberalismo social de corte m\u00e1s o menos populista. Esto es as\u00ed\u00ad porque ha tomado como punto de partida la existencia degradada de las clases medias y sus aspiraciones reales, por m\u00e1s que se apoye en las masas en riesgo de exclusi\u00f3n, demasiado desorientadas para actuar con autonom\u00ed\u00ada, y asimismo en los movimientos sociales, demasiado d\u00e9biles para creer y mucho menos desear una reorganizaci\u00f3n de la sociedad civil al margen de la econom\u00ed\u00ada y del Estado. En ese punto, el ciudadanismo es hijo putativo del neoestalinismo fracasado y de la socialdemocracia obstruida. El programa ciudadanista es un programa de advenedizos, extremadamente maleable y tan pol\u00ed\u00adticamente correcto que da arcadas, ideal para arribistas frustrados y aventureros pol\u00ed\u00adticos en paro. Los principios no importan; su estrategia es conscientemente oportunista, con objetivos \u00fanicamente a corto plazo, perfectamente compatibles con pactos que el d\u00ed\u00ada antes de las elecciones hubieran sido considerados contra natura. En ning\u00fan programa ciudadanista figurar\u00e1n la socializaci\u00f3n de los medios de vida, la autogesti\u00f3n generalizada, la supresi\u00f3n de la especializaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, la administraci\u00f3n concejil, la propiedad comunal o la distribuci\u00f3n equilibrada de la poblaci\u00f3n en el territorio. Los partidos y alianzas ciudadanistas se proponen simplemente un reparto de ingresos que ampl\u00ed\u00ade la base mesocr\u00e1tica, es decir, pugnan por unos presupuestos institucionales que detengan las privatizaciones, eliminen los recortes y reduzcan la precariedad laboral, sea por la creaci\u00f3n de peque\u00f1as empresas, o por la cooptaci\u00f3n de una mayor\u00ed\u00ada subempleada de titulados en las tareas administrativas, intenciones que no son nada rupturistas. No llegan a la arena pol\u00ed\u00adtica como subversivos sino como animadores; lo de cambiar la constituci\u00f3n de 1978 no va en serio. Todav\u00ed\u00ada no han puesto el pie en el ruedo y ya exhiben realismo y moderaci\u00f3n a raudales, enarbolando la bandera mon\u00e1rquica y tendiendo puentes a la denostada &#8220;casta&#8221;. Son conscientes de que una vez consolidados como organizaciones y en posesi\u00f3n de un capital medi\u00e1tico suficiente, el paso siguiente ser\u00e1 una gesti\u00f3n de lo existente m\u00e1s clara y eficaz que la anterior. Ninguna medida desestabilizadora les conviene, pues los l\u00ed\u00adderes ciudadanistas han de demostrar que la econom\u00ed\u00ada se desenvolver\u00e1 menos cr\u00ed\u00adticamente si son ellos quienes est\u00e1n al tim\u00f3n de la nave estatal. Forzosamente han de presentarse como la esperanza de la salvaci\u00f3n por la econom\u00ed\u00ada, por eso su proyecto identifica progreso con productividad y puestos de trabajo, o sea, es desarrollista. Persigue entonces un crecimiento industrial y tecnol\u00f3gico que cree empleos, redistribuya rentas y aumente las exportaciones, bien recurriendo a reformas del sistema impositivo, bien a la explotaci\u00f3n intensiva de los recursos territoriales, incluido el turismo. Lo de menos es que los empleos sean socialmente in\u00fatiles y respondan a necesidades aut\u00e9nticas. El realismo econ\u00f3mico manda y completa al realismo pol\u00ed\u00adtico: nada fuera de la pol\u00ed\u00adtica y nada fuera del mercado, todo para el mercado. El relativo auge del ciudadanismo, con sus modalidades nacionalistas, viene a demostrar el deficiente calado de la crisis econ\u00f3mica, que lejos de sacar a la luz las divisiones sociales y sacar a la luz las causas de la opresi\u00f3n, dando lugar a una protesta consciente y organizada que se plantee la destrucci\u00f3n del r\u00e9gimen capitalista, ha permitido a otros disimularlas y oscurecerlas, gracias a una falsa oposici\u00f3n que lejos de cuestionar el sistema de la dominaci\u00f3n lo apuntala y refuerza. Una crisis que se ha quedado a mitad de camino, sin desencadenar fuerzas radicales. No obstante, las crisis van a continuar y a la larga sus consecuencias no podr\u00e1n camuflarse como cuesti\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y terminar\u00e1n emergiendo como cuesti\u00f3n social. Todo depender\u00e1 del retorno de la lucha social verdadera, ajena a los medios y a la pol\u00ed\u00adtica, recorrida por iniciativas nacidas en los sectores m\u00e1s desarraigados de las masas, aquellos que tienen poco que perder si se deciden a cortar los lazos que les atan al destino de la clase media y bajan de su carro. Pero dichos sectores potencialmente antisistema hoy parecen agotados, sin fuerzas para organizarse aut\u00f3nomamente, incapaces de erigirse en sujeto independiente, y por eso el ciudadanismo campa a sus anchas, llamando suavemente a la puerta de los parlamentos y consistorios municipales para que le dejen entrar. Esa es la tragicomedia de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Argelaga, 30 de abril de 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que la econom\u00ed\u00ada y la pol\u00ed\u00adtica vayan a la par es algo elemental. La consecuencia l\u00f3gica de tal relaci\u00f3n es que la pol\u00ed\u00adtica real ha de ser fundamentalmente econ\u00f3mica: a la econom\u00ed\u00ada de mercado corresponde una pol\u00ed\u00adtica de mercado. Las fuerzas que dirigen el mercado mundial, dirigen de facto la pol\u00ed\u00adtica de los Estados, la&#8230;  <a href=\"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/la-peste-ciudadana-la-clase-media-y-sus-panicos.php\" class=\"more-link\" title=\"Read La peste ciudadana. 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