{"id":15443,"date":"2015-10-24T20:03:47","date_gmt":"2015-10-24T19:03:47","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/?p=15443"},"modified":"2015-10-25T20:11:26","modified_gmt":"2015-10-25T19:11:26","slug":"reconstruir-el-comunal-lo-poco-que-todavia-es-de-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/reconstruir-el-comunal-lo-poco-que-todavia-es-de-todos.php","title":{"rendered":"Reconstruir el comunal. Lo poco que todav\u00ed\u00ada es de todos"},"content":{"rendered":"<p class=\"lead\">Art\u00ed\u00adculo de <strong>Adri\u00e1n Gallero Moreiras<\/strong> publicado en el dossier <em>\u00abEspacio p\u00fablico, espacio com\u00fan\u00bb<\/em> de la revista Istmos. Sobre los bienes comunales, su importancia hist\u00f3rica y su importancia de cara a afrontar el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/STOP-EXPOLIO-300x220.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-15444\" src=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/STOP-EXPOLIO-300x220.jpg\" alt=\"STOP-EXPOLIO-300x220\" width=\"269\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/STOP-EXPOLIO-300x220.jpg 300w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/STOP-EXPOLIO-300x220-100x73.jpg 100w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/STOP-EXPOLIO-300x220-150x110.jpg 150w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/STOP-EXPOLIO-300x220-200x147.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 269px) 100vw, 269px\" \/><\/a><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a la casa donde vivo ahora har\u00e1 trece a\u00f1os, y no fue hasta hace poco que me fij\u00e9 en el terreno de al lado. Un d\u00ed\u00ada, mi madre me explic\u00f3 que hab\u00ed\u00ada pedido permiso a los vecinos para hacer un camino que pasara por este terreno y llegara a casa. La respuesta fue positiva. A partir de aqu\u00ed\u00ad, como si se tratara de un agradecimiento o un intercambio, vi como mi madre empezaba a desbrozar y limpiar frecuentemente aquel terreno, recuperando poco a poco los robles abducidos por zarzas y las aliagas. Fue entonces cuando descubr\u00ed\u00ad que aquel terreno era comunal, es decir, que su uso y propiedad es de todos los vecinos de la parroquia. Y a partir de ese momento fui consciente de que el terreno de al lado de mi casa es s\u00f3lo un peque\u00f1o tesoro de los muchos que existen en el resto del Estado. Reliquias que hay que conocer, valorar, cuidar y trabajar: los terrenos comunales.<\/p>\n<p>Una gran extensi\u00f3n de nuestro pa\u00ed\u00ads es todav\u00ed\u00ada comunal pesar de los hist\u00f3ricos ataques del Estado para hacerse con su control. Para hacernos una idea de su dimensi\u00f3n, ya pesar por motivos hist\u00f3ricos existen grandes divergencias en funci\u00f3n del territorio, actualmente es de propiedad comunal el 45% del territorio navarro, el 50% del castellano leon\u00e9s, el 22% del gallego, el 90% del Valle de Aran y tambi\u00e9n un porcentaje importante -aunque desconocido- en Catalu\u00f1a. En otros territorios, como por ejemplo las Baleares, la mayor\u00ed\u00ada de tierras comunales fueron expropiadas durante las desamortizaciones del siglo XIX.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 son concretamente los terrenos comunales? Son mayoritariamente montes y tierras de cultivo o de pasto el dominio, propiedad y derecho de uso de las que han pertenecido hist\u00f3ricamente a las comunidades vecinales de \u00e1mbito inferior al municipio (caser\u00ed\u00ados, parroquias, juntas vecinales, villas, aldeas, consejos, etc. .). Los terrenos comunales han representado la forma de subsistencia de se comunidades que los habitan y que al mismo tiempo han contribuido, desde hace siglos, a su conservaci\u00f3n. Son a la vez un ejemplo de mantenimiento del territorio sin la interferencia de la administraci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>De esta manera vemos como los terrenos comunales est\u00e1n ligados a instituciones de democracia directa que representan el mayor legado hist\u00f3rico de uso, gesti\u00f3n y gobierno del territorio por parte de sus habitantes. Instituciones de autogesti\u00f3n y, sobre todo, de autonom\u00ed\u00ada -he aqu\u00ed\u00ad el foco del conflicto-, a trav\u00e9s de las cuales los habitantes del medio rural participan y se implican en la gesti\u00f3n de los bienes que benefician a toda la comunidad, facilitando las relaciones sociales y productivas del territorio y -hist\u00ed\u00b2ricament- protegi\u00e9ndose ante las influencias externas.<\/p>\n<p>Estas instituciones son los consejos abiertos, el sistema asambleario a trav\u00e9s del cual se organizan los vecinos. En la actualidad, este sistema est\u00e1 restringido por ley a las entidades locales de menos de cien habitantes, y en las que tradicionalmente hayan funcionado as\u00ed\u00ad, lo que dificulta el mantenimiento de la democracia directa. \u00abActualmente ha deca\u00ed\u00addo su uso, tanto por un problema demogr\u00e1fico -la gente no responder, como por la capacidad de actuaci\u00f3n propia que tiene la junta vecinal y que hace que no se vea obligada a convocar siempre el consejo abierto. De hecho, cuando hay consejo abierto sobre temas importantes, los habitantes asisten \u00bb, dice Laureano Manuel Rubio P\u00e9rez, catedr\u00e1tico de Historia Moderna de la Universidad de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos legales, estas comunidades vecinales tienen capacidad propia para crear servicios vecinales como centros sociales, residencias etc. \u00abLo importante de estas comunidades es que, si gestionan bien sus propiedades, pueden tener recursos para crear y mantener estos servicios, lo que de hecho ya ocurre con muchas comunidades de montes vecinales en muchas parroquias; y si se gobiernan bien, pueden hacerlo desde una \u00f3ptica participativa y de verdadera democracia directa \u00bb, nos explica el colectivo Montenoso, comunidad \/ espacio \/ red que procura trabajar por y para las comunidades de montes vecinales en mano com\u00fan (un r\u00e9gimen jur\u00ed\u00addico concreto) de Galicia.<\/p>\n<p>De esta manera, los terrenos comunales plantean -al igual que el resto de los llamados commons- una alternativa a la divisi\u00f3n cl\u00e1sica entre las esferas p\u00fablica y privada, entre el Estado y el Mercado. A pesar de existir desde antes de la aparici\u00f3n de los Estados, estos \u00faltimos han intentado erradicar hist\u00f3ricamente el patrimonio comunal para representar un modo de organizaci\u00f3n en el que los derechos colectivos y la propiedad compartida se colocan por delante de los derechos individuales y la propiedad privada.<\/p>\n<p>Si bien ser\u00ed\u00ada aventurado afirmar que los terrenos comunales representan los restos de un modo de vida previo basado en la propiedad colectiva e igualitaria, s\u00ed\u00ad se puede afirmar que son la muestra de una organizaci\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica basada en principios diferentes a los de la actual administraci\u00f3n p\u00fablica, claramente neoliberales. Los terrenos comunales son de propiedad colectiva, es decir, ni p\u00fablica ni privada, al no estar fundamentados en el derecho romano sino en el germano (que no es hereditario). As\u00ed\u00ad, los derechos de propiedad sobre los terrenos comunales est\u00e1n basados en el uso (a partir de la pertenencia al territorio, y no de la simple posesi\u00f3n de una propiedad en el mismo), y sometidos a los principios de la inalienabilidad (no pueden ser vendidos), imprescriptibilidad (su propiedad vecinal com\u00fan no prescribe), inembargabilidad e indivisibilidad, principios que definen estos espacios.<\/p>\n<p>Los avances del neoliberalismo global dejan ver sus efectos en Espa\u00f1a especialmente a partir del siglo XIX, cuando la Ley General de Desamortizaci\u00f3n (1855), o Ley Madoz, culmin\u00f3 un proceso iniciado ya en las Cortes de C\u00e1diz en el que se produjo la desaparici\u00f3n de buena parte de los terrenos comunales. Estos terrenos fueron privatizados en manos de la nobleza y las oligarqu\u00ed\u00adas locales -que a partir de ese momento impidieron el acceso vecinal a los terrenos comunals- o, en su defecto, estatalitzats a trav\u00e9s de su traspaso al patrimonio de las nuevas instituciones p\u00fablicas -los ayuntamientos, creados en 1812-, y, por tanto, pasando al sector p\u00fablico.<\/p>\n<p>Las tierras que resistieron -las que a\u00fan existen hoy- lo hicieron gracias a la resistencia campesina que, como nos cuenta Laureano, reivindic\u00f3 su control del territorio y la existencia de sus propias instituciones vecinales frente la aparici\u00f3n de los ayuntamientos que en parte pretend\u00ed\u00adan hacerse con el patrimonio local de los pueblos. \u00abNo es s\u00f3lo la acci\u00f3n del Estado la que explica la l\u00f3gica de la din\u00e1mica hist\u00f3rica de los bienes comunales. Si se han conservado terrenos comunales en muchas regiones es que la gente que viv\u00ed\u00ada de ellos los defendi\u00f3 en la medida en que tuvo fuerzas para hacerlo \u00bb1.<\/p>\n<p>Dando un salto al presente, el \u00faltimo ataque estatal se produjo en 2013 con la Ley de Racionalidad y Sostenibilidad de la Administraci\u00f3n Local, conocida como Ley Montoro. \u00abLa Ley Montoro no era m\u00e1s que un intento de alejar la capacidad de decisi\u00f3n de las entidades m\u00e1s cercanas a la ciudadan\u00ed\u00ada\u00bb, afirma Laureano. Esta ley, inspirada por el mandato del famoso art\u00ed\u00adculo 135 de nuestra Constituci\u00f3n, fue presentada por el Gobierno como soluci\u00f3n a gran parte de los problemas de endeudamiento de los peque\u00f1os ayuntamientos, planteando la concentraci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos a las poblaciones de m\u00e1s de 20.000 habitantes y , por defecto, a las Diputaciones Provinciales. \u00abPartimos de que el Gobierno no tiene ganas de hacer una reforma estructural de la administraci\u00f3n local. A partir de ah\u00ed\u00ad, el Gobierno vio que exist\u00ed\u00adan m\u00e1s de 3.000 entidades locales con un gran patrimonio y pens\u00f3 que eliminarlas ser\u00ed\u00ada una buena reforma de ahorro que a la vez conllevar\u00ed\u00ada la cesi\u00f3n de este patrimonio en manos de los ayuntamientos , que de esta manera podr\u00ed\u00adan de paso sanear sus cuentas \u00bb, sigue Laureano.<\/p>\n<p>Es importante tener en cuenta que los 7.129 millones de euros que pretend\u00ed\u00ada ahorrar la ley, el ahorro correspondiente a la desaparici\u00f3n de las 3.700 entidades locales menores y las 1.024 mancomunidades que existen en Espa\u00f1a era de 73 millones de euros, es decir , un 1% del total. Es evidente, por tanto, que detr\u00e1s de esta maniobra no se buscaba directamente ahorrar dinero, sino traspasar el poder hacia los Ayuntamientos y las Diputaciones Provinciales -Centralizar administrativamente el Estado y terminando con la realidad comunal- y de paso da\u00f1ar la autonom\u00ed\u00ada local. Al mismo tiempo, todo este patrimonio transferido a ayuntamientos y diputaciones ofrec\u00ed\u00ada la posibilidad a posteriori ser privatizado y, por tanto, de obtener grandes beneficios que evidentemente sanear las cuentas, pero a expensas de expoliar la riqueza natural y patrimonial del pa\u00ed\u00ads para ponerla en manos de empresas 2. \u00abCreemos que hay un inter\u00e9s en privatizar y poner en manos de las empresas todas las propiedades y servicios posibles. Las instituciones locales son un impedimento para ello y por eso son atacadas, como se ve con la Ley Montoro \u00bb, afirma el colectivo Montenoso.<\/p>\n<p>Ante todo este proceso es necesario ofrecer resistencia, lo que teniendo en cuenta las caracter\u00ed\u00adsticas demogr\u00e1ficas del mundo rural (\u00e9xodo rural, vejez, etc.) plantea dificultades las soluciones de las que probablemente vayan ligadas a la necesidades de reinventar el mundo rural y los comunes . Sin duda, el cambio en los modos de vida, los grandes movimientos de poblaci\u00f3n del campo hacia la ciudad y los procesos econ\u00f3micos globales hacen necesario abrir un proceso de reflexi\u00f3n, an\u00e1lisis y actualizaci\u00f3n de las entidades locales, de modo que puedan seguir cumpliendo una funci\u00f3n all\u00ed\u00ad donde se encuentren, ya que, como afirma Laureano, \u00absi bien hist\u00f3ricamente han sido claves para garantizar la subsistencia de los habitantes del mundo rural, actualmente ya no ocurre lo mismo, lo que ha provocado la desnaturalizaci\u00f3n de la raz\u00f3n de ser de los terrenos comunales \u00bb.<\/p>\n<p>Dada esta realidad, tanto Laureano como Montenoso coinciden en la clave: volver a valorar el mundo rural. Nos dice lo primero que \u00ablos pueblos y villas deben cambiar su funcionalidad. Lo importante es que los propietarios -los hijos del pueblo, hijos de antiguas habitantes que ahora residen mayoritariamente en las ciudades- adquieran conciencia del valor del patromonio cultural y natural, y se comprometan a mantenerlo, conocerlo y utilizarlo el \u00bb. Del mismo modo, Montenoso opina que \u00abhay que valorar el mundo rural, entenderlo como lugar productor de alimentos pero tambi\u00e9n como lugar donde se dan una serie de conocimientos que hay que resituar, como puede ser la etnobot\u00e1nica. Es necesario que estos territorios tengan unos servicios dignos, y esta es una lucha que no podemos olvidar. El mundo rural sigue vivo y por tanto en cambio constante, pero con sus ritmos y tiempos \u00bb. En definitiva, concluye el catedr\u00e1tico de Historia Moderna, \u00ablos tiempos cambian y las circunstancias son diferentes. Lo importante es que nos adaptamos a estos cambios y tomemos conciencia de la herencia cultural y material tanto del espacio rural como de los recursos colectivos que el mismo ofrece \u00bb.<\/p>\n<p>Parece evidente que ha llegado la hora de que los habitantes de las ciudades -est\u00e9n m\u00e1s o menos vinculados directamente al mundo rural- empiecen a comprometerse activamente con la defensa de los bienes comunes, y no a utilizarlos exclusivamente como bien de recreo. En este sentido, Laureano ve positiva la medida incluida en la mencionada ley que obliga a las juntas vecinales a presentar las cuentas anuales ante el tribunal de cuentas como requisito para mantener su existencia. \u00abHay que reconocer que durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os la situaci\u00f3n se ha desmadrado, hay que poner orden. Hay juntas vecinales en las que no vive nadie y que est\u00e1n formadas por gente que vive en Madrid y las utiliza para tener cotos de caza y disfrutarlos durante el verano. Esto no sirve \u00bb. Sin embargo, el formato inform\u00e1tico exigido para presentar las cuentas plantea dificultades en numerosos pueblos que no tienen acceso a internet, lo que compromete su existencia.<\/p>\n<p>\u00abUna forma de gestionar el com\u00fan en com\u00fan implica una democracia directa en la vida de la parroquia. Esto implica una forma de relacionarse y gestionar en com\u00fan lo relacionado con el vecindario y sus usos, m\u00e1s all\u00e1 del sexo, la religi\u00f3n, la raza, etc. \u00bb, nos explica Montenoso. Adem\u00e1s, afirma Laureano, \u00ablas comunidades con bienes comunales son las que m\u00e1s posibilidades tienen de resistir en el futuro\u00bb.<\/p>\n<p>Conocemos, valoramos, protegemos y hacemos uso de lo que nos pertenece a todos y representa una de las \u00faltimas muestras que existen de una realidad en la que una gran variedad de infraestructuras como molinos, herrer\u00ed\u00adas o hornos pertenec\u00ed\u00adan a la colectividad vecinal rural , que de manera compartida decid\u00ed\u00ada las normas de uso y aprovechamiento, impidiendo el lucro y repartiendo los recursos necesarios para vivir. Ante la resistencias, lo \u00fanico que queda es la maquinaria estatal, que como bien describe el catedr\u00ed\u00a0dico de Historia Moderna, \u00abva poniendo palos en las ruedas y marcando su territorio. Dificultando, poniendo peros. Da\u00f1ando progresivamente la autonom\u00ed\u00ada local \u00bb.<\/p>\n<p>El pasado 24 de mayo, adem\u00e1s de representantes auton\u00f3micos y municipales, se escogieron -a pesar del silencio medi\u00e1tico- los alcaldes ped\u00e1neos de las juntas vecinales, que se encargar\u00e1n durante los pr\u00f3ximos cuatro a\u00f1os de gestionar asuntos como el aprovechamiento de la le\u00f1a , el uso de los montes, etc. Algunos nos preguntamos qu\u00e9 podr\u00e1n hacer las nuevas fuerzas pol\u00ed\u00adticas municipalistas que est\u00e1n emergiendo en el tablero pol\u00ed\u00adtico nacional. \u00abEs necesario que estos partidos vuelvan, a trav\u00e9s de las instituciones, la capacidad a la ciudadan\u00ed\u00ada de tomar decisiones y defender y mantener la autoorganizaci\u00f3n. Que revierten el proceso de apropiaci\u00f3n de los comunes que las instituciones llevaron a cabo en muchos lugares. Son procesos judiciales, pero las fuerzas pol\u00ed\u00adticas tienen capacidad para intervenir y apoyar la reapropiaci\u00f3n del comunal por parte de los vecinos. Hay que estar muy atentos a lo que se hace con el agua, las dotaciones culturales, los cuidados, la educaci\u00f3n y la sanidad. La administraci\u00f3n debe entenderse como un facilitador que dinamice estos procesos y que no les monopolice. Lo que se les debe pedir es que sean capaces de ceder cuotas de poder a otros actores \u00bb. Laureano, al contrario, se muestra m\u00e1s pesimista: \u00abestos partidos est\u00e1n interesados sobre todo en el mundo urbano. En el 60% o 70% de los pueblos \u00fanicamente obtiene representaci\u00f3n el bipartidismo. A nivel electoral el mundo rural importa muy poco \u00bb.<\/p>\n<p>Todo est\u00e1 por ver en un mundo rural que parece, por fin, empezar a ver la luz. M\u00e1s all\u00e1 de cuestiones estrictamente pol\u00ed\u00adtico-econ\u00f3micas, como nos explica Montenoso, \u00ablos terrenos comunales son fabricantes de posibilidades y futuros. La praxis muestra que hay espacios para redescubrir, tanto en un barrio como, en este caso, en una villa y que suponen la vez recuperar el lugar, lo peque\u00f1o. Durante los \u00faltimos a\u00f1os se est\u00e1 dando lo que David Bolier llam\u00f3 reinvenci\u00f3n de los comunes, y en este proceso hay una emergencia de iniciativas que est\u00e1n suponiendo una fractura en el sistema capitalista. La cuesti\u00f3n es c\u00f3mo tendr\u00e1 lugar este acontecimiento, como ser\u00e1 este futuro que est\u00e1 por venir. No lo sabemos! Pero es emocionante la capacidad de hacer de la ciudadan\u00ed\u00ada y por eso nos interesan las comunidades de vecinos que gestionan sus recursos de manera com\u00fan, y los que tenemos mucho que aprender &#8220;.<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><br \/>\n1 Extra\u00ed\u00addo del \u00abInforme por la autonom\u00ed\u00ada y la vida en Nuestros pueblos. Contra el expolio del mundo rural \u00bb, elaborado por Ecologistas en Acci\u00f3n y Plataforma Rural en el marco de la campa\u00f1a llevada a cabo por la coordinadora Stop Expolio de los Bienes Comunales contra la Ley Montoro.<br \/>\n2 Algunos c\u00e1lculos afirman que el Estado podr\u00ed\u00ada embolsarse 21.000 millones de euros vendiendo los 3,5 millones de hect\u00e1reas de tierras comunales que a\u00fan existen en todo el territorio estatal.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.alasbarricadas.org\/noticias\/node\/35077\">alasbarricadas.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00ed\u00adculo de Adri\u00e1n Gallero Moreiras publicado en el dossier \u00abEspacio p\u00fablico, espacio com\u00fan\u00bb de la revista Istmos. Sobre los bienes comunales, su importancia hist\u00f3rica y su importancia de cara a afrontar el futuro.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[79,7],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15443"}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15443"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15443\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15445,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15443\/revisions\/15445"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}