{"id":23394,"date":"2020-09-16T08:42:39","date_gmt":"2020-09-16T06:42:39","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/?p=23394"},"modified":"2020-09-16T08:45:54","modified_gmt":"2020-09-16T06:45:54","slug":"hazanas-de-barrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/hazanas-de-barrio.php","title":{"rendered":"Haza\u00f1as de barrio"},"content":{"rendered":"<p class=\"lead\">Lo que les voy a narrar son hechos acaecidos en una infancia y adolescencia que se desarrollaron en las calles de la barriada donde nac\u00ed y me criaron; en un barrio de Burgos, en Gamonal. No era una zona residencial, m\u00e1s bien era la periferia de una ciudad conservadora.\u00a0 Un relato de <strong>Benjam\u00edn Lajo Cosido<\/strong>.<!--more--><\/p>\n<p>Un antiguo pueblo que con el paso del tiempo fue absorbido por la ciudad. De hecho es Gamonal el barrio m\u00e1s poblado. Todav\u00eda, para referirnos a ir al centro urbano, decimos, \u201cir a Burgos\u201d<\/p>\n<p>La Inmaculada, as\u00ed se llama la barriada, ha tenido un pasado muy conflictivo, hablando en t\u00e9rminos sociales. Siempre se consider\u00f3 como una zona comanche, con sus propios alcaldes, buenos y malos. Y mucha tribu urbana. Un barrio de payos y gitanos. Puro mestizaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-23395\" src=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Barriada-inmacualda.jpg\" alt=\"\" width=\"329\" height=\"222\" \/><\/p>\n<p>Una noche, mi hermano Jos\u00e9, cinco a\u00f1os mayor que yo, estaba inspirado y maquin\u00f3 una peque\u00f1a diablura que a\u00fan me hace llorar de risa recordarla. Como las casas estaban enfrentadas en hileras sim\u00e9tricas decidi\u00f3 atar un hilo de pescar, hilo de coco, al llamador de metal que antes de los timbres luc\u00edan las puertas de las casas. En esa casa viv\u00eda (vive) el vecino y amigo, Teodorin. De la edad de mi hermano y por supuesto de su pandilla juvenil. Yo estaba relegado a una aceptada adolescencia.<\/p>\n<p>Con la oscuridad de la noche, buscando las sombras de las luces de las escasas farolas que iluminaba la calle, consigui\u00f3 hacer un nudo en el llamador y me lanz\u00f3 el carrete para que lo cogiera a la ventana de nuestro dormitorio. Desde nuestra habitaci\u00f3n, con la persiana bajada y a oscuras, comenz\u00f3 la funci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mi hermano Jos\u00e9 hizo mover el hilo transparente tres veces, en tono serio. Vamos, como llamar\u00eda un m\u00e9dico de urgencias o la Guardia Civil. Instantes despu\u00e9s vimos aparecer a Teodoro, el padre de nuestro amigo Teodorin, un buen hombre, con cara de sue\u00f1o. Era de madrugada.<\/p>\n<p>Sin dar m\u00e1s importancia al hecho de las misteriosas llamadas, Teodoro cabece\u00f3 y entr\u00f3 de nuevo en su casa. Mi hermano Jos\u00e9, se tom\u00f3 su tiempo y encendi\u00f3 un pitillo como un vaquero del Oeste Americano. Con esa sonrisa maliciosa que se eleva sobre las dem\u00e1s. Volvi\u00f3 a tensar el hilo de pescar y repiti\u00f3 la operaci\u00f3n anterior. Pero esta vez tens\u00f3 m\u00e1s el martillo del llamador para hacer sonar todav\u00eda m\u00e1s fuertes sus llamadas. Tres.<\/p>\n<p>Esta vez el que sali\u00f3 fue Teodorin, el hijo, el amigo de mi hermano y su sonrisa maliciosa se le hizo perversa. Podr\u00e1n imaginar al menos el cachondeo que aquella idea nos estaba deleitando.<\/p>\n<p>Teodorin, bastante mosqueado, se fue hasta la esquina. Luego hasta una calle adyacente. El caso es que maldiciendo en voz casi inaudible regres\u00f3 a su hogar con portazo a\u00f1adido y un cruce de palabras con su padre por lo que pudimos o\u00edr ocultos tras la ventana de nuestro cuarto.<\/p>\n<p>Ya cre\u00eda que mi hermano se hab\u00eda re\u00eddo bastante e insist\u00ed en que lo dejara. Pero como era el mayor, yo s\u00f3lo pod\u00eda callarme y acatar. Lo cierto es que estaba cagado de que se descubriera el sabotaje a los vecinos y mi padre nos saludara la cara.<\/p>\n<p>A los pocos minutos hizo algo que logr\u00f3 paralizar mi coraz\u00f3n durante unos momentos. Como si estuviera pose\u00eddo por el propio Lucifer comenz\u00f3 a llamar en forma de ametralladora haciendo que las luces de casi todas las casas se encendieran tan acojonados como lo estaba yo. Era una alarma de fuego, de bombardeo. Algo que me cuesta transcribir. Sin darme tiempo a reaccionar, mi hermano Jos\u00e9 mordi\u00f3 el hilo y lo dej\u00f3 caer a la calle. As\u00ed se debe sentir uno cuando le cortan el cord\u00f3n umbilical, pienso ahora. El ligero viento ayud\u00f3 a que el hilo se desplazara, con lo cual el abanico de vecinos sospechosos se ampliaba en gran n\u00famero. Pero lo que m\u00e1s me sorprendi\u00f3 de mi hermano Jos\u00e9, es que se asom\u00f3 a la ventana e increp\u00f3 uni\u00e9ndose como el resto de vecinos a la falta de respeto del sinverg\u00fcenza que hab\u00eda organizado aquel foll\u00f3n. Que se notaba que el cabr\u00f3n de aquello, no iba a madrugar como \u00e9l, les dijo. Incluso bastantes vecinos le dieron la raz\u00f3n, hasta Teodorin.<\/p>\n<p>(A la memoria de un hermano que nunca se fue)<\/p>\n<p><strong>Benjam\u00edn Lajo Cosido<\/strong>, memorialista<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que les voy a narrar son hechos acaecidos en una infancia y adolescencia que se desarrollaron en las calles de la barriada donde nac\u00ed y me criaron; en un barrio de Burgos, en Gamonal. 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