{"id":6705,"date":"2011-07-08T11:17:29","date_gmt":"2011-07-08T10:17:29","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/?p=6705"},"modified":"2011-07-09T19:34:34","modified_gmt":"2011-07-09T18:34:34","slug":"de-lo-que-esta-en-juego-una-asamblea-en-la-encrucijada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/de-lo-que-esta-en-juego-una-asamblea-en-la-encrucijada.php","title":{"rendered":"De lo que est\u00e1 en juego: una asamblea en la encrucijada"},"content":{"rendered":"<p class=\"lead\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-6708\" title=\"tirada-de-la-encrucijada\" src=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/tirada-de-la-encrucijada-150x150.jpg\" alt=\"tirada-de-la-encrucijada\" width=\"150\" height=\"150\" \/>A continuaci\u00f3n publicamos un texto que ha sido remitido al correo electr\u00f3nico de nuestra redacci\u00f3n. Se trata de un art\u00ed\u00adculo donde se reflexiona a cerca del desarrollo del <strong>movimiento del 15-M en Burgos <\/strong>y de la encrucijada en la que se encuentra su asamblea: ser un instrumento m\u00e1s de los esquemas cl\u00e1sicos de la pol\u00ed\u00adtica institucional o ser capaz de convertirse en una herramienta transformadora.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>De lo que est\u00e1 en juego: una asamblea en la encrucijada<\/strong><\/p>\n<p>La asamblea del 15M en Burgos ha bailado hasta ahora al ritmo de su coraz\u00f3n. Alguna desvergonzada llamar\u00ed\u00ada a esto autonom\u00ed\u00ada. Cuando sonaban cantinelas que parec\u00ed\u00adan rondar a impacientes pr\u00ed\u00adncipes de la pol\u00ed\u00adtica, record\u00f3 que las parejas de baile las elige ella, que no val\u00ed\u00ada el venir a colar una boda real entre apretujones y prisas. Cuando se la quiso atemorizar por mantenerse firme en su decisi\u00f3n de no contratar a un fot\u00f3grafo oficial, argument\u00f3 que ya era hora de acabar con \u00a0absurdas tradiciones familiares. Cuando una t\u00ed\u00ada carca\u00a0dio\u00a0un golpe en la mesa y anunci\u00f3 desheredarla por no reconocer a su preferido, sostuvo que no contaba con ninguna herencia.<\/p>\n<p>Es dificil predecir que ser\u00e1 de ella, son muchas las dudas que la ciernen y otros tantos los aduladores que la cortejan. Pero siendo sinceras, no toda aquella que la aconseja ha de ser sospechosa de ocultar unos interes personales distintos a los de la propia asamblea. Quien la instrumentalice para barrer el desaguisado de su propia casa, no ser\u00e1 m\u00e1s que un Don Juan oportunista. Quien reconozca en ella camino compatido ser\u00e1, con sus conversaciones, compa\u00f1era de viaje.<\/p>\n<p>Con este tono c\u00f3mplice hacia lo que asoma en la asamblea de salvaje, de libre de prejuicios para romper con normas y convenciones sociales, se lanza una reflexi\u00f3n cada vez m\u00e1s dificil de esquivar, incluso con los malabarismos de una comisi\u00f3n de pol\u00ed\u00adtica resignada a contener sus conclusiones en la mayor ambig\u00ed\u00bcedad posible. Por suerte, en alg\u00fan momento, las circunstancias empujar\u00e1n a una toma de posici\u00f3n, a dar una salida al vivir instaladas en la encrucijada&#8230;.<\/p>\n<p><strong>De lo que est\u00e1 en juego:una asamblea en la encrucijada<\/strong><\/p>\n<p>Rastrear los or\u00ed\u00adgenes de la fenomenolog\u00ed\u00ada del 15M nos hace pasar, indefectiblemente, por los solares de la vieja sociedad disciplinaria. Todo el entramado tan bien dispuesto de familia-escuela-ej\u00e9rcito-f\u00e1brica-c\u00e1rcel-manicomio, al que pertenecen los partidos y sindicatos, si bien sigue existiendo, lo hace con un significado totalmente diferente: del control de estas instituciones como mecanismos de integraci\u00f3n social a su control simb\u00f3lico dentro de la l\u00f3gica de mercantilizaci\u00f3n generalizada de cualquier aspecto de la vida. Las armas de integraci\u00f3n social, dominaci\u00f3n social, se han desterritorializado adquiriendo, por aquello de que la mercanc\u00ed\u00ada lo inunda todo, el don de la ubicuidad. Solamente as\u00ed\u00ad es posible explicarse como palidece, en su labor pedag\u00f3gica, la figura cl\u00e1sica del profesor ante las inigualables tutor\u00ed\u00adas impartidas por el pen\u00faltimo cantante de moda encumbado por la MTV; o el profundo descr\u00e9dito en el que han caido partidos y sindicatos, fortificados en la faceta m\u00e1s espectacular de la pol\u00ed\u00adtica, y cada vez m\u00e1s incapaces de comprender y manipular las protestas sociales que nacen al margen de los cauces previstos.<\/p>\n<p>Es justo en este punto donde arranca el interes depredador del sistema por el movimiento del 15M y sus asambleas, es decir, en la b\u00fasqueda constante de nuevas formas de participaci\u00f3n de los explotados en su propia explotaci\u00f3n. Porque, a pesar de lo que gritemos en las manifestaciones, lo llaman democracia y s\u00ed\u00ad lo es, por mucho que repitamos lo contrario como si fuera un mantra o nos entretengamos con el corta y pega de adjetivos para marcar presuntas diferencias. Es este empe\u00f1o muy bien adornado de hacer de cada s\u00fabdito un hombre de Estado, de repartir responsabilidades en el funcionamiento de una M\u00e1quina dise\u00f1ada solo para producir muerte, la perversa l\u00f3gica con la que el Capital da salida a las manos de hierro de las dictaduras que, a largo plazo, pueden llegar a ser comprometedoras, adem\u00e1s de inc\u00f3modas.<\/p>\n<p>Historicamente, los partidos y sindicatos han cumplido, en democracia, el papel de domesticadores sociales. En el Estado espa\u00f1ol no queda lejos en la memoria todas las cabriolas y piruetas que se dieron, desde la derecha a la izquierda, para que una conflictividad social que parec\u00ed\u00ada desbordarse no chafase el negocio de lo que se llam\u00f3 transici\u00f3n pero que bien pod\u00ed\u00ada haberse llamado transacci\u00f3n. La guinda del pastel la firmaron, pese a quien le pese, todas las fuerzas pol\u00ed\u00adticas y sindicales del momento (salvo alguna honrosa excepci\u00f3n a la que luego se pas\u00f3 factura) en los bochornosos Pactos de la Moncloa. Se ganaron a pulso, cuando adem\u00e1s iban de abanderados de la causa de los oprimidos, el sobrenombre de bomberos de la revuelta y, a d\u00ed\u00ada de hoy, solo pueden vanagloriarse de haber asfixiado lo que m\u00e1s tarde se titul\u00f3 como el segundo asalto proletario a la sociedad de clases. Ya nadie puede salirse de la foto ni disimular los codazos que se dieron.*<\/p>\n<p>Sacar el parlamento a la calle, y hacer que en las plazas se hable el lenguaje de los diputados, es dejar ser engullidos por una instituci\u00f3n cuyos contornos han conquistado, masivamente desde el mencionado pacto, la forma de entender la pol\u00ed\u00adtica. No es un problema de contenido, un buen programa de izquierdas o la honestidad del candidato, sino de estructura. Quien anote, al curso de estas l\u00ed\u00adneas, que es el lenguaje \u00e9l que nos usa, y no viceversa, que es \u00e9l quien moldea nuestra mente y, con ello, condiciona nuestros comportamientos, sabr\u00e1 a lo que se est\u00e1 haciendo referencia cuando se apunta sobre la nocividad de que nuestras conversaciones sean tan est\u00fapidas y aburridas como las de cualquier congresista o concejal del ayuntamiento de Burgos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-6709\" title=\"ENCRUCIJADA\" src=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/ENCRUCIJADA1-300x196.jpg\" alt=\"ENCRUCIJADA\" width=\"300\" height=\"196\" srcset=\"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/ENCRUCIJADA1-300x196.jpg 300w, https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/ENCRUCIJADA1.jpg 387w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Lo que se quiere proponer, apartando la posibilidad de ser enclaustradas en las inh\u00f3spitas arquitecturas de los edificios oficiales, es descubrir lo que tiene de pol\u00ed\u00adtica nuestra vida cotidiana y ponerlo en com\u00fan construyendo nuevas relaciones sociales. Las actuales son las que definen al capitalismo, unas relaciones en las que no estamos presentes como personas, con sus deseos e inquietudes, sino como mercanc\u00ed\u00adas, producidos como trabajadores o consumidores. Son ellas una estructura que permanece inalterada en el tr\u00e1nsito por las v\u00ed\u00adas muertas abiertas para la intervenci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica en la democracia. Muertas en todos los sentidos, por lo que tienen de ilusorias y, en lo que nos toca, porque siguen interponiendo entre los individuos el fr\u00ed\u00ado cad\u00e1ver del mundo del Estado, las Instituciones, las Leyes,&#8230; Solo en sus devastados m\u00e1rgenes, conectando las resistencias que no paran de florecer, ser\u00e1 posible entretejer v\u00ed\u00adnculos, compromisos, solidaridades, redes,&#8230;Relaciones sociales con las que se enfrenta irreconciliablemente, desde la noche de los tiempos, el mundo de la Comunidad.<\/p>\n<p>Esta es la encrucijada que la asamblea est\u00e1 obligada a resolver trazando su propio camino. O bien ap\u00e9ndice del Estado, dando lugar a nuevas f\u00f3rmulas en la gesti\u00f3n de cualquier descontento que no responda a los par\u00e1metros delimitados por el poder, que no se exprese en el mismo c\u00f3digo que la econom\u00ed\u00ada. O bien una herramienta con la que armar la resistencia a la mercantilizaci\u00f3n de todo lo existente por medio de la recuperaci\u00f3n de lo m\u00e1s b\u00e1sico y da\u00f1ado: las relaciones comunitarias, el tejido social.<\/p>\n<p>En el primer caso el abanico de posibilidades va desde el reconocimiento de un estatus jur\u00ed\u00addico para la asamblea con \u00e9l que abrirse hueco en las mesas negociadoras (perpectiva m\u00e1s estatal que local), a las t\u00ed\u00adpicas bufonadas donde los partidos minoritarios intentan medrar usando a la asamblea de trampol\u00ed\u00adn y a los que toman parte en ella como peque\u00f1o ejercito de boy scouts. En el segundo, en la medida que sea capaz de tender puentes entre diferentes realidades, de romper el aislamiento reinante, y de generar din\u00e1micas donde se pueda leer sobre la fuerza de lo colectivo, encontrar\u00e1 un sitio vacio que hasta la fecha, salvo experiencias muy minoritarias, est\u00e1 por ocupar.<\/p>\n<p>En cualquier caso no se podr\u00e1 nadar a dos aguas, o con el Estado de Derecho y las hienas que lo protegen o con las luchas que saltan por encima de los cordones de seguridad democr\u00e1ticos que custodian los dividendos de la burgues\u00ed\u00ada. Quien afirme lo contrario, que s\u00ed\u00ad se puede, es probable que sepa que los esfuerzos tit\u00e1nicos por hacer pol\u00ed\u00adtica en la calle pueden ser facilmente rentabilizados en el parlamento, y que para cuando las inevitables contradicciones estallen, se puede haber sacado tajada.<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 en juego, y para lo que hay que mojarse, es elegir entre m\u00e1s de lo mismo o atrevernos a profundizar en el esp\u00ed\u00adritu de un movimiento que habla de asambleas, autonom\u00ed\u00ada, horizontalidad, hartazgo, plazas, calle&#8230;; quedarnos con la certeza de lo que puede llegar a ser una asamblea como rid\u00ed\u00adculo \u00f3rgano de control del poder pol\u00ed\u00adtico o dejarnos sorprender por lo que semejante experimento puede descubrir en el laboratorio de los barrios; cerrar por en\u00e9sima vez el c\u00ed\u00adrculo de la dominaci\u00f3n o defender un resquicio por donde seguir picando.<\/p>\n<p>*Se anima a Diario de Vurgos a estrenar una carpeta donde ir recopilando documentos y an\u00e1lisis de lo que fue el movimiento asambleario y aut\u00f3nomo de finales de los \u00b460 y decada de los \u00b470. Las lecciones de su lucha deber\u00ed\u00adan no pasar desapercibidas para el Movimiento del 15M.<\/p>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">Con este tono c\u00f3mplice hacia lo que asoma en la asamblea de salvaje, de libre de prejuicios para romper con normas y convenciones sociales, se lanza una reflexi\u00f3n cada vez m\u00e1s dificil de esquivar, incluso con los malabarismos de una comisi\u00f3n de pol\u00ed\u00adtica resignada a contener sus conclusiones en la mayor ambig\u00ed\u00bcedad posible. Por suerte, en alg\u00fan momento, las circunstancias empujar\u00e1n a una toma de posici\u00f3n, a dar una salida al vivir instaladas en la encrucijada&#8230;.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">De lo que est\u00e1 en juego:una asamblea en la encrucijada<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">Rastrear los or\u00ed\u00adgenes de la fenomenolog\u00ed\u00ada del 15M nos hace pasar, indefectiblemente, por los solares de la vieja sociedad disciplinaria. Todo el entramado tan bien dispuesto de familia-escuela-ej\u00e9rcito-f\u00e1brica-c\u00e1rcel-manicomio, al que pertenecen los partidos y sindicatos, si bien sigue existiendo, lo hace con un significado totalmente diferente: del control de estas instituciones como mecanismos de integraci\u00f3n social a su control simb\u00f3lico dentro de la l\u00f3gica de mercantilizaci\u00f3n generalizada de cualquier aspecto de la vida. Las armas de integraci\u00f3n social, dominaci\u00f3n social, se han desterritorializado adquiriendo, por aquello de que la mercanc\u00ed\u00ada lo inunda todo, el don de la ubicuidad. Solamente as\u00ed\u00ad es posible explicarse como palidece en su labor pedag\u00f3gica la figura cl\u00e1sica del profesor ante las inigualables tutor\u00ed\u00adas impartidas por el pen\u00faltimo cantante de moda encumbado por la MTV; o el profundo descr\u00e9dito en el que han caido partidos y sindicatos, fortificados en la faceta m\u00e1s espectacular de la pol\u00ed\u00adtica, y cada vez m\u00e1s incapaces de comprender y manipular las protestas sociales que nacen al margen de los cauces previstos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">Es justo en este punto donde arranca el interes depredador del sistema por el movimiento del 15M y sus asambleas, es decir, en la b\u00fasqueda constante de nuevas formas de participaci\u00f3n de los explotados en su propia explotaci\u00f3n. Porque, a pesar de lo que gritemos en las manifestaciones, lo llaman democracia y s\u00ed\u00ad lo es, por mucho que repitamos lo contrario como si fuera un mantra o nos entretengamos con el corta y pega de adjetivos para marcar presuntas diferencias. Es este empeno muy bien adornado de hacer de cada s\u00fabdito un hombre de Estado, de repartir responsabilidades en el funcionamiento de una M\u00e1quina dise\u00f1ada solo para producir muerte, la perversa l\u00f3gica con la que el Capital da salida a las manos de hierro de las dictaduras que, a largo plazo, pueden llegar a ser comprometedoras, adem\u00e1s de inc\u00f3modas.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">Historicamente, los partidos y sindicatos han cumplido, en democracia, el papel de domesticadores sociales. En el Estado espa\u00f1ol no queda lejos en la memoria todas las cabriolas y piruetas que se dieron, desde la derecha a la izquierda, para que una conflictividad social que parec\u00ed\u00ada desbordarse no chafase el negocio de lo que se llam\u00f3 transici\u00f3n pero que bien pod\u00ed\u00ada haberse llamado transacci\u00f3n. La guinda del pastel la firmaron, pese a quien le pese, todas las fuerzas pol\u00ed\u00adticas y sindicales del momento (salvo alguna honrosa excepci\u00f3n a la que luego se pas\u00f3 factura) en los bochornosos Pactos de la Moncloa. Se ganaron a pulso, cuando adem\u00e1s iban de abanderados de la causa de los oprimidos, el sobrenombre de bomberos de la revuelta y, a d\u00ed\u00ada de hoy, solo pueden vanagloriarse de haber asfixiado lo que m\u00e1s tarde se titul\u00f3 como el segundo asalto proletario a la sociedad de clases. Ya nadie puede salirse de la foto ni disimular los codazos que se dieron.*<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">Sacar el parlamento a la calle, y hacer que en las plazas se hable el lenguaje de los diputados, es dejar ser engullidos por una instituci\u00f3n cuyos contornos han conquistado, masivamente desde el mencionado pacto, la forma de entender la pol\u00ed\u00adtica. No es un problema de contenido, un buen programa de izquierdas o la honestidad del candidato, sino de estructura. Quien anote, al curso de estas l\u00ed\u00adneas, que es el lenguaje \u00e9l que nos usa, y no viceversa, que es \u00e9l quien moldea nuestra mente y, con ello, condiciona nuestros comportamientos, sabr\u00e1 a lo que se est\u00e1 haciendo referencia cuando se apunta sobre la nocividad de que nuestras conversaciones sean tan est\u00fapidas y aburridas como las de cualquier congresista o concejal del ayuntamiento de Burgos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">Lo que se quiere proponer, apartando la posibilidad de ser enclaustradas en las inh\u00f3spitas arquitecturas de los edificios oficiales, es descubrir lo que tiene de pol\u00ed\u00adtica nuestra vida cotidiana y ponerlo en com\u00fan construyendo nuevas relaciones sociales. Las actuales son las que definen al capitalismo, unas relaciones en las que no estamos presentes como personas, con sus deseos e inquietudes, sino como mercanc\u00ed\u00adas, producidos como trabajadores o consumidores. Son ellas una estructura que permanece inalterada en el tr\u00e1nsito por las v\u00ed\u00adas muertas abiertas para la intervenci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica en la democracia. Muertas en todos los sentidos, por lo que tienen de ilusorias y, en lo que nos toca, porque siguen interponiendo entre los individuos el fr\u00ed\u00ado cad\u00e1ver del mundo del Estado, las Instituciones, las Leyes,&#8230; Solo en sus devastados m\u00e1rgenes, conectando las resistencias que no paran de florecer, ser\u00e1 posible entretejer v\u00ed\u00adnculos, compromisos, solidaridades, redes,&#8230;Relaciones sociales con las que se enfrenta irreconciliablemente, desde la noche de los tiempos, el mundo de la Comunidad.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">Esta es la encrucijada que la asamblea est\u00e1 obligada a resolver trazando su propio camino. O bien ap\u00e9ndice del Estado, dando lugar a nuevas f\u00f3rmulas en la gesti\u00f3n de cualquier descontento que no responda a los par\u00e1metros delimitados por el poder, que no se exprese en el mismo c\u00f3digo que la econom\u00ed\u00ada. O bien una herramienta con la que armar la resistencia a la mercantilizaci\u00f3n de todo lo existente por medio de la recuperaci\u00f3n de lo m\u00e1s b\u00e1sico y danado: las relaciones comunitarias, el tejido social.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">En el primer caso el abanico de posibilidades va desde el reconocimiento de un estatus jur\u00ed\u00addico para la asamblea con \u00e9l que abrirse hueco en las mesas negociadoras (perpectiva m\u00e1s estatal que local), a las t\u00ed\u00adpicas bufonadas donde los partidos minoritarios intentan medrar usando a la asamblea de trampol\u00ed\u00adn y a los que toman parte en ella como peque\u00f1o ejercito de boy scouts. En el segundo, en la medida que sea capaz de tender puentes entre diferentes realidades, de romper el aislamiento reinante, y de generar din\u00e1micas donde se pueda leer sobre la fuerza de lo colectivo, encontrar\u00e1 un sitio vacio que hasta la fecha, salvo experiencias muy minoritarias, est\u00e1 por ocupar.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">En cualquier caso no se podr\u00e1 nadar a dos aguas, o con el Estado de Derecho y las hienas que lo protegen o con las luchas que saltan por encima de los cordones de seguridad democr\u00e1ticos que custodian los dividendos de la burgues\u00ed\u00ada. Quien afirme lo contrario, que s\u00ed\u00ad se puede, es probable que sepa que los esfuerzos tit\u00e1nicos por hacer pol\u00ed\u00adtica en la calle pueden ser facilmente rentabilizados en el parlamento, y que para cuando las inevitables contradicciones estallen, se puede haber sacado tajada.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">Lo que est\u00e1 en juego, y para lo que hay que mojarse, es elegir entre m\u00e1s de lo mismo o atrevernos a profundizar en el esp\u00ed\u00adritu de un movimiento que habla de asambleas, autonom\u00ed\u00ada, horizontalidad, hartazgo, plazas, calle&#8230;; quedarnos con la certeza de lo que puede llegar a ser una asamblea como rid\u00ed\u00adculo \u00f3rgano de control del poder pol\u00ed\u00adtico o dejarnos sorprender por lo que semejante experimento puede descubrir en el laboratorio de los barrios; cerrar por en\u00e9sima vez el c\u00ed\u00adrculo de la dominaci\u00f3n o defender un resquicio por donde seguir picando.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 145px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;\">*Se anima a Diario de Vurgos a estrenar una carpeta donde ir recopilando documentos y an\u00e1lisis de lo que fue el movimiento asambleario y aut\u00f3nomo de finales de los \u00b460 y decada de los \u00b470. 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