{"id":980,"date":"2007-11-27T20:32:04","date_gmt":"2007-11-27T19:32:04","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/no-vas-a-tener-vida-en-tu-puta-casa.php"},"modified":"2007-11-27T20:32:04","modified_gmt":"2007-11-27T19:32:04","slug":"no-vas-a-tener-vida-en-tu-puta-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/no-vas-a-tener-vida-en-tu-puta-casa.php","title":{"rendered":"No vas a tener vida en tu puta casa"},"content":{"rendered":"<p class=\"lead\"><img id=\"image978\" title=\"feria\" alt=\"feria\" src=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2007\/11\/bannerferia5.jpg\" align=\"right\" \/>Con motivo de la<a title=\"Feria del libro anarquista\" href=\"http:\/\/klinamen.org\/feria\/\"> <strong>V Feria del Libro Anarquista de Madrid<\/strong><\/a>, la organizaci\u00f3n de tal evento ha considerado oportuno habilitar un espacio y un tiempo para realizar una puesta en com\u00fan de este texto, entre todos aquellos compa\u00f1eros que lo deseen, para su discusi\u00f3n. Para ello, ponemos a disposici\u00f3n de quien lo estime necesario este documento con car\u00e1cter previo.<\/p>\n<p><!--more-->Este texto est\u00e1 pensado, en un principio, como un documento de trabajo para ser discutido y\/o aportado a un debate que consideramos necesario. Nos referimos a la casi ausencia de una m\u00ed\u00adnima impugnaci\u00f3n te\u00f3rica de las bases ideol\u00f3gicas y las t\u00e1cticas del llamado Movimiento contra la Precariedad y por una Vivienda Digna, en relaci\u00f3n a los fines de \u00e9ste, desde una perspectiva libertaria. Y ello por cuanto nos encontramos con la lucha que ha capitalizado, en el terreno de la izquierda, el debate social en el a\u00f1o 2007.<\/p>\n<p>Con este texto no pretendemos, en absoluto, sentar c\u00e1tedra. Por supuesto, esta no es la postura del anarquismo, sino tan s\u00f3lo nuestra particular visi\u00f3n sobre este asunto fruto de distintas reuniones y conversaciones acaecidas en los \u00faltimos meses. No obstante, ojal\u00e1 estimule e inspire a otros compa\u00f1eros que, muy posiblemente, se hayan situado cercanos a nuestras coordenadas pol\u00ed\u00adticas, a\u00fan sin haberlas todav\u00ed\u00ada expresado. Lejos de dar por hecho nuestra postura, creemos urgente el avance de una cr\u00ed\u00adtica critica que, sin miedo pero sin prisas, se manifieste con suficiente claridad en temas tan importantes como \u00e9ste, el cual no es otro que la visualizaci\u00f3n cruda y cotidiana de lo que viene siendo un progresivo empobrecimiento de la vida.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" id=\"image979\" title=\"Cartel v de vivienda\" style=\"width: 286px; height: 412px\" height=\"412\" alt=\"Cartel v de vivienda\" src=\"http:\/\/diariodevurgos.com\/dvwps\/wp-content\/uploads\/2007\/11\/1174571608_0.jpg\" width=\"286\" \/><\/strong><\/p>\n<p><strong>No vas a tener vida en tu puta casa<br \/>\nUna cr\u00ed\u00adtica al Movimiento contra la Precariedad y por una Vivienda Digna<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;\u00bfPor qu\u00e9 es absurdo quejarse? Quejarse significa hacer preguntas y esperar a que llegue la respuesta. Mas las preguntas que no se responden a s\u00ed\u00ad mismas en el momento de surgir no son respondidas jam\u00e1s. No hay distancias que superar. De ah\u00ed\u00ad que sean absurdos el preguntar y el esperar.&#8221;\u009d (Franz Kafka)<\/p>\n<p><strong>1.- Introducci\u00f3n: discutiendo &#8220;sobre el terreno&#8221;\u009d.<\/strong><\/p>\n<p>En los \u00faltimos meses se han llevado a cabo en todo el Estado diferentes movilizaciones para &#8220;denunciar las dificultades que existen a la hora de acceder a una vivienda digna&#8221;\u009d (de aqu\u00ed\u00ad en adelante, haremos uso de distintas citas y comunicados escritos por el propio Movimiento contra la Precariedad y por una Vivienda Digna que se\u00f1alaremos mediante entrecomillados). No pretendemos realizar aqu\u00ed\u00ad un estudio detallado de las causas de este problema y de los numerosos factores que intervienen en la cuesti\u00f3n, factores de car\u00e1cter econ\u00f3mico fundamentalmente, pero en absoluto los \u00fanicos. No es que no nos interesen, todo lo contrario. Pero creemos que tambi\u00e9n es urgente y necesario realizar una cr\u00ed\u00adtica del movimiento que ha surgido a partir de esta cuesti\u00f3n. Se puede y se debe criticar muy duramente el planteamiento te\u00f3rico y pr\u00e1ctico que se ha impuesto y que ha reducido todo a una cuesti\u00f3n de peticiones y reclamaciones de &#8220;derechos constitucionales&#8221;\u009d. Con ello, y ya lo podemos adelantar, toda acci\u00f3n queda limitada por su propio car\u00e1cter de instrumento de presi\u00f3n, pues el objetivo es \u00fanicamente &#8220;ser escuchados&#8221;\u009d por las instituciones en una concertaci\u00f3n que ya, a priori, se presenta como falsa, toda vez que no se hace a partir de un espacio o lugar com\u00fan de discuci\u00f3n entre iguales. Es, por tanto, un di\u00e1logo con el poder y ese di\u00e1logo no hace sino legimitar ese poder y reforzarlo.<\/p>\n<p>El derecho a la vivienda pasa a ser una aspiraci\u00f3n reconvertida en derecho b\u00e1sico y este enunciado desvela cu\u00e1l es su verdadero protagonista: el Estado presentado como un ser malvado, es ahora benefactor. El Estado \u2013el propio sistema que ha usurpado toda posibilidad a causa de la carest\u00ed\u00ada, la apropiaci\u00f3n masiva del suelo y la exclusi\u00f3n social\u2013 es quien otorga y sanciona, quien tiene la primera y \u00faltima palabra. Es una cuesti\u00f3n de control, de qui\u00e9n lo ejerce y de qui\u00e9n, por supuesto, termina por imponerse en cada momento hist\u00f3rico. M\u00e1s concretamente, el Estado no otorga en su sentido estricto por cuanto el derecho a una pol\u00ed\u00adtica social orientada a hacer posible el derecho a la vivienda est\u00e1 recogida constitucionalmente, sino que lo que hace es reactivar aquello que hasta entonces era tan s\u00f3lo algo virtual. De pronto, la legalidad se cumple. Pero, \u00bfy antes? \u00bfC\u00f3mo se podr\u00ed\u00ada calificar esta situaci\u00f3n? Y en esta \u00e9poca hist\u00f3rica, los propietarios no se impondr\u00e1n por la fuerza de las armas, sino por desarmar a esa fuerza: integr\u00e1ndola. Pero antes ni tan siquiera deber\u00e1n alcanzar un acuerdo con el Estado, porque ellos son la econom\u00ed\u00ada, ellos son el Estado, no como una abstracci\u00f3n, sino como una aut\u00e9ntica realidad.<\/p>\n<p>En la cuesti\u00f3n de la vivienda convergen muchas de las razones que nos llevan a impugnar el capitalismo y la organizaci\u00f3n de la vida que impone y que supedita \u00e9sta a criterios ajenos en los que los individuos y la colectividad \u2013entendiendo \u00e9sta como comunidad, como gente que comparte un espacio com\u00fan\u2013 no tienen nada que decir y deben tragar con todo, aunque vaya en contra de sus intereses, sus deseos e incluso su propia vida, en beneficio de un supuesto bien superior \u2013la econom\u00ed\u00ada, el Estado, el progreso\u2013. Esta lucha es de una importancia vital, pues \u00abapunta al centro del sistema\u00bb y \u00absi eliminan los escollos ecologistas y ciudadanistas que las contaminan pueden crear el terreno propicio para la unificaci\u00f3n de reivindicaciones particulares y universales y desde all\u00ed\u00ad impulsar formas de vida no consumistas y asentar una nueva conciencia de clase\u00bb (Miguel Amor\u00f3s: &#8220;A mis amigos rusos y polacos&#8221;\u009d).<\/p>\n<p><strong>2.- El derecho a la ciudad.<\/strong><\/p>\n<p>El derecho a la vivienda esconde una pretensi\u00f3n m\u00e1s necesaria; aquella que incide en un malestar generalizado y anticivilizatorio: el derecho a la ciudad. Organizando la vida en cub\u00ed\u00adculos de treinta o cien metros \u2013da igual\u2013 la ciudad se nos niega porque es el reflejo de un modelo que debe ser barrido por completo. Construyendo una vida que nos traslada del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, o del trabajo al ocio alienante, no quedan espacios para la vida en esta ciudad, salvo que se subvierta la cartograf\u00ed\u00ada. Esta subversi\u00f3n de la vida no pasa por un urgente cambio de decorado, sino por un contexto de radicalidad tal que no permita mirar hacia atr\u00e1s. Lo insoportable ya empieza a ser percibido cada vez m\u00e1s por mayor n\u00famero de gente, porque cuando tengan sus medios derechos, tendr\u00e1n entonces su media vida y, por consiguiente, su media felicidad, abandonando el resto, lo m\u00e1s importante, aquello sin cuya existencia nada podr\u00e1 ser pleno. Comprobar\u00e1n entonces, desilusionados, que el resentimiento hacia la clase media o hacia los propietarios, no elimina la alienaci\u00f3n del mundo moderno. El problema, por tanto, no es \u2013o no s\u00f3lo es\u2013 que no podamos acceder a una vivienda &#8220;digna&#8221;\u009d porque los precios son prohibitivos y nuestros sueldos paup\u00e9rrimos, sino que hay que ir m\u00e1s all\u00e1 y plantear si se puede tener una vida digna en el marco de esta ciudad, espectacular y ajena. Al parcelizarse y reducir todo el problema a una cuesti\u00f3n meramente econ\u00f3mica, de simple acceso a viviendas m\u00e1s baratas, esta lucha se pone una venda en los ojos y evita ir m\u00e1s all\u00e1, se limita a s\u00ed\u00ad misma, puesto que no se puede plantear seria y radicalmente la cuesti\u00f3n de la vivienda sin criticar las bases mismas sobre las que se asienta la propia ciudad, el urbanismo y la vida cotidiana que se desarrolla en su marco. Y esta cr\u00ed\u00adtica no es sino la cr\u00ed\u00adtica del capitalismo.<\/p>\n<p>El control policiaco se ejerce de una forma absoluta: control del espacio de la ciudad, control del espacio de existencia, control de lo pol\u00ed\u00adtico. En este marco, el capitalismo reproduce su propio espacio de acci\u00f3n: especula con los bienes que ha puesto previamente en circulaci\u00f3n al fluir la necesidad de la vivienda con un valor de cambio concreto. La vivienda, entonces, no es la infraestructura natural de los seres humanos para su supervivencia, sino es la desposesi\u00f3n \u00faltima de la existencia alienada. Todo es mercanc\u00ed\u00ada. Nos han quitado no s\u00f3lo el sue\u00f1o sino los sue\u00f1os. La vivienda, igual que un televisor, cotiza porque fluye dentro de una estructura. Habr\u00e1 que derribar esa estructura.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfCu\u00e1l es para el poder, desde hace un siglo, la esencia de la ciudad? Es fermento, cargado de actividades sospechosas, de delincuencias; es hogar de agitaci\u00f3n. El poder estatal y los grandes intereses econ\u00f3micos dif\u00ed\u00adcilmente pueden concebir estrategia mejor que la de desvalorizar, degradar, destruir la sociedad urbana.&#8221;\u009d (Henri Lefebvre)<\/p>\n<p>La ciudad siempre ha sido un lugar sospechoso para el poder: en ella habitan todos los deseos y se hallan los momentos y lugares privilegiados para gozar de lo l\u00fadico; en sus calles se pod\u00ed\u00ada encontrar hasta hace muy poco ese sentimiento de pertenencia a un &#8220;lugar&#8221;\u009d y de aut\u00e9ntica comunidad que fue siempre el germen de resistencias y revoluciones; en la ciudad la normalidad se disuelve y las conductas &#8220;desviadas&#8221;\u009d encuentran un lugar privilegiado para realizarse en el seno de la masa an\u00f3nima; y era tambi\u00e9n en la ciudad donde cab\u00ed\u00ada esperar lo imprevisible, lo &#8220;m\u00e1gico&#8221;\u009d, lo desconcertante, aquello que pod\u00ed\u00ada trastocar la vida y cambiarla. Es por ello que una de las principales estrategias del poder haya sido siempre controlar la ciudad, destruir su tejido social por medio de la separaci\u00f3n absoluta entre las personas que viven en ella y entre \u00e9stas y los lugares que habitan, en definitiva, convertir la ciudad en un no-lugar est\u00e9ril, vac\u00ed\u00ado y previsible donde nada puede ni debe ocurrir.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada contemplamos como la ciudad es destruida de forma acelerada, desintegr\u00e1ndose los pocos fragmentos que a\u00fan quedan de solidaridad, de comunidad, de vida compartida y disfrutada en sus calles y barrios. Mientras, una vasta operaci\u00f3n de camuflaje trata de hacer pasar la continuaci\u00f3n de la degradaci\u00f3n de las condiciones de vida y la expansi\u00f3n del miserabilismo a todos los rincones por un mejoramiento de nuestras vidas. Pol\u00ed\u00adticos, constructores, empresarios, t\u00e9cnicos, arquitectos, periodistas, bur\u00f3cratas y tambi\u00e9n \u2013y c\u00f3mo no\u2013 el partido del Estado, &#8220;los ciudadanistas&#8221;\u009d todos trabajan por un mismo fin: tratar de convencernos de que la destrucci\u00f3n que se lleva a cabo en la ciudad con el fin de acabar con cualquier rastro de vida libre es, adem\u00e1s de inevitable, ventajosa para nuestras vidas. Si renunciamos a nuestros sue\u00f1os y deseos de felicidad y nos prestamos a colaborar, podremos aspirar a gozar de una vida c\u00f3moda y segura en la nueva ciudad de la imagen, la tecnolog\u00ed\u00ada, el ocio y las comunicaciones.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que nos ofrecen? Nuevas infraestructuras que nos permitir\u00e1n llegar m\u00e1s r\u00e1pido a los centros de trabajo donde nos dejamos la vida, a menudo literalmente. Nuevas alternativas de ocio donde pasar el poco tiempo libre que nos dejan realizando actividades pasivas de las que la imaginaci\u00f3n, el juego, la alegr\u00ed\u00ada, el azar y la amistad han sido desterrados. Nuevos y sofisticados gadgets tecnol\u00f3gicos sin los que \u2013nos dicen\u2013 ya no podemos vivir, pero que, lejos de haber mejorado nuestras vidas, las han empobrecido haci\u00e9ndolas m\u00e1s aburridas y predecibles. Nuevas formas de comunicaci\u00f3n que s\u00f3lo contribuyen a aislarnos m\u00e1s, a separarnos \u2013aunque afirmen lo contrario\u2013 de aquellos y aquellas a quienes amamos. Ni siquiera nuestros hogares son ya un refugio.<\/p>\n<p>Se ha dicho de nuestra \u00e9poca que una de las caracter\u00ed\u00adsticas que mejor la definen es que el tiempo de ocio y el de trabajo se han asimilado, haci\u00e9ndose equiparables: \u00abCuando trabajo y esparcimiento se asemejan cada vez m\u00e1s en su estructura, m\u00e1s estrictamente se los separa mediante invisibles l\u00ed\u00adneas de demarcaci\u00f3n. De ambos han sido excluidos el placer y el esp\u00ed\u00adritu. En uno como en otro imperan la gravedad animal y la pseudoactividad.\u00bb (Theodor W. Adorno: Minima moralia. Reflexiones desde la vida da\u00f1ada). Lo mismo puede decirse del espacio: la casa cada vez se asemeja m\u00e1s a la oficina. El espacio dom\u00e9stico es cada vez m\u00e1s fr\u00ed\u00ado e impersonal. El mobiliario de dise\u00f1o a bajo coste \u2013tipo Ikea\u2013 que se ha impuesto reproduce la asepsia, la uniformidad e impersonalidad de la oficina; no s\u00f3lo no dice nada de la persona que all\u00ed\u00ad vive, sino que su car\u00e1cter &#8220;intercambiable&#8221;\u009d con el mobiliario de cualquier otra casa e incluso con el de la oficina, la sala de espera del m\u00e9dico o la sede de Hacienda es en s\u00ed\u00ad mismo un indicativo de la \u00e9poca en la que vivimos, parece querer decirnos que no importa d\u00f3nde se est\u00e9 ni lo que se haga, pues ya todo es lo mismo. Los innumerables gadgets y aparatos tecnol\u00f3gicos que llenan la casa son, por un lado, otro efecto de la asimilaci\u00f3n del hogar con el lugar de trabajo \u2013ambos saturados de tecnolog\u00ed\u00ada y vac\u00ed\u00ados de humanidad, de sensibilidad, de belleza\u2013 y, por el otro, del nuevo ocio, solitario, aislado de los dem\u00e1s y del entorno, en una palabra: autista; se da as\u00ed\u00ad la curiosa paradoja del oficinista que llega a casa cansado de pasar ocho horas delante del ordenador y enchufa la pantalla de su ordenador &#8220;personal&#8221;\u009d para pasar otras ocho horas conectado, eso s\u00ed\u00ad, ahora disfrutando de su tiempo de ocio.<\/p>\n<p>A lo largo del siglo XX hemos visto c\u00f3mo la arquitectura del espacio dom\u00e9stico cambiaba poco a poco, adapt\u00e1ndose a las necesidades e intereses de los poderes que rigen la sociedad y transformando sutil y silenciosamente, pero de forma dr\u00e1stica, las costumbres y los medios de relacionarse y de comunicarse en el marco de la ciudad y de la casa. El situacionista Ivan Chtcheglov dec\u00ed\u00ada que la \u00abarquitectura es el modo m\u00e1s simple de articular el tiempo y el espacio, de modular la realidad, de engendrar sue\u00f1os.\u00bb (&#8220;Formulario para un nuevo urbanismo&#8221;\u009d, Internationale Situationniste, 1). Como casi siempre, a los situacionistas les entendieron mejor sus enemigos que sus potenciales partidarios. La arquitectura de los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XX tuvo como su m\u00e1s alta pretensi\u00f3n, efectivamente, la de articular el tiempo y modular la realidad, pero no para engendrar sue\u00f1os, sino para desarrollar al m\u00e1ximo la pesadilla de la sociedad del consumo, de la separaci\u00f3n, de la incomunicaci\u00f3n, de la soledad y la desconfianza. Basta desplazarse a cualquier barrio residencial de las afueras para comprobarlo, cada casa es igual a todas las dem\u00e1s pero aspira a ser diferente. All\u00ed\u00ad se respira el miedo, el resentimiento y el desprecio hacia el vecino de al lado y por eso se levantan imponentes verjas para distanciarse a\u00fan m\u00e1s: t\u00fa en tu casa y yo en la m\u00ed\u00ada y Dios \u2013no el cristiano, sino el de esa nueva religi\u00f3n que es el consumo\u2013 en la de todos.<\/p>\n<p>Poco a poco se ha desarrollado un doble proceso en las viviendas. Por un lado se observa una bunkerizaci\u00f3n del espacio. Hay que aislarse del exterior, de la calle \u2013y de las gentes que la recorren\u2013, porque all\u00ed\u00ad se encuentra lo impredecible, lo peligroso, lo ingrato, \u00abnada bueno acontece en la calle, al sol; en la \u00e9poca del fascismo la puerta abierta, la ventana de grandes dimensiones son algo amenazador, y la casa ha de convertirse, de nuevo, en fortaleza, cuando no en catacumba.\u00bb (Ernst Bloch: El principio esperanza, 2). Hay que aislarse de los dem\u00e1s porque, como a diario se afirma desde los medios de comunicaci\u00f3n, nos quieren robar, violar o asesinar, la calle es un lugar a temer, no un lugar a descubrir, a reivindicar, a tomar y hacer nuestro. Por otro lado, el aislamiento se debe compensar con el desarrollo de infraestructuras que hagan sentir que existe un &#8220;exterior agradable&#8221;\u009d. As\u00ed\u00ad, se a\u00f1aden elementos y adornos que tratan de disimular, a menudo ostentosamente, la fealdad y la degradaci\u00f3n de todos los sentidos que imponen las nuevas construcciones y, sobre todo, la pauperizaci\u00f3n de la experiencia, de la comunicaci\u00f3n y de la sensibilidad. Junto a cada nueva urbanizaci\u00f3n se crean parques artificiales en los que todo queda regulado al minuto, desde la hora de riego hasta la de cierre. Pero sobre todo proliferan los centros de ocio y de consumo. All\u00ed\u00ad s\u00ed\u00ad impera la seguridad y el orden, ofreciendo una diversi\u00f3n sin preocupaciones, aislada y por ello mismo ajena a cualquier perturbaci\u00f3n, vac\u00ed\u00ada de experiencias, de emociones y de sentimientos que no sean los que se nos ofrecen a precio de ganga. Se desarrolla as\u00ed\u00ad el sue\u00f1o fourieriano que preve\u00ed\u00ada calles cerradas al exterior, pero sin su dimensi\u00f3n ut\u00f3pica, social, quedando s\u00f3lo el aislamiento y la inmersi\u00f3n en la mercanc\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La casa deja de ser un lugar \u00ed\u00adntimo y propio, en el que descansar, en el que vivir, y se convierte en un espacio tan ajeno como nuestro lugar de trabajo, es por ello que a la m\u00ed\u00adnima ocasi\u00f3n huimos de ella, tratamos de pasar el menor tiempo posible entre sus paredes y el poco tiempo que se pasa en ella se rellena con la televisi\u00f3n y el DVD como si nada m\u00e1s se pudiera hacer en ella, y quiz\u00e1s sea as\u00ed\u00ad. Pero, la calle tampoco nos pertenece, si no est\u00e1s en la oficina y no quieres estar en tu casa \u00a1consume!, nos dicen. La ciudad se transforma y se convierte en un gigantesco parque tem\u00e1tico dividido en diferentes ambientes: centros de ocio, centro monumental, zonas comerciales. Todo debe tener su precio y su funci\u00f3n bien delimitada. La calle es un lugar de tr\u00e1nsito y no un espacio vivo a descubrir y en el que intervenir. El que s\u00f3lo pasea por la ciudad se convierte en sospechoso.<\/p>\n<p>&#8220;Viv\u00ed\u00ads en colmenas tapizadas.<br \/>\nSo\u00f1\u00e1is con un s\u00f3lido futuro.<br \/>\n\u00a1Escoria, vuestro futuro es!&#8221;\u009d<br \/>\n(RIP)<\/p>\n<p><strong>3.- Desprogramando el Programa de los Precarios.<\/strong><\/p>\n<p>La lucha por una &#8220;vivienda digna&#8221;\u009d lejos de plantear la cuesti\u00f3n en un sentido amplio y, por ello mismo, profundo y radical, se ha limitado a la reivindicaci\u00f3n de un supuesto derecho constitucional a una vivienda, tomando as\u00ed\u00ad un car\u00e1cter mendicante. Se pide a pap\u00e1 Estado que nos defienda de los malos empresarios, de los especuladores y de los pol\u00ed\u00adticos corruptos. Se le hace as\u00ed\u00ad el juego a quienes crean el problema, que no son otros que los mismos poderes a los que se acude a pedir ayuda. Esto no es sino un reflejo de profunda inocencia e ignorancia \u2013y hay que ser muy inocente o muy ignorante para creer todav\u00ed\u00ada en esos cuentos de hadas del Estado benefactor y de la izquierda que combate los &#8220;abusos&#8221;\u009d del sistema\u2013 o, mucho peor, de un oportunismo y un politiqueo miserables, que es en el fondo la estrategia de la gran mayor\u00ed\u00ada de los movimientos ciudadanistas, siempre prestos a pactar y colaborar con el poder a cambio de cuatro prebendas, desmovilizando, desmoralizando y \u2013si es necesario\u2013 denunciando y colaborando en la represi\u00f3n de aquellos que se mantienen firmes en la lucha.<\/p>\n<p>Los ciudadanistas no son sino la elite del futuro, son los pol\u00ed\u00adticos, empresarios y profesionales del ma\u00f1ana y si se lanzan a las calles hoy no es, desde luego, para impugnar este sistema \u2013m\u00e1s all\u00e1 de lemas vac\u00ed\u00ados, como un reciente lema exhibido en una de estas protestas cuya postura pedigue\u00f1a no ten\u00ed\u00ada parang\u00f3n: &#8220;derecho a techo a justo precio&#8221;\u009d\u2013 sino porque quieren tener ahora lo que les han prometido en el futuro, es decir, quieren el capitalismo, eso s\u00ed\u00ad, sin sus inconvenientes, sin pasar por los a\u00f1os de becario y por los contratos temporales, quieren la &#8220;prosperidad&#8221;\u009d de sus padres, de sus jefes, de sus profesores de universidad. El precario seguir\u00e1 siendo precario, porque mantiene la ilusi\u00f3n de que &#8220;la mercantilizaci\u00f3n y la privatizaci\u00f3n de las empresas y servicios p\u00fablicos restringen nuestra ciudadan\u00ed\u00ada y participaci\u00f3n democr\u00e1tica a la de meros consumidores&#8221;\u009d, sin que considere que el control estatal (no privado) tampoco nos librar\u00e1 del terrible peso de la supresi\u00f3n del sujeto, de la alienaci\u00f3n, del consumo. No se cuestionan realmente este sistema y, por supuesto, no quieren que nadie lo haga, puesto que eso ser\u00ed\u00ada cuestionar su futuro, por eso imponen el Estado, el di\u00e1logo con los poderes, la reforma como la \u00fanica respuesta. \u00abEn todas partes del mundo donde los pobres sin cualidades se rebelan contra su condici\u00f3n y la toman concretamente con la miseria, el reformismo debe hacer de \u00e9sta una fatalidad y de la agravaci\u00f3n de la opresi\u00f3n social un problema pol\u00ed\u00adtico. Su finalidad es imponer el Estado como la respuesta a esta fatalidad; dicho de otro modo, que las aspiraciones sociales de los pobres vayan a buscar su realizaci\u00f3n en el Estado. \u00a1Fuera del Estado, no hay salvaci\u00f3n!\u00bb (Os Cangaceiros. &#8220;\u00bfC\u00f3mo se puede pensar libremente a la sombra de una universidad?&#8221;\u009d). Pero, para aquellos que no tienen nada y, por tanto, a nada pueden aspirar m\u00e1s que a no morirse de asco, se hace evidente que las instituciones, ya sean estatales, auton\u00f3micas o locales, los partidos y movimientos ciudadanistas jam\u00e1s van a resolver nada, porque ellos son el problema, son los que crean las condiciones que hacen invivible la vida en la ciudad. La falta de vivienda s\u00f3lo es un elemento m\u00e1s dentro de la supresi\u00f3n de toda forma de vida digna.<\/p>\n<p>Deslegitimada toda forma de acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica desde el Partido, los propios izquierdistas se han dado cuenta de que la estrategia debe ser otra. Para aquellos que a\u00fan siguen creyendo en la vieja cantinela leninista \u2013sin haber perdido la fe en un Partido como vanguardia del proletariado y revisti\u00e9ndose con nuevos ropajes te\u00f3ricos\u2013 se trata ahora de presentarse como dinamizadores de las luchas all\u00e1 donde acontecen: en los barrios, en algunos centros de trabajo, en ciertos espacios de las ciudades, en las reuniones antiglobalizaci\u00f3n, etc. El trabajo est\u00e1 todo, a\u00fan, por hacer, sin duda. No obstante, tal intenci\u00f3n es falsa porque su mimbrete de plataforma o movimiento social no ha renunciado, ni lo desea, a captar ese descontendo, esa ira difusa, hacia el r\u00e9dito pol\u00ed\u00adtico. Hacen carrera en las asambleas, para luego engordar partidos que se presenten como portavoces de los movimientos. Este juego de manos, aunque de una manera farragosa y bajo luchas internas, ya lo vivi\u00f3 Izquierda Unida en el Estado espa\u00f1ol. Y fracas\u00f3. Prentendi\u00f3 ser la punta de lanza de algo que ya no cre\u00ed\u00ada en el parlamentarismo como acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica. Hoy su bancarrota es clara. Sus sucesores, nacidos de las ruinas de ese mismo proyecto, tratan de adelantarle por la izquierda, pero no siguen sino la misma estrategia, adaptada a los nuevos tiempos, a las nuevas luchas, pero en lo esencial no muy distinta de la estrategia bien conocida y de la que la historia nos ofrece numerosos ejemplos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 queda por hacer, entonces, se preguntan los charlatanes de la izquierda? Resucitar una nueva manera de crear dirigentes sin partido, o dirigentes de facto que acudir\u00e1n al Partido cuando todo se venga abajo. Pero una vez &#8220;matado al padre&#8221;\u009d, y pasada la resaca, acuden a sus rodillas, arrepentidos. El nuevo Partido Comunista, el &#8220;nuevo comunismo&#8221;\u009d representado por los ciudadanistas y su &#8220;movimiento de movimientos&#8221;\u009d, ha tomado la asamblea y ha hecho de la acci\u00f3n directa y la desobediencia civil su campo de batalla. Desea ser movimiento, sin que haya creado ese movimiento. Se suma, simplemente, cuando ya el tren est\u00e1 en marcha y su \u00fanico objetivo es dirigirlo y frenarlo en la estaci\u00f3n que mejor le convenga. Y en este tr\u00e1nsito ha despreciado, con frecuencia, al anarquismo, aunque se ha beneficiado de su &#8220;antiprograma&#8221;\u009d, convirti\u00e9ndolo en un mero gesto, en un pu\u00f1etazo lanzado al aire que no quiere, ni puede, ni debe tumbar al adversario.<\/p>\n<p>El juego de manos de los l\u00ed\u00adderes precarios es el propio de esta moderidad que considera toda idea como anticuada con la misma velocidad con la que trata a los productos culturales. As\u00ed\u00ad, esta alquimia precaria ha convertido a su forma de lucha en un movimiento que se dice actual y contempor\u00e1neo, esto es, \u00fatil, pero sobre todo realista. Cualquier negaci\u00f3n de su discurso es presentado como obra de ut\u00f3picos, an\u00e1rquicos, v\u00e1ndalos y salvajes que no saben ni desean trabajar pol\u00ed\u00adticamente. En \u00faltima instancia, son fatalistas. La misma pesada condescendencia y arrogancia, el mismo optimismo. Para nosotros: lo oscuro, la m\u00e1s ingenua de las utopias, lo violento. Todo aquello que permanece fuera de este marco (su marco), situado tan s\u00f3lo a la izquierda de lo institucional, es tratado con la misma aterradora desidia y el cansino rechazo.<\/p>\n<p><strong>4.- T\u00e1cticas precarias.<\/strong><\/p>\n<p>En esta \u00e9poca de pragmatismo a ultranza la utop\u00ed\u00ada ha sido casi erradicada, parece como si nos hubiesen extirpado la capacidad de so\u00f1ar. Esto al menos es lo que se aprecia al contemplar movimientos como el de una vivienda digna, que han asumido el pragmatismo y el conformismo mezquino que impone el poder. Los ciudadanistas y las corrientes izquierdistas nos dicen: conform\u00e9monos, aspiremos a tener una casita, un trabajo en el que no nos exploten demasiado y un parquecito por el que poder pasear y respirar algo parecido a aire puro. Son incapaces de imaginar que las cosas puedan ser distintas, son incapaces de aspirar a algo m\u00e1s y, por eso, son los mejores aliados de aquellos que imponen esta realidad como la \u00fanica posible. Su conformismo llega hasta el punto de no rechazar el uso de, por ejemplo, la contrataci\u00f3n temporal generalizada, sino s\u00f3lo su &#8220;abuso&#8221;\u009d. Aminora, dulcifica, sirve de amortiguador. El precario desea cambiar la morfolog\u00ed\u00ada \u00faltima de ese capitalismo que, igual que lo niega a \u00e9l \u2013como individuo, pero tambi\u00e9n como consumidor\u2013, es quien le salvar\u00e1. En el fondo, se trata de desentra\u00f1ar la esperanza de un rostro humano bajo la barbarie.<\/p>\n<p>&#8220;Por eso esta vez nos van a o\u00ed\u00adr, al t\u00e9rmino de esta manifestaci\u00f3n por la vivienda digna, gritaremos &#8220;&#8230; en la puta vida!!&#8221;\u009d m\u00e1s alto que nunca, cuando supervivienda nos de la entrada&#8221;\u009d (Asamblea contra la Precariedad y por la Vivienda Digna)<\/p>\n<p>Jam\u00e1s el movimiento por una vivienda digna rebasar\u00e1 sus l\u00ed\u00admites, unos l\u00ed\u00admites que son los del sabotaje, la huelga salvaje de alquileres y la denuncia de la represi\u00f3n. Si lo hacen es de manera t\u00ed\u00admida, sin pretender desenmascarar c\u00f3mo funcionan los aparatos represivos. \u00bfC\u00f3mo se traduce esto en un programa que se presenta en su forma p\u00fablica revestido de un presunto aire de radicalidad? Afirmando que &#8220;estamos aqu\u00ed\u00ad no s\u00f3lo para denunciar la escasez, deficiencia y mercantilizaci\u00f3n de las soluciones propuestas por las instituciones p\u00fablicas al problema de la vivienda, sino para intervenir y participar en dichas soluciones&#8221;\u009d, esto es, gestionar y mediar la precariedad, reconociendo a sus interlocutores \u2013la Administraci\u00f3n que, pese a todo, es quien debe dar y conceder\u2013. Este movimiento se expresa en el sinsentido de &#8220;abrir un proceso colectivo de intervenci\u00f3n y participaci\u00f3n en el diagn\u00f3stico, elaboraci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de las pol\u00ed\u00adticas p\u00fablicas de vivienda&#8221;\u009d, pero: \u00bfc\u00f3mo se articular\u00e1 esa pretendida participaci\u00f3n entre no iguales, entre poseedores y despose\u00ed\u00addos? Ni tan siquiera ellos lo saben, ante lo cual su reivindicaci\u00f3n es, por supuesto, trasladada al programa pol\u00ed\u00adtico oportunista de la izquierda parlamentaria y de una derecha que, siguiendo el modelo europeo, se distingue por un amplio paquete de medidas &#8220;sociales&#8221;\u009d. Han tomado nota tras ser espectadores de aquellos terremotos que vendr\u00e1n. Nunca unos partidos hab\u00ed\u00adan contado con tan buenos asesores &#8220;sobre el terreno&#8221;\u009d, unos asesores y agentes sociales de la precariedad que hasta llegan a plantear, en su programa, &#8220;recuperar la existencia de una banca p\u00fablica&#8221;\u009d. Ignoramos a que momento hist\u00f3rico pretenden retrotraer la historia \u2013\u00bfla Rep\u00fablica?\u2013, pero con tal iniciativa puede verse claramente de qu\u00e9 tipo de cambios estamos hablando, toda vez que esa llamada &#8220;Banca P\u00fablica&#8221;\u009d deber\u00e1 contar con, seg\u00fan los precarios, un &#8220;acceso m\u00e1s asequible a la financiaci\u00f3n&#8221;\u009d, es decir, cr\u00e9ditos blandos, planes a medida. Y, por supuesto, que ofrezca &#8220;criterios sociales a su gesti\u00f3n&#8221;\u009d (Obras Sociales).<\/p>\n<p>La democracia necesita la disidencia, igual que el jefe necesita a quien ordenar. La fuerza de la bota no garantiza la estabilidad de un sistema injusto. El totalitarismo, llegado el caso, es tan s\u00f3lo un momento \u2013el m\u00e1s crudo\u2013 del despliegue de ese poder. Lo contempor\u00e1neo pasa por hablar de algo y hacer lo contrario. La clave est\u00e1 en superar sus propios l\u00ed\u00admites hacia delante y hacia dentro tambi\u00e9n. Los disidentes deben superar sus propias din\u00e1micas, deben apuntar m\u00e1s alto. Y ello no puede ser m\u00e1s que superando las f\u00f3rmulas de estar en el mundo, del control de sus propias vidas. Ese &#8220;tomar las instituciones p\u00fablicas para democratizarlas&#8221;\u009d es el \u00faltimo aliento que le queda a un modelo democr\u00e1tico que ahora debe ser m\u00e1s democr\u00e1tico a\u00fan, de un liberalismo social y de una nueva izquierda populista.<br \/>\n&#8220;Supervivienda&#8221;\u009d y el coro de replicantes ha encontrado la receta: mesas de participaci\u00f3n. Eso s\u00ed\u00ad, reconocen que &#8220;el problema no era, ni es, de una persona&#8221;\u009d (la Ministra Trujillo), sino de &#8220;un cambio en las pol\u00ed\u00adticas p\u00fablicas de vivienda&#8221;\u009d. Ante un cambio de cartera pol\u00ed\u00adtica admiten un &#8220;el tiempo dir\u00e1&#8221;\u009d a su desconfianza ante la Administraci\u00f3n. Por supuesto: la izquierda siempre debe desconfiar. Cada parte asume su papel. Por un lado, pol\u00ed\u00adticos est\u00e1ticos que poco a poco acceden a ciertas pretensiones por parte de los precarios. Por otro lado, unos precarios que cada vez encuentran m\u00e1s lugares comunes con un sector de la izquierda parlamentaria. En el fondo, el escenario es tan previsible como conveniente para unos y otros. El problema no es la comunicaci\u00f3n con cualquier sector social, sino cu\u00e1les son las bases sobre las que ese di\u00e1logo parte. Si se trata de un pliego de cargos, una exigencia que ser\u00e1 impuesta por medio de una fuerza popular que deber\u00e1 irse articulando y creciendo, o de un programa de m\u00ed\u00adnimos, de una concertaci\u00f3n, es decir, de una negociaci\u00f3n. No obstante, sobre esa mesa de &#8220;participaci\u00f3n p\u00fablica&#8221;\u009d hay un elemento que jam\u00e1s ser\u00e1 discutido: el imposible que es el exigir que la vivienda sea un derecho y no un negocio, admitiendo al mismo tiempo que sea la Administraci\u00f3n quien gestione una pol\u00ed\u00adtica de la vivienda. De nuevo, el Partido Comunista (refundado) del ej\u00e9rcito precario define el rostro de esa nueva Administraci\u00f3n: Ministros y Ministras &#8220;solidarios\/as&#8221;\u009d que deben aplicar una de las medidas propuestas por los precarios y que se expresa en la bajeza de exigir &#8220;un fuerte impuesto fiscal&#8221;\u009d sobre las viviendas vac\u00ed\u00adas, eso s\u00ed\u00ad, s\u00f3lo &#8220;en aquellas zonas con necesidad urgente de vivienda&#8221;\u009d. El nuevo Partido ha inaugurado una nueva forma de entender la econom\u00ed\u00ada social por medio del gravamen hacia los propietarios, los cuales deben seguir siendo, claro est\u00e1, propietarios, ya que tan s\u00f3lo se les pide &#8220;abaratar el suelo para uso social&#8221;\u009d. Los propietarios reducen sus beneficios, consagrando una injusticia social menor y la carest\u00ed\u00ada para aquellos que ni tan siquiera integran el sector mileurista. De esta manera, los precarios estar\u00e1n satisfechos por fin, ahora que pueden acceder a ser clase media y los propietarios duermen tranquilos sin que los perros ladren, porque han llegado a un acuerdo con los sectores sociales m\u00e1s desfavorecidos. El programa de los precarios est\u00e1 cortado y medido para responder a las necesidades apremiantes de un sector social integrado por estudiantes, trabajadores en precario e inmigrantes con permiso de trabajo. Es por eso que no resulta caprichoso el hecho de que el discurso de los precarios est\u00e9 dirigido hacia \u00e9stos. Es decir, hablan para s\u00ed\u00ad mismos; su colorido ej\u00e9rcito de precarios est\u00e1 compuesto por j\u00f3venes no emancipados o por emancipados que sienten que la precarizaci\u00f3n de sus vidas les acompa\u00f1ara siempre. El resto no importa, parece. El urbanismo, m\u00e1s concretamente, el Urbanismo, planteado tal y como existe hoy en d\u00ed\u00ada, es la organizaci\u00f3n funcional de la econom\u00ed\u00ada respecto a las comunicaciones y desplazamientos. La ciudades desaparecen inexorablemente, \u00abpierden su expresi\u00f3n esencial y lo ambiguo pasa a ocupar en ellas el lugar de lo aut\u00e9ntico\u00bb (Walter Benjamin: Direcci\u00f3n \u00fanica). Con eso queda ya todo dicho. O no. Ya ni tan siquiera se trata de situarse entre el capitalismo o el socialismo. El programa de ese nuevo Partido Comunista es la de un neocapitalismo a\u00fan m\u00e1s da\u00f1ino, porque destruye y recupera una tradici\u00f3n de la rebeli\u00f3n, se apropia de la historia y excluye a nosotros, sus detractores: los utopistas.<\/p>\n<p>&#8220;Entonces se revel\u00f3 entre los crueles, los sanguinarios y los insaciables un gran deseo de vino y de peces.&#8221;\u009d (Benjamin P\u00e9ret)<\/p>\n<p><strong>5.- Un ep\u00ed\u00adlogo que debe ser un comienzo.<\/strong><\/p>\n<p>Pero siempre quedan quienes no se conforman y siguen aspirando a y queri\u00e9ndolo Todo: una vida libre y digna de ser vivida en la que el placer, el juego, los deseos y las relaciones humanas sean lo que prime. Quiz\u00e1s no sean muchos aquellos que conscientemente aspiran a esto, pero los s\u00ed\u00adntomas de descontento existen, aunque camuflados y aunque intenten ser recuperados \u2013y en caso de no poder serlo denunciados, combatidos y reprimidos\u2013 por el Estado y por sus colaboradores. Las revueltas en los suburbios, los disturbios callejeros, el vandalismo, la resistencia y solidaridad espont\u00e1nea en el metro, los sabotajes en el trabajo no son en s\u00ed\u00ad mismas acciones revolucionarias, pero revelan un sentimiento creciente de extra\u00f1amiento, una rabia incontenida e incontenible y una insumisi\u00f3n que se cre\u00ed\u00ada desaparecida pero que sigue existiendo incluso en aquellos que jam\u00e1s pensar\u00ed\u00adamos que pudiese existir. La revuelta en los suburbios franceses ha expresado el colapso de un sistema que se viene abajo, y lo ha hecho de una manera m\u00e1s &#8220;did\u00e1ctica&#8221;\u009d que el discurso de la mayor parte de la izquierda No se trata de elogiar estos fen\u00f3menos sino de ponerlos en perspectiva y de dotarlos de contenido. Los chavales que participan en el botell\u00f3n tratan de hacer suya la ciudad de la \u00fanica forma \u2013quiz\u00e1s\u2013 en que saben o pueden hacerlo (o como s\u00ed\u00adntoma del ocio alienante defendido por el sistema que luego les reprime); los vecinos que hacen explotar un parqu\u00ed\u00admetro se rebelan contra otra intromisi\u00f3n \u2013una m\u00e1s\u2013 en su barrio y en su bolsillo; los banlieusards que incendian la ciudad lo hacen porque no tienen nada, ni qu\u00e9 hacer, ni qu\u00e9 esperar, y sienten que ni siquiera el lugar en el que viven les pertenece y, al no saber qu\u00e9 hacer para reapropi\u00e1rselo, la emprenden con lo que tienen m\u00e1s a mano y m\u00e1s ajeno les resulta, a menudo acertando plenamente en sus objetivos \u2013el centro comercial, los coches, las comisar\u00ed\u00adas\u2013. Ellos son el futuro, aunque no sean conscientes.<br \/>\nEl salto que supone pasar de estas expresiones de insatisfacci\u00f3n \u2013rebelarse en el metro, participar en unos disturbios o volar un parqu\u00ed\u00admetro\u2013 a impugnarlo todo y negar consciente y radicalmente el capitalismo y su forma de vida es gigantesco, es cierto, pero a pesar de todo todav\u00ed\u00ada puede darse. El futuro nos dar\u00e1, sin duda alguna, ciertas claves de hasta donde llegar\u00e1n los que hoy se rebelan, si superar\u00e1n a sus propias orgaizaciones o no. Ello implica una mezcla de toma de conciencia y de sucesi\u00f3n de hechos hist\u00f3ricos que, a pesar de escapar a todo control o previsi\u00f3n, apuntan hacia una progresiva y a\u00fan m\u00e1s dura destrucci\u00f3n de la vida en sus aspectos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos. Es por ello que el Estado y sus poderes desarrollan toda una serie de infraestructuras con sus correspondientes t\u00e9cnicos y especialistas de lo &#8220;social&#8221;\u009d para evitar que esto ocurra, que ning\u00fan conflicto se salga de sus m\u00e1rgenes y cuestione algo m\u00e1s que sus circunstancias concretas, pactando, cediendo aparentemente pero s\u00f3lo para hacerse m\u00e1s fuerte, pues desde el momento en el que se acepta su mediaci\u00f3n una vez ir\u00e1 a m\u00e1s y tomar\u00e1 nuevas parcelas de la vida bajo su cargo. El poder dialoga con todo el mundo: vecinos descontentos, okupas, ecologistas o j\u00f3venes desencantados. Les ofrece estudiar su problema y, por agotamiento, acaba venciendo, ofreciendo unas migajas a cambio de que vuelvan a meter los pies en el tiesto y se olviden de querer algo m\u00e1s, de desear otra cosa que no sea m\u00e1s de lo mismo.<\/p>\n<p>No hay di\u00e1logo de igual a igual con el Estado, no cabe ninguna concesi\u00f3n al poder y no hay colaboraci\u00f3n posible con esos enviados especiales a los territorios conflictivos que existen en el coraz\u00f3n del &#8220;Mundo Libre.&#8221;\u009d S\u00f3lo cabe organizarse y organizar una alternativa real pero radicalmente ut\u00f3pica y libertaria. &#8220;Nacemos, vivimos y morimos en una atm\u00f3sfera de mentiras&#8221;\u009d (Artaud) y, por ello, hemos aprendido que no hay compromiso posible, hay que destruirlo todo porque todo est\u00e1 a\u00fan por hacer.<\/p>\n<p><strong>Colectivo La Felguera (Comit\u00e9 de Madrid)<\/strong><br \/>\nnoviembre, 2007<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con motivo de la V Feria del Libro Anarquista de Madrid, la organizaci\u00f3n de tal evento ha considerado oportuno habilitar un espacio y un tiempo para realizar una puesta en com\u00fan de este texto, entre todos aquellos compa\u00f1eros que lo deseen, para su discusi\u00f3n. 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