Publicado por DV & archivado en Autogestión, Burgos, Entrevistas, Gamonal, Historia.

CYFISA, empresa dedicada a la fabricación de radiadores, placas solares y otros elementos de frío y calor, se ubicó en 1957 en el polígono de Gamonal. Su historia no sería muy diferente a la de otras tantas empresas ubicadas en la zona si no fuese por un detalle. Frente a las oscuras maniobras por parte de la dirección de la empresa que pretendía despedir a más de la mitad de la plantilla, los trabajadores tomaron las riendas de la fábrica y llevaron a cabo un proceso de autogestión que se extendió desde mayo de 1978 hasta noviembre de 1979 demostrando que eran capaces de llevar a cabo la utopía.

CYFISA

Desde DV hemos tenido la oportunidad de entrevistar a uno de los trabajadores CYFISA de aquel intenso periodo que nos relatará de primera mano cómo se vivió el proceso de autogestión.

A grandes rasgos ¿Qué fue CYFISA?

Fue una empresa que, en la época de la transición, se propuso despedir a la mitad de la plantilla, sin motivo aparente, y que eso provoca que en un periodo de 3 meses que es desde que se anuncia dicho despido y el momento de la autogestión, los propios obreros toman conciencia de que dicha empresa, que era parte del grupo Garza, estaba bajo “un teje-maneje” empresarial en un claro caso de dumping donde la banca estaba implicada. Este proceso hace que los trabajadores empiecen a tomar el control de la empresa y, en dos meses aproximadamente, fuéramos capaces de asumir el control incluso con la dirección de la empresa dentro.
No podíamos entender cómo una empresa que se había gastado 12 millones (de entonces) en horas extraordinarias unos meses antes, tuviera que echar a la calle a 150 trabajadores. Nosotros fuimos al juzgado y presentamos un contra-informe donde documentábamos los pasos que había dado la empresa para realizar un despido tan masivo en el que se veía que la gestión había sido nefasta por parte de la dirección.  Posteriormente se vería que la empresa fue más rentable con la gestión de los trabajadores que con la que había hecho dicha dirección.

¿Cuáles fueron las circunstancias y antecedentes que hicieron posible que una fábrica pasase a estar bajo control obrero?

Yo llegué a la empresa en 1967, y un año más tarde ya éramos un grupo de gente de HOAC y de la JOC y se empezó a crear conciencia en un  ambiente que en aquel tiempo era muy rural. Se fueron mostrando las contradicciones de la empresa, la cual era muy paternalista, si tenias un hijo, te daban un poco de dinero, te daban cesta de navidad, etc… Como anécdota te diré que el 50% de los trabajadores llegamos a rechazar la cesta, aún sabiendo que si la rechazabas te apuntaban en una lista negra.
De este primer grupo, algunos pasamos a grupos autónomos, otros a militar en el PT, otros a CCOO, otros a UGT,  etc… Pero en todo momento el órgano que regía a los trabajadores de la empresa era la Asamblea de trabajadores. Se rechazaron las votaciones que el sindicato vertical hacía, el 90% de los trabajadores boicoteó las elecciones de dicho sindicato, cuando éste se viene abajo, a la empresa no le queda más remedio que aceptar a la Asamblea como órgano de los trabajadores. Se adopta una fórmula de todos elegibles y todos electores. Al final éramos 9 delegados independientes y 6 de UGT. Todo esto sucede desde el año 67-68 hasta 1976/78 que empieza el follón. Al principio UGT estaba integrada en la  Asamblea y estaba funcionando en un proceso de enfrentamientos contra la empresa de una manera coherente cuando se anuncia el despido, hasta que nos enteramos que, a espaldas nuestras, el dirigente de Burgos de UGT está hablando con los jefes de personal de Madrid pactando soluciones diferentes a las que estaba decidiendo la Asamblea. Inmediatamente después la Asamblea expulsa a la gente de UGT. ¿Qué hace UGT? Reúne a todos sus afiliados y acuerda con ellos a través de Granados , que era el padre del actúal político del PSOE Esteban Granados, que salgan de la empresa y empiecen a cobrar el desempleo. Lo que querían era aguantar un par de meses a que nosotros “nos diéramos la leche” y entonces  la empresa volvería a tomar el control otra vez y nos echaría a nosotros y ellos serían los readmitidos. Eso era lo que habían pactado con la dirección de Madrid. Claro, no contaban con que nosotros nos íbamos a hacer con el control de la empresa e íbamos a aguantar durante 18 meses, lo que duró su prestación. Tras sus 18 meses ellos tuvieron que ser readmitidos tal y como habían pactado y eso provocó que se viniera abajo todo.

¿Cuál fue el detonante que hizo que un grupo amplio de trabajadores os decidierais a “dar el salto” ya definitivamente?

Llegó el momento en que nos dimos cuenta del potencial que teníamos que era que aún cuando la dirección estaba dentro, nosotros conseguimos tomar la dirección de las ventas. Todo esto sucede cuando, en un momento que llevábamos 3 meses sin cobrar, la empresa misma convoca una asamblea para hablar con los trabajadores y nos propone incrementar vendedores para poder vender más radiadores. Fue entonces cuando se le dijo al director que ellos habían incumplido su contrato con los trabajadores puesto que nosotros ofrecíamos nuestro trabajo y ellos se preocupaban de mantener nuestro empleo. Entonces ahora nosotros somos los delegados de ventas, generaremos nuestro propio salario. La dirección tuvo que aceptar. La estructura existente de ventas se vino abajo y los propios trabajadores empezamos a vender radiadores por todas partes (calles, mercados…), aquello que parecía que podía ser un fracaso funcionó bastante bien, hay que decir que teníamos un amigo concejal que nos facilitó los permisos para realizar las ventas. En menos de 15 días pudimos cobrar ya los salarios que nos debían. Por lo tanto antes de que la dirección se marchara teníamos el control de una sección estratégicamente importante como eran las ventas. Es curioso que un delegado de Trabajo nos dijo que se sorprendió al ver que la dirección estaba desbordada. Eso nos dio bastante fuerza para tomar el control de la empresa. Posteriormente, elaboraríamos un plan de viabilidad  a través del colegio de economistas, al mismo tiempo que denunciábamos para que se investigara el dumping que había tenido lugar.  Como ya se ha dicho antes, la empresa formaba parte de un grupo de 4 empresas que se dedicaban a pelotearse unas a otras. Exigíamos a la antigua dirección que presentasen a la delegación de trabajo documentación que demostraba todo el fraude, cosa que jamás hicieron. Nunca lo iban a hacer porque ellos podían acabar en la cárcel.

Quiero resaltar una cosa, controlar las comunicaciones de una empresa es algo fundamental a la hora de saber cómo piensan y eso era algo que pudimos controlar. Sabíamos qué pasos iban a dar y nos podíamos anticipar cosa que fue determinante en el proceso.

¿Cómo era el día a día en una empresa autogestionada? ¿Había muchas diferencias con el quehacer diario de una empresa convencional?

Bueno, tuvimos que hacer frente a varias cosas. Una vez vinieron desde Madrid la dirección para tomar la empresa. Lo que hicimos fue, en lugar de encerrarnos, encerrarles a ellos y tapar las salidas. La policía nacional fue con tanquetas y se negó a pasar por encima de nosotros que estábamos tirados en el suelo como así les estaba pidiendo la dirección de la empresa. Más tarde vendría policía de Miranda y al final les dejamos salir y se marcharon. Esa fue la última vez que les vimos.

Luego la empresa nos quiso tender una trampa a través su Bancos: Banco Occidental, Banco de Castilla y Banco de Descuento. Entonces se negaron a darnos un préstamos de 100 millones de pesetas que habíamos pedido. Al enterarnos de esto había gente que decía de ir por la noche a quemar el banco y cosas así. Al final lo que hicimos fue ir en masa la mitad de la plantilla a la sucursal y abrir cuentas con el mínimo de dinero posible para posteriormente volver a la cola y sacarlo consiguiendo de esta manera paralizar el banco.  A los tres días el director de la sucursal quiso negociar con nosotros para darnos el crédito bajo hipoteca de la fábrica. La dirección no aceptó. Entonces nos dimos cuenta de que lo que querían era crisparnos para provocar que hiciéramos alguna locura que justificara  acciones  contundentes para echarnos de la fábrica, cosa que no consiguieron. Aquí quiero resaltar lo importante que es el tener imaginación para no caer en sus trampas. En todo momento nosotros sacábamos comunicados para informar a la gente de lo que estaba pasando para que vieran cómo iba el proceso.

¿Cómo erais vistos desde fuera por el resto de la gente?

Pues en general se nos veía con simpatía hacíamos actos en la plaza de toros, a los que iba la gente, sacábamos un periódico, informábamos, etc… También hay que señalar que la asociación de comerciantes de Burgos intentó hablar con el gobernador para que prohibiera nuestras ventas. Cosa que finalmente no sucedió. Luego también nos tenían cierto miedo o respeto porque en situaciones señaladas que hubo que hacer acciones como cuando nos quisieron cortar la luz o cuando el interventor de la suspensión de pagos no nos daba el dinero íbamos todos menos 20 trabajadores que se quedaban custodiando la fábrica hacia la Delegación del Trabajo o a la casa particular del interventor a que nos diese el cheque que sabíamos que había cobrado. En definitiva, esto no era una cosa personal de 8 o 10 trabajadores sino que eran ciento y pico comprometidos a todo lo que hiciese falta.

¿En alguna ocasión os visteis obligados a “auto-explotaros”?

No, tuvimos muchas horas para organizar el proceso. Teníamos a nuestro favor algo fundamental que era que controlábamos el proceso de ventas, o sea desde que fabricábamos un radiador hasta que llegaba al cliente no había ningún intermediario. Si es cierto que tuvimos muchas horas en las que no había trabajo. Hubo una vez que en que una empresa que comercializaba con su propia marca y a la que anteriormente le hacíamos los radiadores vino a hablar con nosotros cuando se acercaba el invierno y nos quiso encargar un gran volumen de pedido. Al principio le dijimos que no podíamos hacerlo porque no había dinero para comprar la chapa. Pero llegamos a un acuerdo; ellos compraban la chapa y después, descontábamos ese dinero del precio de los radiadores. En ese momento sí que tuvimos que apretar un poco durante mes y medio para cumplir con el encargo, pero todo ello  decidido por la asamblea.

Hay que decir que todos cobrábamos el mismo salario, no había categorías profesionales de ningún tipo. Al final cuando se terminó todo nos repartimos de un fondo común cada trabajador 75000 pesetas de las de entonces y un radiador de los que teníamos ya producidos para que cuando volvieran los trabajadores de UGT pudiéramos darles lo mismo que ellos nos habían dado a nosotros: nada. En 18 meses fuimos capaces de cobrar los salarios y generar  un beneficio extra de 75000 pesetas trabajando a un tercio de lo que trabajamos con la antigua dirección.

Aunque lo de autoexplotarse es relativo. Te puedes explotar egoístamente cuando es de forma individual. Por ejemplo, cuando estaba la dirección se hacían muchas horas extraordinarias y llegó un momento en que la Asamblea decidió el no hacer más horas porque iba en contra de los trabajadores. Yo estoy seguro de que el 40% de los trabajadores se “cagaban” en la asamblea y en la madre que la parió, pero el ponerte en valor delante de un colectivo hace que tu avaricia y tu egoísmo se frene y aparezcan actitudes más favorables al grupo.

¿Cuáles fueron los mayores problemas a los que se tuvo que hacer frente?

Uno de los momentos más duros fue cuando volvieron los trabajadores de UGT que se habían ido. Nosotros habíamos mantenido una maquinaria, una estructura, algo digno en definitiva y el pensar que esos tíos que habían estado de vacaciones, que algunos les vieron en las playas de Levante o Andalucía, cuando llevábamos radiadores por allí, se iban a encontrar todo a su disposición fue muy duro. Además yo pensaba que era incompatible, que era juntar churras con merinas. Había casos de mujeres de los de dentro y de los de fuera que se habían pegado por discusiones y el ambiente estaba muy degradado.

Luego había algunos casos de gente que se negaba a trabajar porque no había salido adelante su propuesta en una asamblea y cogía una rabieta y al no haber jefes y encargados que le obligaran pues fastidiaba al resto. Eran pequeñas rencillas que iban minando un poco la estructura. Pero me quedo con una respuesta que dio uno de los nuestros en una entrevista que dijo que “demasiado se había hecho con la calidad de hombre que tenemos” Al final de los 160 trabajadores que estuvimos metidos en el proceso quedaron unos 40 con muy “mala hostia” y del resto unos 30 o 40 que tirábamos más del carro para que la fábrica continuara hacia adelante.

Entonces, ¿cómo llegó el final?

El estado puso una nueva dirección, en la que había algunas personas que habían trabajado ya en la dirección anterior. Previamente habíamos pedido 200 millones de pesetas en concepto de gastos de indemnización en lugar de poner una nueva dirección pero no se aceptó. Este dinero sí lo recibió la nueva dirección. Posteriormente se vio que lo que quería esta nueva dirección era  volver a cerrar la empresa. Al año y medio vuelven a las andadas, dejan de pagar y alegan que la empresa no es rentable sólo que esta vez los trabajadores ya no reaccionan como la vez anterior debido al cansancio. Yo conseguí que me pagaran la indemnización y me fui antes de que cerrara la empresa definitivamente  consiguiendo subastar para mí y para algún trabajador más, pero el final fue muy nefasto la gente aceptó la situación sin rechistar y la empresa acabó cerrando ya para siempre.

En el panorama actual, ¿Podría repetirse una experiencia similar o existirían más “trabas” ya sean legales o dentro del mercado que lo impedirían?

Yo creo que las experiencias autogestionarias afloran precisamente en los momentos más difíciles como el que vivimos y, a pesar de las dificultades que entraña, se debe, al menos, intentar. En Argentina, tras el corralito, surgieron cantidad de empresas tomadas por los trabajadores, y a día de hoy subsisten 30 o 40. Yo tengo la esperanza de que esto, si sigue como va, acabe colmado de experiencias autogestionarias. El mayor freno que veo es el sindicalismo de hoy en día.

¿Qué opinión te merecen cooperativas que están en funcionamiento a día de hoy?

Pues que son válidas, todas las búsquedas de alternativas al sistema capitalista, que está en estado de descomposición, desde el trueque hasta la gente que hace pan en Villasur de Herreros. Aunque algunas no puedan permanecer mucho en el tiempo tienen que ir dándose. Si hace dos años había 15, a lo mejor hoy hay 50. Pero sí me gustaría que fueran acompañadas de un discurso más reivindicativo.

¿Qué diferencias ves entre la mentalidad de la gente que en aquellos tiempos sacastéis el proyecto adelante y las personas oprimidas de hoy en día? ¿Echas en falta algo?

Hay algo en lo que nos han ganado la partida. Hoy a problemas colectivos se están dando respuestas individuales. Así no se va a salir nunca. Pensar que tú vas a conseguir un puesto de trabajo a través de ti nada más sin juntarte con más gente es ridículo. Hoy el individualismo está mucho más acentuado que hace 30 años. Antes a problemas colectivos se intentaban dar soluciones colectivas. Hoy no. Ahora tú no tienes trabajo, hay una oposición con una oferta  de 20 plazas y se presentan 4000 personas. ¿Qué pasa con el resto?  Hay 5 millones de parados y cada uno está buscando su propia salida individualmente, este camino está mucho más acentuado actualmente.

Hoy las estructuras están mucho más consolidadas, cuando lo de CYFISA habían un vacío de poder en el que se estaban buscando estructuras, hoy en día la pirámide de poder está mucho más consolidada y las personas viven más aisladas.

¿Qué consejos les darías a un colectivo que quiere ahora mismo iniciar una experiencia autogestionaria como modo de vida?

Que tenga imaginación, y que sea capaz de llegar a sectores amplios de la sociedad. Por ejemplo, en Villasur cuando te venden una barra de pan que eso se acompañe de una octavilla con información de por qué se está haciendo y que quien compre pueda visualizar el proyecto en su totalidad.

Muy bien, pues muchas gracias.

A vosotros.

5 Comentarios para “Haciendo realidad la utopía: el proceso de autogestión de CYFISA en Burgos”

  1. no name

    Aquí se ve cómo ya entonces el sindicalismo vertical usaba su mejor baza, “salva tu culo y que se joda el de al lado” mientras sigan pululando estos gerifaltes las cosas no van a cambiar.
    No hubo que esperar a que vinieran los grises a dar porrazos, ya metieron ellos el veneno del miedo y la codicia entre los trabajadores. ¡Vaya gentuza!

  2. Anónimo

    Y que lo digas, lo de los sindicatos amarillos de la Democracia es muy triste…

  3. Nen

    Yo a un año y medio de gestión obrera con las estructuras de hace 30 años no le llamaría un éxito. Pero está claro que por algo se empieza.

  4. ACAB

    Qué bueno este artículo!!! Gracias por dar a conocer esta experiencia de autogestión. Encuentro muchas ideas importantes:

    La necesidad de tomar las decisiones de manera colectiva-asamblearia, buscar el acuerdo y la implicación de todas las personas posibles.
    A su vez no dejarse manipular por organizaciones interesadas o que quieren buscar otros fines ocultos.
    Los problemas colectivos (paro, explotación, pobreza) tienen soluciones colectivas, hay que luchar para romper el individualismo imperante en esta sociedad.
    Ser inteligentes para no caer en las provocaciones que posteriormente justifiquen más represión.
    A su vez ser duros y fuertes cuando se ha de serlo.
    Mantener informada a la gente y ser lo más abierto posible…

    Hemos de extraer las enseñanzas del pasado y aplicarlas a nuestro tiempo, la lucha está en la calle y en los centros de trabajo!!

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