Publicado por DV & archivado en Represión, Salud mental.

El pasado 28 de septiembre la policía municipal de Hondarribia disparo hasta la muerte a un vecino y residente de dicho pueblo cuando sufría una crisis de salud mental.

Un nuevo asesinato policial a una persona con sufrimiento psíquico como el cometido el pasado 22 de junio a Ander por parte de la policía municipal de Santurtzi.

Según El Salto Babacar Welle era un vecino y residente de Santurtzi, tenia 46 años y era de Senegal. Era una persona con sufrimiento psíquico. Estaba viviendo en situación de calle por la dificultad para una persona migrante de acceder a una vivienda.

Según este medio el pasado 28 de septiembre Babacar tuvo una crisis de salud mental y la policía intervino disparando hasta en tres ocasiones hasta matarlo. La policía intenta defender su actuación diciendo que intento atacar a un policía con un cuchillo.

Segun SOS Racismo Gipuzkoa la actuación policial no puede quedar impune. Explican que “no es admisible que, para resolver la situación creada por un vecino, conocido por sus problemas de salud mental, ante la presencia de ertzainas y municipales, hubiera que acabar con su vida. ¿La ciudadanía está segura con policías que son capaces de semejante actuación? ¿Seguiremos asistiendo a unas instituciones que cierran filas ante cualquier actuación policial, sean cuales sean las consecuencias? ¿Habrá justicia para Babacar? ¿Podrá transitar con tranquilidad por las calles de nuestras ciudades la ciudadanía que no responda al prototipo de blanquitud?”

Según El Salto Quinndy Akeju de Afrocolectivia dice: “Siempre es ¿qué habrá hecho Babacar? Pero nunca es ¿por qué la policía le pegó tres tiros? Así es como se protege la actuación policial”, “este hombre necesitaba ayuda, no que la policía le matara”.

Una persona con sufrimiento psíquico y negra tiene muchas mas probabilidades de recibir violencia que de ejercerla. El relato impuesto por el poder del “loco peligroso” o del “negro peligroso” es el primer argumento que justifica esta violencia institucional. Desmontar ese relato es el primer paso para poner fin a la violencia sistemática y estructural del estado, ejercida por sus diferentes cuerpos represivos.

Dos manifestaciones han protestado contra la violencia policial en Hondarribia, una el 29 de septiembre y otra el 3 de octubre.

El mismo 3 de octubre una marea humana desbordo Santurtzi en la manifestación en recuerdo de Ander y contra la impunidad policial.

Por desgracia no son casos aislados sino unos ejemplos mas. La violencia e impunidad policial, el racismo institucional y el señalamiento como personas violentas y peligrosas a aquellas racializadas o con sufrimiento psíquico, es un problema estructural que no puede ser reformado. La lucha de las oprimidas por la abolición de la sociedad de clases y sus mercenarios es el camino para que esto no vuelva a suceder.

En este camino los grupos de apoyo mutuo funcionan como herramientas de autoorganización de las personas con sufrimiento psíquico, que de una manera horizontal afrontan en colectivo esta lucha.

¡La salud mental no se reprime, se cuida!