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El pasado sábado 23 de noviembre tuvo lugar la III Marcha Nocturna; en esta ocasión la marcha trascurrió por las calles de Gamonal. Previamente se realizó un mural feminista en el CSR. A continuación, adjuntamos los textos que el grupo organizador elaboró para cada parada realizada.

La jornada comenzó temprano; a las 16h. un grupo de mozas se enfundaron los guantes, brochas y pinceles para llenar de belleza y rebeldía uno de los muros del Centro Social Recuperado -CSR-.

Tras una cena de apoyo en el mismo local, la Marcha comenzó a las 22h. desafiando al frío de esa noche invernal.

La Gigantilla feminista volvió a estar presente en la Marcha Nocturna

En la plaza de La Antigua empezó el acto con el siguiente texto:

El sistema en el que vivimos: capitalista, patriarcal y racista es violento.
Lo es con todas las personas a las que explota para mantenerse, personas a las que roba su trabajo (remunerado o no). Y desde sus orígenes, y han pasado siglos, orienta su violencia más cruda contra las mujeres y personas de razas no blancas.
Somos las hijas, nietas y biznietas de las de abajo, aquellas a quienes desposeyeron, sacaron de sus pueblos y arrastraron a incipientes barrios como Gamonal del Río Pico. Mujeres a quienes las sucesivas versiones del capitalismo encerraron en bloques de pisos alejándolas de sus comunidades naturales, sus pueblos, y haciendo que renegaran de la vida en ellos.
En los primeros años de la historia de este barrio ellas consiguieron mantener sus relaciones, su unión y un rico tejido social. Pero la imparable mercantilización de todos los aspectos de la vida las fue aislando. Sus reuniones en la barriada, sus locales o casas no movían dinero y eran peligrosas para el sistema. Así que acabaron encerradas en casa, en el gran hermano, las tiendas, bares, gimnasios o casas de apuestas.
El capitalismo estableció una clara separación entre hombres y mujeres y la jerarquizó. Sometió los cuidados y la vida, que bajo su yugo quedó reducida a la mera reproducción de obreras y consumidoras. A esta esfera confinó a las mujeres, de quienes solo volvió a acordarse cuando necesitó nuevos nichos que hacer rentables. Las sacó entonces a la esfera de la remuneración sin abandonar la reproductiva o dejándola en manos de otras mujeres. Mercantilizó la reproducción de individuos que explotar y terminó de robarnos los cuidados.
Nosotras no somos aliadas de ese sistema. No queremos un feminismo que sujete la violencia machista abriendo puertas a mujeres a que se pongan el uniforme y nos peguen con sus porras, o a que intenten criminalizarnos en los púlpitos del fascismo.
Nuestra marcha este año discurre por el barrio de Gamonal porque es de clase. Queremos tejer redes contra el capitalismo patriarcal y toda su violencia, que empieza por aislarnos a nosotras y a vosotros, juega con nuestras vidas con el único interés de generar valor, y que a nosotras en su versión más cruel nos mata.
Queremos cuidarnos, cuidar y que nos cuiden; sabemos que ahí está la vida, la vida que machaca el patriarcado que en el barrio nos oprime a todxs.

Desde la Antigua, el grupo de las mujeres se dirigió hacia la Barriada Inmaculada para rendir un homenaje a Silvia y a todas las mujeres asesinadas por la violencia machista.


Tanto se ha dicho ya sobre la VIOLENCIA MACHISTA que nos quedamos sin palabras.
Cada año esta violencia arranca la vida de centenares de mujeres, a miles desde hace una década. Mujeres de todas partes, de todas las clases sociales, de distintas edades, religiones, profesiones…el único factor que se repite siempre es que son mujeres.
Estamos paradas donde hace un año asesinaron a Silvia, una vecina de Burgos. Hoy a ella y las 52 asesinadas de este año, las queremos hacer un sentido homenaje; porque aunque no seamos víctimas directas, estos asesinatos nos duelen y nos une el deseo de dar una respuesta colectiva a este dolor.
Por todas ellas, seguiremos en pie de lucha combatiendo el machismo que nos asesina.

Mientras se colocaba el ramo de flore se leyeron los nombre de las mujeres asesinadas durante este año. Seguidamente, entre jotas y cánticos feministas la comitiva fue bajando por la calle Vitoria, llamando la atención de quienes veían esta singular manifestación. La tercera parada se realizó en la famosa Zona Cero, donde se realizó la lectura del siguiente texto:

Las calles no son asépticas, no son neutras. No son cuatro ladrillos, tres adoquines y unos edificios colocados aleatoriamente. La calle es política, la calle es escenario de una guerra.
De una guerra contra nuestros cuerpos, eso lo sabemos bien, porque caminamos con miedo por callejones oscuros a no llevar vivas a nuestros hogares. De una guerra contra nuestras vidas, cuando nos desahucian de nuestras casas para poner en el centro los intereses de los especuladores. De una guerra entre los intereses del común y los del capital, como bien plasman los Cuarteles de artillería,arrebatados por el franquismo al comunal y que ahora quieren ser pasto de la mafia de el ladrillo.
Es una guerra. Y, en esta guerra nosotras, las proletarias, es decir, las que no tenemos nada, las que hemos sido desposeidas, somos las que estamos perdiendo.
Pero a veces, en pequeñas grietas, devolvemos los golpes. Devolvemos los adoquines con los que
asfaltaron las tierras cumunales a la policía que defiende los intereses de los especuladores.
Devolvemos la rabia de los desahucios en forma de organizaciones vecinales que ocupan casas para que nadie duerma en la calle habiendo cientos de viviendas vacias.
A veces, las jóvenes nos tapamos la cara y salimos con pancartas enormes que dicen “La calle es nuestra”. ¿Es curioso no? El lema de esta noche es el mismo con el que salimos hace cinco años en la revuelta de Gamonal, esa batalla la ganamos, esta seguro que también lo haremos, aunque cuesta un poco más.

La lucha cuesta. La lucha no es un camino de rosas. Al menos no lo es si tratamos de hacer de ella
algo honesto, algo que no busque pequeñas reformas y migajas con las que contentar a quienes ya tienen sus vidas resueltas. La lucha, cuando cuestiona la estructura capitalista patriarcal, supone represión. Y de ello sabemos las vecinas de este barrio, sabemos de lo que es tener decenas de detenidos, piernas escayoladas y ojos morados. Por eso cuando vemos a los medios hablar de terrorismo en Catalunya o Altsasu lo único que sentimos es amor hacia quienes se atreven a organizarse con las suyas por su pueblo, y una rabia inmensa hacia esta España carcel de pueblos y torturadora de corazón.

Sí. Torturadora. Lo decimos alto. En las cárceles se tortura, en los cuarteles de la Guardia Civil se viola, en las fronteras se asesina.
Y sí, será duro, como lo fue siempre, y parece que la desesperanza asoma a pasos agigantados.
Y sin embargo, a miles de kilómetros, mujeres kurdas que están siendo bombardeadas diariamente,
a las que se la arrebatado todo, absolutamente todo, gritan, aun con la poca voz que las queda que
“La resistencia es vida”. Nosotras hemos decidido escuchar ese grito. Hemos decidido apostar por una sociedad radicalmente
diferente, porque sabemos que en Castilla o Kurdistan el enemigo es el mismo: un capitalismo asesino y patriarcal. Hemos decidido que no vamos a dar un paso atrás, porque sabemos que nos
estamos jugando lo mas importante: un mundo dónde podamos vivir unas vidas libres de violencia,
un mundo nuevo.
El mundo esta cambiando, se abren las puertas hacia la posibilidad de transformaciones, depende de
nosotras decidir hacia que lado serán estas. Hay que asumir compromisos, hay que esforzarse, hay que atreverse a volver a creer en la revolución. Por eso nosotras hoy gritamos junto a las mujeres kurdas ¡la resistencia es vida! ¡Las calles son nuestras!

El recorrido siguió por las calles de Gamonal, tomando la C/ Santiago hacia el centro de Salud García Lorca para mostrar las luchas que se están produciendo por la sanidad:


En esta marcha feminista, hemos visibilizado un gran número de violencias patriarcales que se traducen en malestares visibles pero también invisibles para nuestros cuerpos de mujeres. Unos cuerpos que cada día soportan más precariedad y sobre los que se reproducen el sistema de explotación y maltrato actual.
Cuerpos que se matan trabajando, o que se desesperan por no hacerlo; que cuidan a mayores y pequeños pero no reciben los mismos cuidados; cuerpos que enferman de frustración, de miedo, de tristeza y que se refugian en la trampa del consumo o en la soledad de sus casas.

Ante el expolio constante sobre nuestras vidas, la clase trabajadora subsiste con contratos precarios, con reformas laborales que solo benefician al empresario, con recortes salariales que nos hacen trabajar más para ser cada día más pobres; una pobreza que va acompañada de los ataques constantes que se están haciendo a la sanidad.
Nos enfrentamos a un panorama desalentador donde las políticas sanitarias se orientan peligrosamente hacia la privatización más salvaje y al desmantelamiento de lo ya existente. La salud, se está convirtiendo cada vez más, en un artículo de lujo que sólo podrán pagar los que más tienen que son quienes están orquestando este plan de agresión contra las clases trabajadoras y las más vulnerables.

Pero frente a estos ataques, no bajamos la cabeza.
Caminamos juntas, conscientes y enfadadas porque queremos cambiar las cosas; y lo hacemos organizándonos para compartir nuestras necesidades. Prueba de ello, lo tenemos en los dos conflictos sanitarios que se están produciendo en el barrio de Gamonal, donde la respuesta vecinal se está haciendo visible cada semana; por un lado, los miércoles por la tarde las vecinas se manifiestan por el nuevo Centro de Salud García Lorca, que tras diez años de espera, recientemente se han paralizados las obras debido a que la empresa adjudicatoria quiere más dinero.
El otro conflicto, se está produciendo en las urgencias del ambulatorio de Gamonal Antigua; la gerencia ha anulado este servicio desde octubre y es por eso, que cada martes, las vecinas luchan por su reanudación.
Pero también luchan por no quedarse calladas frente a estos atropellos capitalistas, por tomar las calles y los saberes que entre todas atesoramos poniéndolos en común para cuidarnos y seguir resistiendo. Las luchas en los barrios nos enseñan a empoderarnos en colectivo, ya que sabemos que la vida sin los otros es insostenible y porque juntas somos más fuertes para exigir que dejen de comercializar con nuestras vidas.

La siguiente parada a la que se llegó fue al CSR de Gamonal para demostrar apoyo ante la amenaza de desalojo que sufre por parte de Fundación Caja Burgos.


Estamos ante un símbolo de lucha, de lucha comunitaria, donde las relaciones sociales están al margen del patriarcado y el capital. Un espacio que se basa en crear lazos vecinales, fomentando la cultura y participando en las problemáticas diarias del barrio, como es el caso de la actual compaña contra las salas de apuestas.
Un lugar donde el poder no tiene cabida, tampoco ningún tipo de actitudes machistas, racistas, ni fascistas; donde el dinero no nos vale. Un sitio donde la autogestión, la horizontalidad, la solidaridad y el apoyo mutuo son el centro de todo. Un espacio seguro para todas nosotras.
Porque ligares así son donde podemos desarrollar proyectos y nuevas forma de vida sanas, por ello gritamos:
-No al desalojo de espacios no mercantilizados.
-no al desalojo de espacios autogestionados y okupados
-no al desalojo de espacios combativos y de lucha.
-no al desalojo de espacios que nos permitan tener una oportunidad de vida.

-no al desalojo del CSR Gamonal.

MÁS CENTROS SOCIALES Y NINGUNA AGRESION MACHISTA

Ya para finalizar la marcha, el grupo de las 80 mujeres congregadas, se dirigió a la zona de Bernardillas donde se leyeron dos textos, se bailó una jota feminista que una de las integrantes había creado para la ocasión y se finalizó con una traca final de petardos.

COMUNICADO AL AGRESOR MACHISTA:
Tú, el que sale de juerga buscando una presa.
Tú, el que te ríes de los cuerpos y actitudes no normativas.
Tú, el que nos acosas disfrazándolo de piropo.
Tú, el que nos das tu opinión sobre nuestros físicos, sin que te la hayamos pedido.
Tú, el que nos persigue.
Tú, el que nos presiona a beber o drogarnos.

Tú, el amigote del agresor, que le encubre y defiende.
Tú, el propietario del local donde ocurren agresiones y las omites.
A ti machirulo, te plantamos cara, y dejando claro que la responsabilidad de la violencia
es de quien la ejerce, y que estamos hartas de que otra vez seamos nosotras las que
tengamos que organizarnos y colectivizarnos no solo para hacer visible tu violencia, si
no también para mostrar nuestra posición ante ella.
Te repetimos que nuestros cuerpos no se tocan, que nuestra psique no se toca.
Que nuestra ropa, nuestra borrachera o nuestro baile no dependen de tu deseo.
Que la fiesta es para el disfrute de todes, no para el privilegio de unos cuantos.

Que ya hemos aprendido que no estamos solas, que juntas nos sabemos más fuertes.
Hablamos de autodefensa porque nos atacan y lo que nos queda es defendernos contra la
violencia de los hombres agresores y del sistema patriarcal y capitalista. Que utiliza esas
agresiones como método de control hacia nuestra libertad.
Porque defenderse en legítima defensa está más que justificado.
Porque la noche, los bares y la fiesta también son nuestras!

El texto final, donde se recoge las intenciones del grupo organizador, fue vitoreado con vivas y aplausos por el círculo de mujeres.


Con esta marcha nocturna, queremos transformar las calles, ese espacio de circulación del capital, en un espacio común de encuentro de las desposeídas, donde recuperar la memoria de las luchas populares y donde tejer alianzas que nos ayuden a convertir nuestras fragilidades en fuerza, en afectos, en cuidados y en comunidad.
Juntas, en manada, desafiamos al individualismo y a la precariedad, al machismo y al discurso de odio que nos quiere enfrentar entre los de abajo. No bajamos la cabeza y no aceptamos sus reglas de muerte. Por eso, nuestra violencia es existir, es lo único que tenemos pero es mucho si lo ponemos en común para plantar cara, para defendernos de sus ataques en el ahora; para proteger los resquicios del común y de alegría, los resquicios de vida frente al capitalismo asesino. Porque ahora toca la resistencia frente a un mundo cada vez más hostil gritando que la resistencia es vida.

Pero sabemos que plantar cara no es suficiente, que si queremos no ser derrotadas de nuevo tenemos que pasar a la ofensiva, que necesitamos atarnos a proyectos revolucionarios que apuesten, no solo por resistir en este mundo en ruinas, sino por construir un mundo nuevo. La historia no ha terminado, como nos muestran las dignas resistencias en Chile, Bolivia o Kurdistán.

Está en nuestras manos crear ese mundo nuevo; en la de todas y cada una de nosotras. Hagámoslo juntas, dejémonos la cara, apostemos la vida, comprometámonos y cuidémonos mucho mientras lo hacemos. Por nosotras, por nuestras asesinadas y presas, por las que fueron fusiladas mientras gritaban revolución. Por las que vendrán detrás.

¡Por la revolución social! ¡Por un mundo nuevo!

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