Publicado por DV & archivado en Burgos, Feminismos, Lucha.

Asombradas se quedaron muchas de las personas que vieron desfilar a una Gigantilla de tres metros por las calles de la ciudad. Y es que en la lluviosa noche del 24 de noviembre, un centenar de mujeres y personas trans salieron a protestar contra las violencias patriarcales llevando consigo este emblema de la ciudad, resignficado para la causa feminista. Crónica de la II Marcha Nocturna Burgos: (los textos y fotos nos los han facilitado la organización del evento)

La marcha comenzó a las22.30 desde los Juzgados de Reyes Católicos. A esa hora, la lluvia fue amainando lo que dio una tregua a las manifestantes que empezaron con la lectura de un texto denunciando la justicia patriarcal:

“Compañeras y compañeres, otra vez estamos aquí­. En el último año hemos tenido que venir en múltiples ocasiones. Hemos venido a denunciar a la Justicia Patriarcal, que deja libre a La Manada reproduciendo una sensación de impunidad y confianza entre los violadores; que entrega niños, niñas y niñes a sus maltratadores, siendo así­ cómplice y responsable de los asesinatos de criaturas a manos de la violencia machista. Hemos venido a denunciar que este mismo sistema de “Justicia” es el que deja sin protección a mujeres que han denunciado malos tratos pero persigue a Juana Rivas por proteger a sus hijos, pone en tela de juicio los testimonios de violadas y agredidas y persigue a quienes nos levantamos contra la injusticia y nos organizamos, trayendo a juicio y tratando de reprimir a las piqueteras del 8M. Esta institución deja que nos asesinen, nos violen y nos muelan a palos sin pestañear pero no ha dudado a condenar a 40 dí­as de arresto domiciliario a Paz Rodrí­guez, presidenta de una asociación de mujeres ví­ctimas de violencia de genero por decirle a una jueza las siguientes palabras “nos estáis dejando pocas soluciones a las mujeres y las pocas que nos quedan no os van a gustar”
Pues muy bien. Hoy hemos venido a decirles otra cosa. Hemos comprendido que esta institución odia a las mujeres. Hemos entendido de la peor de las maneras que no podemos confiar en su justicia Patriarcal y Capitalista, que no podemos esperar que nos defiendan la Policí­a o los Jueces, pues son parte y reproducen este sistema Patriarcal. Por ello hacemos propias las palabras de la compañera Paz y vamos a empezar a tomar las soluciones por nuestra mano. Hay que organizarse! Hay que defenderse! Hay que hacer realidad el Si tocan a una nos tocan a todas! porque solo así­ podremos hacer realidad el Ni una menos! Si, es una guerra…
Por nuestras vidas, por nuestra libertad, por la de todes les que vienen, contra el ascenso del machismo y del fascismo!
Autoorganización! Autodefensa Feminista!

Una vez leí­do el comunicado, y tras encender una veintena de antorchas, las manifestantes bajaron por la carretera hacia la Plaza España. Entre los habituales cánticos de “Ni una menos, vivas nos queremos” , ” No son muertas, son asesinadas”, “No es No, lo demás es violación” o “Ninguna agresión sin respuesta”, se colaron varias jotas feministas que animaron la manifestación. Cuando se llegó a la plaza, se realizó otra parada acompañada de otra lectura. Esta vez, una joven manifestante puso voz al testimonio de una chica que sufrió una violación hace un par de años en Pradoluengo. Fue un momento muy emotivo y duro ya que nos transmitió todo el dolor y rabia que la ví­ctima ha sentido:

Hoy vengo a ser partí­cipe de esta marcha contra las agresiones machistas que sufrimos dí­a a dí­a, y vengo a contar mi historia.
Vengo a dejar de ser un número, y ponerme cara, nombre y voz, porque como muchas yo ya no tengo miedo a que se me oiga. Hace ya dos años fui agredida sexualmente en mi pueblo. Después de este choque de realidad, decidí­ denunciar, a lo cual tuve una respuesta en la que mi pueblo decidió no creerme, por el simple hecho de seguir con mi vida.
Durante el primer año y sobretodo, en el momento cercano a la fecha en la que sufrí­ la agresión, la gente me excluyó socialmente, sufrí­ vejaciones e insultos un dí­a tras otro. Fueron dos años de espera hasta que el juicio llego. El dí­a que tanto desgaste emocional me habí­a causado, llegó al fin. Todo salió bien, la verdad, y mi versión se demostró, y la justicia le condenó. En ese momento, yo creí­a que podrí­a volver a vivir sin miedo y siendo libre sin tener que aguantar miradas de asco, y la sensación de estar cohibida, pero estaba totalmente equivocada. Ahí­ empezarí­an a atormentarme masivamente, creando una campaña por redes sociales en apoyo a mi agresor con el hashtag #eduyositecreo, imaginaros la ironí­a… Hicieron pintadas, pusieron pancartas y la exclusión social hacia mi persona fue enorme y no solamente hacia mi persona, sino también hacia mi familia y amigos. Bueno y añadimos que decidí­ ser reina de mi pueblo, e intentaron que no lo fuera, haciendo una plataforma en contra de mí­, para volver a vejarme en varios actos. Gracias a que me enteré, conseguí­ ponerme en contacto con las MARIS, un colectivo feminista a las cuales las estaré infinitamente agradecida. El dí­a de mi proclamación, mi integridad fí­sica corrí­a peligro y personas feministas vinieron a darme apoyo, lo cual también agradezco totalmente. A dí­a de hoy sigo en la misma situación que hace unos meses, aunque a mí­ nadie me viene a increpar, sólo lo hacen con la gente de mi alrededor a la que ven más débil.
El mensaje que os quiero dejar es que no tengáis miedo, que las calles son nuestras, y que tanto el pasado 8 de marzo, como tal noche como esta, lo demostramos.
Ya está bien de tener miedo y callarnos, a partir de ahora espero que todas alcemos nuestra voz ante cualquier acto machista.

De ahí­, la comitiva siguió hacia la estatua de los Gigantillos, cerca de San Lesmes. De nuevo, se produjo una parada momento en el cual la policí­a aparecí­a en escena. Como viene siendo habitual, el jefe de policí­a preguntó por “el responsable” y al verse respondido por “todas somos responsables”, no supo cómo actuar y la marcha continúo sin ningún impedimento. El lugar elegido para la lectura de un tercer texto junto a la Gigantilla original, tení­a el objetivo de descubrir la historia que esconde este singular personaje y hacer una visión feminista de su imagen:

Esta parada la realizamos en homenaje a una mujer burgalesa, un sí­mbolo en territorio castellano, de la cuál poco sabí­amos de ella.
Pero, hurgando en la historia, descubrimos que las gigantillas, tení­an su origen en una celebración pagana, que buscaba llamar a las cosechas y al buen año.
El pueblo corrí­a tras de ella, ya que ésta simbolizaba los males que podí­a tener el pueblo.

Tras la reforma protestante de Lutero, la iglesia instaura la reafirmación de la Fe, con el Corpus Cristi, apropiándose de la fiesta pagana y convirtiendo al gigantillo en un sí­mbolo del pecado y a la gigantilla de herejí­a.
í‰stos, iban por el pueblo amochando a todo aquel que se encontraba, avisándoles así­, de que si no eran cautas y no se andaban con cuidado, caerí­an en el pecado.

Por otro lado, también usaban a la Gigantilla, ¡¡¡ para vestirla con todo lo que habí­a estado de moda y dejarla hortera¡¡¡, sirviendo de mofa y de ridí­culo público.

El último dato curioso que la historia nos brinda, tiene que ver con los andares, ya que, mientras el gigantillo andaba en lí­nea recta, la gigantilla se contoneaba, era libre y juguetona en sus movimientos.
Por ello, lejos de legitimar la figura de la Gigantilla como objeto de ridí­culo y de mofa, reafirmamos su herejí­a como rebeldí­a y su libertad de movimiento como referente. La reivindicamos y la vestimos como lo que es, una mujer FUERTE, FEMINISTA Y COMUNERA.
Y esta noche sale a las calles para gritar que quiere un Burgos ¡¡¡ LIBRE, FEMINISTA, ANTIFASCISTA Y COMBATIVO.

Se fue bajando por la calle San Juan hasta el edificio de Capitaní­a donde nuevamente se leyó otro texto de protesta. Debido al enclave elegido, la denuncia pública que hicieron las manifestantes tení­a que ver con el fascismo y con las opresiones que seguimos sufriendo los cuerpos de las mujeres y de las personas trans:

Esta parada la hacemos ante uno de los mayores sí­mbolos del Fascismo, el cual sigue aquí­ impasible indicándonos que aún no ha desaparecido. Queremos recordar a las siempre olvidadas, a las mujeres que sufrieron en sus cuerpos las humillaciones, vejaciones y maltratos.
Durante la Guerra Civil y la Posguerra las tropas franquistas, entraban en los pueblos y ciudades, reprimiendo de diferentes formas.
En este periodo la mayorí­a de las mujeres que permanecí­an en los pueblos, a cargo de sus familias, se encontraban en la más absoluta miseria y sabiéndose perseguidas. Las detení­an, las rapaban el pelo al cero –a veces las poní­an una banderita roja colgada en un pequeño mechón en la frente o en la nuca-, las obligaban a beber aceite de ricino para provocarlas diarreas y las paseaban, mientras se cagaban encima a causa del purgante.
Esta práctica tení­a un claro componente de marcación de los cuerpos de las mujeres.
Vemos como a dí­a de hoy, la situación no ha cambiado, como juegan con ellos con juicios y mandatos sociales, por ello no es raro que personas trans y mujeres suframos agresiones sexuales por parte de quien nos reconoce como mero objeto.
Estas tristes realidades, la educación recibida y la estructura patriarcal en la que sobrevivimos, hace que nos veamos obligadas a vivir en un permanente estado de miedo, por el hecho de ser personas trans y mujeres, el cuál se agrava si le añadimos el ir solas por las calles, de noche, y con secuelas de fiesta.
Todo un entramado que no hace otra cosa más que infantilizarnos y hacernos ver como criaturas indefensas.
Por ello estamos aquí­ esta noche, para hacernos oí­r y ver, con una presencia combativa y rebelde, valientes en solitario e imparables juntas, con ganas de contestar a quien nos cuestiona o nos desafí­a.
¡¡ PORQUE HASTA AQUí HEMOS LLEGADO¡¡¡
¡¡¡PORQUE NO VAMOS A TOLERAR NI UN ATAQUE MíS¡¡¡
¡¡¡Y PORQUE SI QUIEREN GUERRA….GUERRA VAN A TENER¡¡¡

Ya habí­a pasado más de una hora de manifestación pero no se veí­a que el ánimo decayera; así­ que, tras poner a la Gigantilla en camino, la marcha continúo por las calles del casco histórico: Avellanos, la Flora, Laí­n Calvo, Los Herreros, etc. Quienes veí­an pasar a la comitiva se quedaba mirando con asombro haciendo, en la mayorí­a de los casos, muestras de apoyo a las reivindicaciones gritadas.

Tras el serpenteo de las calles más céntricas de la ciudad, se llegó a la plaza Santo Domingo de Guzmán, donde se hallan numerosas firmas de grandes empresas del ámbito textil, por lo que el cuarto texto leí­do tení­a que ver con el consumismo, la dictadura de la belleza y la explotación laboral,así­ como un pequeño homenaje a las temporeras marroquí­es.

Nos encontramos delante de estos gigantes del consumismo como son H&M, el Corte Inglés, Mango, Zara, etc, que junto con la industria de la estética reproducen la dictadura de la belleza sometiéndonos a un bombardeo constante de imágenes de cuerpos imposibles. La imposición de una determinada estética nos lleva a rechazar sistemáticamente nuestros cuerpos lo cual genera: trastornos alimenticios, baja autoestima y angustia por envejecer y no cumplir con el deseo de estar siempre perfectas. De esta manera, nos hacen estar tan obsesionadas con nuestros cuerpos que no nos damos cuenta que esta imposición de belleza es un arma socio-polí­tica para frenar el avance de las mujeres.

Paradójicamente, mientas perpetúan los roles sexistas estas empresas se reapropian de los lemas feministas para engordar sus ingentes beneficios y vaciar de potencial polí­ticos nuestras reivindicaciones. Asistimos a una recuperación neo-liberal de las luchas sociales con el objetivo de desvirtuar las protestas y hacer un lavado en morado del capitalismo.

Tampoco podemos olvidar la implicación de estas empresas en la explotación laboral y esclavitud que millones de personas padecen en todo el mundo; en especial, las miles de niñas que pierden su infancia trabajando en condiciones infrahumanas para que aquí­ podamos comprar la ropa barata y los beneficios empresariales sean cada vez mayores.

Hablando de explotación queremos recordar y visibilizar la lucha de las temporeras del norte de ífrica que han denunciado abusos, violencia sexual, agresiones fí­sicas y todo tipo de vejaciones mientras trabajaban en Huelva. Es un ejemplo más del racismo patriarcal que sufren muchí­simas mujeres que se encuentran en una situación tan vulnerable como es la inmigración. Por ello, queremos protestar contra las leyes de extranjerí­a, los controles de fronteras y la legislación laboral por ser mecanismos que perpetúan la explotación y el racismo en nuestra sociedad.

¡QUE NUESTRAS VIDAS VALGAN MíS QUE SUS BENEFICIOS!

Aún quedaba recorrido para estas resistentes, que frente a la lluvia y al viento, seguí­an cantando y llevando con soltura a su estatua móvil. Así­ es que, al finalizar el quinto comunicado, el grupo tomó la dirección hacia el paseo del Espolón para llegar a la Catedral y dar por finalizada la II Marcha Nocturna. Una vez en la Plaza San Fernando, junto a la escalinata de la Catedral, otra joven tomó el micrófono para leer el último texto. Con mucha fuerza y energí­a, hizo vibrar a las presentes con las palabras siguientes:

Hoy hemos salido a las calles para decir que estamos aquí­, que seguimos desobedeciendo, autoorganizadas e ingobernables.
Hemos salido con nuestras hermanas por todas las que no podrán hacerlo; por las que habéis asesinado en vuestras fronteras, por todas la que se pudren desde las cárceles y CIES, por las que se han suicidado en vuestros módulos FIES (más de cinco presas en los últimos meses), por las que han sido violadas y torturadas por policí­as y guardias civiles en comisarias y cuarteles, por las que habéis matado y violado.

También salimos a la calle en recuerdo por todas las que han luchado antes que nosotras, porque nuestra historia sigue un sendero de lucha y sangre, por mucho que intenten ocultárnosla y relegarnos a papeles sumisos y dependientes. Nuestra historia es la de las valientes de todas las épocas: las brujas, las rebeldes. Nuestro relato nos habla de las quemadas en la hoguera, de las comuneras castellanas defendiendo su tierra, de las milicianas fusil en alto contra el fascismo, de las que en cualquier punto de la historia se han levantado contra la injusticia.

Lo hacemos también por todas las que vendrán, porque vamos a dejarnos la piel porque no tengáis que sufrir esta sociedad que apesta a muerte.

Por eso, esta noche, decimos que no queremos salvadores, que no creemos en un patriarcado amable, en un capitalismo morado, en un estado aliado. Porque sabemos que la solución nunca será poner parches a lo irreformable; que la única manera de construir un mundo dónde nuestros cuerpos no sean campos de batalla es seguir el camino que nuestras abuelas empezaron hacia la revolución social.
Vuestro mundo se derrumba y nosotras no os ayudaremos a reconstruirlo, preferimos construir el nuestro.
Por eso, hoy como ayer, frente a la violencia patriarcal autodefensa feminista.
Frente al capitalismo patriarcal, hoy y siempre, revolución social, autoorganización y acción directa.

¡VIVA LA LUCHA FEMINISTA!

Los vivas a la lucha feminista se vieron envueltos en un broche final espectacular.

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