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Publicamos a continuación un comunicado del CSA Doble o Nada de Palencia en el que se hace una reflexión acerca del desarrollo de los movimientos sociales desde mayo de 2015 realizando un llamamiento a la abstención activa frente a la próxima cita electoral.

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Pasan los años, pasan los meses, pasan los dí­as y con ellos pasan nuestras vidas.
Qué fue de aquel mayo de 2011, de ese descontento generalizado que hizo que miles de personas tomaran las plazas, se reencontraran los vecinos y vecinas para compartir ese malestar e intentar buscar soluciones, dónde quedó el fuego que ardí­a en el corazón de la gente.
Fuimos muchas las personas que tuvimos la esperanza de que se produjera un verdadero cambio y acabar de una vez por todas con el juego de la democracia, en el cual tan sólo unos pocos se reparten el pastel de las riquezas mientras que a unos muchos nos toca acumular miserias.
Pero, ¿qué fue lo que paso?

Por un lado cabe destacar el papel que jugaron los medios de comunicación bombardeando constantemente con noticias al respecto, la “spanish revolution” lo llamaban los medios internacionales, daban a entender que estábamos viviendo un momento único en este paí­s, el pueblo y todas las personas en su conjunto estaban recuperando el poder que les habí­a sido arrebatado por el Estado, si es que alguna vez lo habí­an tenido, y por fin iban a tomar las riendas de sus vidas.

Qué bonita imagen mostraban ¿verdad?, pero todo era mentira, simplemente lo que los medios hací­an era seguir el juego a polí­ticos que ostentan el poder beneficiándose directamente de la democracia, es decir, lo que hací­an era hacer creer al pueblo lo que no es.

El descontento era palpable, la cuerda se habí­a tensado demasiado, la clase polí­tica veí­a que su juego se tambaleaba y sus privilegios estaban en peligro de extinción, con lo cual les tocaba mover ficha, aflojar las cadenas con las que nos tienen atados y dar un poco de manga ancha hasta que los ánimos del populacho se fueran calmando.

Pero el juego no se paró, volvieron a celebrar la fiesta de la democracia, dí­a en el que al meter un papelito en una urna al parecer dejas de preocuparte por los problemas que te rodean, y una vez más, aunque fuera sólo por unos pocos, su circo se volvió a ver avalado.

Fue entonces cuando de los medios desparecieron todas aquellas noticias que hablaban de esa gente que se reuní­a en las calles, y como casi todo el mundo sabe si no se habla de ello es que no está pasando, otra vez volvieron a hacerles la cama a sus amos y señores invisibilizando cuando no simplemente criminalizando.

Pero esto no fue lo único que pasó, no, pasaron muchas más cosas…

La gente se reuní­a en la calle, debatí­a, compartí­a ciertas inquietudes, no se trata de mitificar ese movimiento ni de juzgarlo de manera positiva o negativa, ahora no es eso lo que toca, sino que lo verdaderamente importante de esto fue el reencuentro de las personas en la calle.

Mientras se producí­an estos encuentros así­ como de la nada aparecieron los nuevos salvadores del pueblo que se habí­an encargado de ir recogiendo el sentir de esas reuniones para transformarlo en su discurso polí­tico como si hubieran inventado algo nuevo.

A partir de entonces se fueron dando una serie de cambios en un principio insignificantes pero cuyo resultado fue el inicio de ciertas dinámicas. Son muchos los ejemplos, las reuniones pasaron de hacerse en la calle, lugar sentido por todo el mundo como propio, comenzándose a hacer en lugares cerrados pudiéndose producir un sentimiento de desapego, volviendo al enclaustramiento y el encierro de la gente, las asambleas dejan de serlo pasando a ser otra cosa, la toma de decisiones no es mediante el consenso y acercamiento de posturas sino que se realiza con el voto, aparecen lí­deres con lo cual ya todas las personas no son iguales y su voz ya no vale lo mismo, en definitiva se vuelve a delegar en profesionales de la polí­tica, produciéndose un efecto desmovilizador y de apaga fuegos.

Son muchas las nuevas formaciones polí­ticas que van surgiendo, según ellas para acabar con el bipartidismo imperante, pero lo que realmente buscan es seguir perpetuando la partida y sacar tajada del pastel democrático. Con la aparición de estas nuevas élites los partidos de siempre se sienten atacados ya que el tener que repartir sus privilegios no les hace ninguna gracia.

Entretanto los medios no dejan de formar parte del juego, bailándole el agua a unos u otros según el momento y la situación, haciendo del circo un espectáculo cuanto menos lamentable y vergonzoso, eso sí­ asegurando siempre que la información es veraz, imparcial y sin ningún tipo de interés oculto.

Acabemos de una vez por todas con su maldito juego, a través de la auto-organización asamblearia construyamos lazos de confianza y mecanismos solidarios que rompan con el aislamiento social, recuperemos todos los espacios perdidos, rompamos con sus leyes impuestas y creemos nuestras propias normas, respetando la autonomí­a individual sin perder de vista la coherencia global, abandonemos el delegacionismo al que nos tienen acostumbrados y pasemos a la acción directa entendida como el hecho de hacer por uno mismo, dejando de ser meros espectadores para ser los auténticos protagonistas de nuestras vidas.

Porque no seremos los primeros en llevar a cabo estas prácticas, no hace falta irse muy lejos para encontrar ejemplos, recordemos las colectivizaciones de Aragón, las costumbres comunales de Aliste o los concejos abiertos, entre otros muchos.

POR LA ABSTENCIí“N ACTIVA, NO ACUDAS A LAS URNAS.
PORQUE NO FALTAN RAZONES Y SOBRAN MOTIVOS.
PORQUE NO QUEREMOS NI GOBERNANTES NI GOBERNADOS.
PORQUE EL PUEBLO UNIDO FUNCIONA SIN PARTIDOS.

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