Publicado por DV & archivado en Burgos, Textos.

Este año, aunque nos impiden ocupar las calles de Burgos con nuestras pancartas y banderas, lo haremos, como siempre, con nuestras ideas y reivindicaciones, porque la dignidad de la clase trabajadora no está confinada y no se puede confinar.

Desde nuestras organizaciones no renunciamos a hacer visible y patente lo que pensamos en un día tan importante para la clase trabajadora como el 1º de mayo. Y es que tenemos mucho que reivindicar.

Nuestro futuro se presenta adverso. Miles y miles de personas están siendo despedidas y las que están incluidas en los ERTE, ignoran cuando podrán cobrar algo; las que siguen yendo a su puesto de trabajo, la mayoría lo hacen poniendo en riesgo su salud por un salario mínimo y con unas condiciones laborales deplorables; miles de personas se están viendo con dificultades para afrontar los gastos más básicos, teniendo que elegir entre comer o pagar el alquiler, si se tiene un techo donde cobijarse. Se han encargado de precarizar aún más si cabe nuestros trabajos, aumentando el paro y la pobreza, e intentando reducir aún más los salarios y derechos laborales.

La crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto, tanto el fracaso del capitalismo y de las medidas neoliberales aplicadas por los sucesivos Gobiernos, para quienes nuestras vidas no valen nada, como que los trabajos más menospreciados por el capital y, por ende, menos valorados socialmente, se han mostrado imprescindibles para la subsistencia de nuestra sociedad.

Frente a sus recortes y privatizaciones, queda muy claro que lo único que funciona es lo público, lo de todas, el apoyo mutuo y la solidaridad de la clase trabajadora. Y por eso debemos fijarnos como prioritaria nuestra vieja reivindicación de contar con unos servicios públicos de calidad, universales y gratuitos. También tenemos que recuperar las empresas y servicios que los políticos sin escrúpulos privatizaron, externalizaron y regalaron a empresarios de su calaña.

Reivindicamos la defensa de la sanidad, de la educación y de la atención a las personas dependientes como derechos fundamentales, el reconocimiento de los cuidados como valor esencial, la necesidad de conseguir la Renta Básica universal e incondicional que permita que nadie quede sin los ingresos necesarios para poder afrontar con dignidad la actual situación, así como unas pensiones dignas y suficientes para todas.

Reivindicamos la puesta en valor de nuestros trabajos, tan fundamentales para la existencia, para que no se aprovechen de la crisis creada y precarizarnos y explotarnos todavía más. Especialmente, de los sectores más precarizados, que también son los más feminizados, como son el trabajo doméstico y de cuidados, la hostelería, la recogida de productos del campo y almacenes, empresas de servicios, la limpieza o el comercio. Muchos de ellos realizados por personas migrantes, a veces en situación irregular y en condiciones indignas. Reivindicamos la nulidad, no la improcedencia, de la totalidad de los despidos producidos durante el estado de alarma, única forma efectiva de impedir que las empresas puedan aprovechar la coyuntura para deshacerse libremente del personal a su servicio.

Finalmente, consideramos que combatir la represión que el Estado ejerce a través de sus leyes mordaza y la militarización de nuestros espacios es indispensable, como lo es extender lazos de solidaridad más allá de las fronteras.

Es un hecho incuestionable que la lucha en la calle es la única herramienta de la que verdaderamente disponemos a la hora de enfrentarnos a las graves injusticias que venimos sufriendo. Debemos revitalizarla, ahora que suenan nuevamente trompetas que auguran una nueva crisis-estafa. No podemos permitirnos el lujo de que los excesos incontrolables del capital vuelvan a recaer sobre los hombros de la clase trabajadora y de la tierra que sostiene nuestra vida.

Por eso, hoy la solidaridad y el apoyo mutuo se hacen más necesarios que nunca. Tenemos que trabajar para construir y desarrollar un espacio de lucha y reivindicación contra la desigualdad y por la justicia social, desde un marco plural compartido con organizaciones y colectivos con quienes coincidimos en análisis y objetivos, para que esta crisis no la terminen ganando bancos y multinacionales, y la perdamos la clase trabajadora, como ocurrió hace una década.

La Historia nos enseña que los avances en la calidad de nuestras vidas se han conseguido reivindicando, exigiendo los derechos que nos corresponden.

Ahora más que nunca:

QUE VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA, QUE VIVA EL 1º DE MAYO
Burgos 1 de mayo de 2020

Confederación General del Trabajo – CGT
Confederación Nacional del Trabajo – CNT
Las MARIS
Asamblea Feminista
Castella

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