Publicado por DV & archivado en Asamblea autónoma de estudiantes, Burgos, Educación, Textos.

LAPIZA la redacción de DV no dejan de llegar colaboraciones de diferentes realidades antiautoritarias que están surgiendo en la ciudad. Publicamos a continuación un texto en el que la recién presentada en público Asamblea Autónoma de Estudiantes expone sus planteamientos en los que se hace hincapié en la autoorganización al margen de la estructuras institucionales.

Vivimos en un proyecto socioeconómico que crea necesidades artificiales que llenan nuestras mentes de ideas y situaciones vací­as. Hoy, lo que impera es el dinero, las personas solo son números de cuenta, los intereses económicos están por encima de las personas, las relaciones mercantiles que impulsa el poder enriquecen a un@s y esclavizan a otr@s. Hoy en dí­a lo único que importa es aparentar y para ello hay que tener un puesto de trabajo, un sueldo, una nómina, cotizar a la seguridad social, hacerte un plan de pensiones, comprarte un coche de la ostia, pisazo… las relaciones y sentimientos quedaron a un lado, con dinero haces y deshaces.

Por miedo a la exclusión social adoptamos una mentalidad de esclavos y permanecemos pasivos ante todo lo que se sale de las normas establecidas por la cultura dominante.

El Totalitarismo Mercantil es quien dicta al rebaño y como debe de moverse en el corral, nadie conoce a nadie, nadie es feliz, la apariencia anula nuestras mentes hasta tal punto en el que el egoí­smo nos ha hecho seres despersonalizados, ausentes de criticismo y de capacidad para gritar, saltar, reí­r, para ser felices sin tener la necesidad de satisfacer deseos artificiales. La doctrina del “libremercado” ha trazado férreas estrategias que nos impiden revelarnos, realizar cosas en común, ser espontáneos, sus medios de desinformación nos han vuelto seres inertes y pasivos, la pereza y el miedo nos han hecho mantenernos parados viendo como la codicia destroza el mundo.

Aquí­, en la universidad, se reproduce el mismo sistema de sometimiento. Desde el rectorado se impulsa una polí­tica que está convirtiendo en un negocio el sistema estudiantil. El elogiado EEES (espacio europeo de educación superior), siguiendo las pautas establecidas por la OMC, no es mas que la adaptación de la vida estudiantil al mercado empresarial,  ya no somos personas sino recursos humanos altamente rentables y eficientes, una pieza en el engranaje industrial. El mundo universitario no es más que otra jaula en la que estamos sometidos, exámenes, trabajos, juicio, adultocracia, etc;   matando así­ todo pensamiento contrario a lo establecido, toda iniciativa creativa y constructiva..

Cuando el individuo usa la fuerza contra el Estado el poder lo llama violencia, cuando la escuela la utiliza contra el individuo, lo llama enseñanza. Todo lo que se sale de lo común es criminalizado y aplastado por la opinión pública basada en el pensamiento único.

Creemos en la necesidad de romper esos miedos que nos atan a la pasividad, de recuperar el criticismo,  de despertar nuestras mentes partiendo del cuestionamiento de lo establecido. Apostamos por la autoorganización, al margen de partidos y sindicatos, de manera autónoma y asamblearia, horizontal y sin intermediarios, de tal manera que se potencie el debate y la reflexión crí­tica.

Los modelos de gestión tanto de partidos como de sindicatos no hace más que mermar el pensamiento autónomo y libre con burocracias y protocolos, queremos decidir por nosotros mismos, creemos en que no es necesario delegar responsabilidades en los mismos que deciden y manipulan nuestras vidas a su antojo, por ello nos declaramos anticapitalistas y antiautoritarios.

Luchamos por un proyecto que ayude al desarrollo del libre pensamiento, del criticismo, a romper el miedo y la pasividad., un proyecto abierto a todo el mundo y del que esperamos salgan infinidad de iniciativas que cuestionen y ayuden a  tambalear los pensamientos conservadores y las doctrinas impositivas.

¿Es que estamos condenados, los que vivimos el presente, a nunca experimentar la autonomí­a, a nunca habitar ni por un momento una tierra legislada sólo por la libertad? ¿No nos queda otra opción que la nostalgia del pasado o la nostalgia del futuro? ¿Tendremos que esperar a que la totalidad del mundo sea liberado del control polí­tico antes de que uno sólo de nosotros pueda exigir conocer la libertad? La lógica y la emoción se alí­an para negarnos la posibilidad. La razón establece que uno no puede luchar por aquello que no conoce, y nuestro corazón se rebela frente a un universo tan cruel como para imponer tal injusticia a nuestra generación, sola ante la humanidad.
Decir algo así­ como “;no seré libre hasta que todos los humanos -o todas las criaturas sensibles- lo sean”; es, simplemente, condenarnos a una especie de estupor-nirvana, abdicar de nuestra humanidad, definirnos como perdedores.
Recuperemos nuestras vidas

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