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El 27 de septiembre sale a subasta una parcela con la que muchos abusos se han cometido a l@s vecin@s de Burgos: el Parque de Artillería de “Santa Bárbara”.

Publicamos a continuación un texto de Comunales Vivos donde plantean su alternativa para el Parque de Artilleria convocando una asamblea abierta para el jueves 14 de septiembre a las 20:00 horas en la Casa de Cultura de Gamonal.

El 27 de septiembre sale a subasta una parcela con la que muchos abusos se han cometido a l@s vecin@s de Burgos: el Parque de Artillería de “Santa Bárbara”. La misma pertenece indebidamente al Ministerio de Defensa, quien se apoderó de la misma en 1948 tras una operación llena de irregularidades, y su pérdida supuso, para el entonces pueblo independiente de Gamonal de Río Pico, la desposesión de unos terrenos de uso comunal. Nos encontramos ante otra imposición más del estamento militar, que, con la arrogancia y prepotencia que le caracteriza, era indisociable por aquellas fechas de la dictadura franquista

Urbanísticamente hablando, estos 48. 264 m², que lindan entre el antiguo pueblo de Gamonal y la ciudad de Burgos, constituyen toda una fractura en la geografía física y social del actual municipio, y, al parecer, solo ha habido voluntad para solucionarlo desde la especulación. Yendo un poco más allá, la estrangulación de todo el mapa urbano con una serie de infraestructuras militares (Ciudad Deportiva Militar, Cuartel 2 de Mayo…), todas ellas fruto de descarado expolio, son la muestra más gráfica de como los diseños arquitectónicos y los planes de gobierno -sometimiento- van de la mano.

El ruido mediático y propagandístico volcado a este respecto ha intentado cercar cualquier debate en una cuestión de partidos. La opinión de quienes nos andamos las calles, las gozamos y las sufrimos, no cuenta para absolutamente nada, salvo en el caso de poder ser patrimonializada bajo alguna sigla. Se trata de la política como disciplina, técnica, con sus profesionales y entendid@s, y no como lugar para habitar y crear en común.
La historia del Parque de Artillería no es una excepción, forma parte de un largo proceso que, durante siglos, ha procurado la mercantilización de cualquier recoveco de lo existente. Se trata, en realidad, de esa historia nuestra de cada día.

¿Qué son los bienes comunales?
Los bienes comunales son aquellos recursos que pertenecen a una comunidad de vecinos para su aprovechamiento colectivo. Entendidos desde el Medievo como medios para la reproducción de la vida, con los que hacer frente a la dominación, abarcan una amplia variedad de soportes materiales: montes, ríos, fraguas, hornos, minas… Su encaje en el concepto moderno de propiedad no es posible, ya que este siempre lleva aparejada la idea de explotación económica. Alguien debería explicar este hecho a Javier Lacalle, que en sus declaraciones da continuas muestras de completa ignorancia. Esquilmados ilegítimamente, en un largo proceso de usurpación y violencia que llega hasta la actualidad, solo nos quedan vagos testimonios de ellos, desvirtuados bajo figuras de propiedad pública. Con ellos se nos fue lo más importante, lo más valioso, un medio para el vínculo con el otro; porque los bienes comunales son, ante todo, una manera de estar, ser, compartir y resistir juntos.

Además, como demostró Elinor Ostrom, Premio Nobel de Economía en 2009, estos son históricamente la forma más inteligente de gestión y conservación por encima de cualquier fórmula de libre competencia o planificación estatal.En este marco situamos al Parque de Artillería, en el de intentar invertir esa dinámica generalizada de desposesión y desamparo a las gentes del común, al pueblo.

¿Qué nos supone en la situación actual?
Tras cada crisis, el empeoramiento de las condiciones de vida es progresivo. Si este hecho nos pasa tantas veces desapercibido es porque, para sobrevivir, nos solemos acostumbrar a cada nueva situación. Es nuestra triste manera de no quedar apartados fuera del camino, una mezcla de resignación y olvido. Pero la dura realidad, para quien se acerca a ella sin filtros de colores ideológicos, es dura e inapelable. En ella se puede dibujar ya un escenario donde trabajar no quiere decir no ser pobre. Todo el ámbito laboral se mantiene a flote gracias a una insultante precarización: el nuevo empleo consiste en extrema temporalidad y retribuciones por los suelos. Si, en el 2005, el término mileurista servía para calibrar la desventaja salarial, hoy, incluso cuando el dinero vale menos, ya no. Con una desigualdad en la que las familias más ricas ganan siete veces más que las más pobres, el cordón político-sanitario de la exclusión amenaza a un tercio de la población de este Estado. En este camino hacia la neo-servidumbre, donde todo queda al servicio de la generación de ganancias (la plena disponibilidad de nuestras habilidades, mentes, agendas, ocios, sueños, vidas…), en el fondo nos habla del colapso que se nos viene encima.

Más que una yerma nostalgia de aquel paraíso perdido del estado del bienestar, que no daba más de sí, esta debería ser una llamada de atención sobre cómo poder organizar la vida en colectivo, tejiendo redes, habitando de una manera diferente el espacio: como el Parque de Artillería. No ponerlo a disposición de la especulación, ni de las jerarquías de la burocracia, sino de las demandas sociales de los vecinos de Burgos.

¿Qué propone Comunales Vivos?
Una salida comunal para el Parque de Artillería. Esto significa que pase a manos de l@s vecin@s de Burgos –no del Ayuntamiento o privadas–, para su gestión de manera asamblearia. Son muchos los ejemplos a lo largo de la historia, y en la actualidad, que demuestran que este tipo de funcionamiento es mucho más honesto, eficaz y respetuoso. Aquí, en Castilla, las reuniones de los Concejos abiertos (asambleas vecinales), mientras fueron soberanos, eran órganos de toma de decisión en colectivo sobre los asuntos que incumbían a todos. También en el movimiento obrero, y más recientemente en los movimientos sociales, son innumerables las experiencias en las que los propios afectados resuelven sus problemas organizados de manera horizontal, participativa e igualitaria. En definitiva, exigimos que no se nos siga tratando en política con desprecio, y poder desplegar todas nuestras capacidades sociales en el único interés del bien común.

Por supuesto, no tendría sentido de otro modo, este debería ser un espacio no mercantilizado de la existencia: donde quien importen seamos las personas, con nuestras necesidades, inquietudes, aspiraciones… Tanto lo público (en rigor lo estatal) como lo privado pasa por poner precio a todo aquello de lo que trata: en un caso lo pagamos indirectamente a través de los impuestos, en el otro directamente del bolsillo. Pero no tenemos porque andar comprándonos o vendiéndonos, según los antojos del mercado, cuando podemos desarrollar por medio del apoyo mutuo y la co-responsabilidad relaciones que hagan de nuestros barrios y de nuestras ciudades lugares para un buen vivir.
Además, nos parecen irrenunciables, tanto el recinto como las instalaciones de Artillería, por haber sido expoliados mediante una transacción fraudulenta, en este caso, al pueblo de Gamonal. Es hora de hacer volver común al pueblo lo que del pueblo saliera.

¿Quiénes somos Comunales Vivos?
Comunales Vivos es una asamblea a favor de la recuperación de los bienes comunales y de la defensa del territorio. Nace a raíz de las primeras noticias, que saltan a la prensa local, relacionadas con la subasta del Parque de Artillería. En ellas se confirma lo que es regla: el secuestro por parte de todo el entramado político-administrativo de lo que, como mínimo, debería ser un debate abierto, transparente y plural. El primer objetivo que se marca esta asamblea es el propiciar dicho debate, el restituir a las gentes del común sus capacidades políticas. Más aun cuando resulta evidente la urgencia en fomentar instituciones propias cuyo único fin sean las personas y sus comunidades, y no la circulación de capitales. Cada golpe asestado por la economía, cada crisis, es un aviso de ello.
Este punto de encuentro, Comunales Vivos, surge con una serie de planteamientos iniciales, con los que hemos intentando contestar a cada una de estas preguntas, todos ellos dialogables; e incluso con más de una convicción: debe existir una cierta coherencia entre los medios y los fines, por eso el organizarnos en asamblea.

Con todo, nuestro empeño en sumar voluntades, manos, codos, cabezas… se debe a la certeza de que solo una amplia mayoría social podrá dar contenido y definir lo que ha de ser, en este caso, un proyecto comunal para el Parque de Artillería, una Artillería Comunal.

Por eso, este desplegable que estás leyendo, quiere ser entendido como una puerta abierta a tomar asiento y la palabra; a recomponer lo común, para encontrar soluciones en colectivo.
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La cultura popular castellana fue capaz de sentenciar que, en estas tierras, nadie es más que nadie, así le dijo un pastor soriano a Antonio Machado. Esto fue posible gracias a unas prácticas comunales que daban lugar a otro tipo de relaciones sociales, a otros imaginarios, a otra cosmovisión de la naturaleza y del mundo. En ellas se encuentra nuestro mayor tesoro, una riqueza no medible en términos económicos, sino sociales e históricos. En su defensa está nuestro futuro.

¡Por una salida comunal!
¡En su defensa está nuestro futuro!

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