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martilloHan pasado algunos dí­as desde el 22M y parece que todo empieza a verse mucho más claro. Para empezar, el gran éxito de la manifestación con más de 2 millones de personas en las calles, una de las más grandes que se recuerdan en Madrid en los últimos 30 años. Y no solo ha supuesto un éxito cuantitativamente, el nivel de combatividad y el espí­ritu de resistencia eran palpables en cada lema, en cada pancarta, en cada puño. Se respiraban en el ambiente el hartazgo y la rabia contenidos demasiado tiempo y que brotaban en forma de unión de un pueblo que ya no quiere permanecer impasible ante el sinfí­n de atropellos sufridos. Un texto de Tiempodelucha sobre la repercusión de las movilizaciones del 22M en Madrid.



Es un hecho a tener muy en cuenta el salto cualitativo que supone la convocatoria y organización de tamaña movilización sin el apoyo de fuerzas sindicales o polí­ticas mayoritarias ni grandes medios de comunicación, que no sólo fue la manifestación sino la preparación que hubo en los meses anteriores de todas las marchas, asambleas, actos, infraestructura, propaganda, etc, llevada a cabo por el sindicalismo y organizaciones de clase, con el lema central del no pago de la deuda. Primero por la demostración para sí­ mismo de que al pueblo trabajador solo le hace falta organización para construir; y segundo porque esa reivindicación central del no pago de la deuda supone algo totalmente inasumible por el sistema actual, y al contrario que en Francia o Grecia, donde es la ultraderecha quien se ha abanderado con ella, aquí­ son los sectores populares quienes han tomado la delantera y la plantean en la calle. Tan importante es, que no hay más que mirar cómo se silencia en todos los grandes medios de intoxicación mediática, porque el poder actual tiene bien claro que esa, hoy, es su principal arma polí­tica, y silenciándola se pretende que se olvide, pero no caerá esa breva.

Además con esto se muestra a las claras, por un lado, y definitivamente, a qué intereses responden las cúpulas de CCOO y UGT, reuniéndose con el gobierno y la patronal dos dí­as antes de la gran manifestación en Madrid en un intento de mostrar un ambiente de posibilidad de solución pactista con los empresarios, y por otro, muestra que han perdido totalmente la iniciativa de la calle, y ésta, tras algún tiempo de confusión post-moderna, de ciudadanismo y batucadas hippie-progres, la está tomando con fuerza la clase obrera como sujeto central.

Al mismo tiempo, igual de significante es la exigencia, sumamente mayoritaria, de ruptura con el régmien heredero del franquismo. Basta darse cuenta de la ausencia total de banderas nacionales (excepto la que fue quemada) en favor de tricolores mezcladas con miles de banderas de todos los pueblos que componen el Estado español. Y nadie levantó la voz por la presencia de ikurriñas, senyeras o pendones castellanos, por suerte ese debate que se dio con el 15M parece superado, y empieza a echar raí­ces un internacionlamismo de clase.

Por otro lado, tenemos el montaje policial que dio comienzo minutos antes de la conexión en directo de los telediarios de las 9, cuando aun no habí­a siquiera terminado el broche del dí­a: la actuación de la Solfónica. Las provocaciones de la policí­a y sus encapuchados provocaron la respuesta de miles de manifestantes, cuyas imágenes de enfrentamientos abrieron todos los telediarios. Los medios del capital sólo pusieron el foco en la movilización, después de semanas, para insistir con los disturbios, dando luego paso a las vergonzantes declaraciones de delegación de Gobierno y pasando por toda esa trepa de tertulianos a sueldo del poder, y finalizando en la vergonzante protesta de la policí­a (que parece que provocar decenas de heridos, dejar tuerto a un fotógrafo, y la extirpación de un testí­culo por una bala de goma a otro chaval, les parece poco).

Pero nos deberí­amos acostumbrar y hacérselo entender a toda nuestra gente, que no hay más que ver a qué intereses responden los conglomerados de comunicación, cuando todas las cadenas de TV y el 95% de los periódicos y radios están en manos de empresas del capital. Ocupar sus sedes, crear nuestros propios medios comunicativos y en definitiva superar el bloqueo y la intoxicación informativa a la que someten a lxs trabajadores a diario, es un reto a afrontar en el futuro cercano.

Las consecuencias inmediatas para nuestro pueblo, han sido la detención de 21 compañerxs 48 horas en comisarí­a, y el secuestro indefinido para un compañero acusado de intento de homicidio. Las campañas por la absolución de los encausados, y sobre todo por la libertad del compañero que han metido en prisión, tienen que mostrar con fuerza que no vamos a permitir ni tolerar ninguna agresión ni ningún secuestro más.

La movilización del 22M, pues, marca un punto de inflexión donde se ha demostrado de lo que somos capaces los y las trabajadoras con la unidad de clase en base a unos puntos bien definidos. La socialdemocracia cada vez dispone de menos margen de maniobra y continuamente se ve desbordada por la izquierda por un pueblo trabajador que empieza a tomar conciencia de sí­. Continuemos desnudando sus pactos, chanchullos y poses para la foto, continuemos cultivando la conciencia obrera de nuestra clase, sigamos con la creación de Poder Popular Anticapitalista en cada barrio.

3 Comentarios para “22M, punto de inflexión y salto cualitativo”

  1. Hanyuko

    imaginad que aquellos antidisturbios sospechosamente abandonados hubieran recibido un ataque por los flancos,del mismo modo que tebas derroto a los espartanos.El resultado hubiese sido demoledor.Pero,servirí­a de algo?
    Imaginad, en cambio, a una multitud de niños, jóvenes, viejos, mujeres y hombres, agarrados de las manos y sentados en el suelo de una plaza ocupándola y dándole vida.Eso si que es poder y dignidad.nadie os echara de ahí­.

  2. Anónimo

    Bueno, ya que reparten tanto alguna vez también tienen que cobrar, que para eso les pagamos, para que nos peguen…

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