Publicado por DV & archivado en Internacional, Kurdistán, Lucha.

La larga marcha, en la cual participa el Movimiento kurdo y cientos de internacionalistas, se lleva realizando desde 2017. A parte de clamar por la liberación del lider Kurdo, se unieron las voces y fuerzas por la defensa de Rojava, bajo el lema “hombro con hombro contra el fascismo”.

Esta marcha tiene lugar en febrero coincidiendo con el aniversario en el que el líder del Movimiento kurdo e ideólogo del Confederalismo Democrático, Abdullah Öcalan, fue secuestrado el 15 de febrero de 1999 por diferentes potencias internacionales y por lo cual a día de hoy sigue encerrado bajo cadena perpetua en la prisión-isla de Imrali, Turquía. Por lo tanto, uno de los principales objetivos de esta marcha es la liberación de Adullah Öcalan, que, además, desde el pasado agosto vuelve a encontrarse en una situación de aislamiento total donde no le están permitiendo las visitas de familiares y abogados.

Por otra parte, también se pretende visibilizar la situación de guerra en la que se encuentra Rojava desde el pasado 9 de octubre, mediante la cual quieren acabar con la revolución y el sistema de vida basado en la democracia, la ecología y la liberación de las mujeres que se lleva desarrollando desde 2012. Es por ello, que se organizan distintas marchas que confluyen en la sede del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, para captar la atención internacional sobre la terrible situación que durante décadas están padeciendo por parte del estado turco en complicidad con la Unión Europea.

Se organizaron tres marchas simultáneas que estuvieron caminando por distintas poblaciones de Francia y Alemania durante cinco días: la marcha de la juventud kurda, la marcha de intelectuales kurdos y la marcha de internacionalistas; ésta última comenzó su andadura el 10 de febrero desde Luxemburgo y la conformaron 120 personas de diversos países y territorios; desde Sudáfrica, Australia, Irán, Rusia hasta Castilla, Islas Canarias, Cataluña, Euskal Herria, Asturias, Lisboa, y un largo etcétera.

Fotografía realizada por Carlos Canales Ciudad

La solidaridad internacional es muy importante para dar a conocer la situación de este pueblo oprimido sirviendo además de cadena de transmisión de los valores presentes en la revolución llevada a cabo en los territorios kurdos de Rojava y Kovane. La peculiaridad del Kurdistán es que es un pueblo de 50 millones de habitantes divididos en cuatro estados: Turquía, Siria, Irán e Irak. La mayor violencia y represión se está viviendo en la zonas de Turquía y Siria estando en guerra contra el Daesh desde el pasado octubre, aunque tampoco podemos obviar la dictadura de Barsani en el Kurdistán Iraquí. Pero el proceso revolucionario que están desarrollando en ciertas partes del kurdistán es admirable ya que están planteando un ataque directo al sistema capitalista planteando el Confederalismo Democrático, el cual se basa en tres fuertes pilares: la liberación de las mujeres, la ecología y el autogobieron como democracia directa. La emancipación del pueblo kurdo se articula a través de organizaciones sociales -comunas y asambleas- generando estructuras que no se rijan por el Estado, el patriarcado y el capitalismo. Todo ello hace que sean una amenaza para las fuerzas imperialistas que operan en la zona y que su lucha se silencie a nivel global.

Alrededor de 30.000 personas, en su mayoría kurdas, se manifestaron finalmente el día 15 de febrero por las calles de Estrasburgo entre un gran despliegue policial del estado francés. No se registró ningún incidente más allá de algunas acciones aisladas de fascitas turcos que intentaron increpar a los manifestantes; en cambio, en la marcha de la juventud kurda, al transitar por Alemania – allí el PKK está considerado organización terrorista- sí que hubo más altercados y se produjeron varias detenciones a activistas kurdos.

La manifestación ,de varias horas de duración, finalizó en un recinto deportivo para escuchar los mítines políticos, la música y bailes kurdos y para seguir gritando por la liberación de su líder mientras recuerdan a quienes han dado su vida por la libertad y el amor a su tierra kurda; “los mártires nunca mueren” claman las mujeres con sus pañuelos de colores anudados a la frente y sus manos entrelazadas las unas a las otras como muestra de solidaridad, dignidad y fuerza.


¡Viva la revolución de Rojava!
¡Libertad para Öcalan! ¡Hombro a hombro contra el fascismo!

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