Publicado por DV & archivado en Fosas Comunes de Estepar, Internacional.

Desde el pasado 1 de agosto, el nombre de  Santiago Maldonado suena por todos los rincones de Argentina y Chile, haciéndose eco por estas latitudes también. Santiago fue a apoyar una manifestación mapuche por la legí­tima reclamación de las tierras ancestrales de este pueblo, y nunca más se supo de él.

Para más información, su familia ha creado el siguienteblog: http://www.santiagomaldonado.com/ para poder seguir más de cerca su situación y desmentir informaciones que enmarañan la verdad.
En relación con el conflicto  abierto entre el pueblo mapuche y los gobiernos de Argentina y Chile, este martes 26 de septiembre, al menos 30 personas fueron detenidas en Chile tras la represión policial contra una manifestación en apoyo a los comuneros mapuches que se encuentran en huelga de hambre en la cárcel de Temuco, al sur del paí­s.
Las desapariciones a manos de los estados no es algo novedoso. Para mantener el orden social establecido, donde a lxs de abajo siempre les toca perder, los gobiernos orquestan un elaborado sistema de terrorismo de estado donde la desaparición es una de las herramientas más siniestras y sumamente eficaz con las que conseguir acabar con los focos de resistencia que osan tambalear ese orden, tan cruelmente defendido.
En España, sabemos bien de lo que hablamos. Junto con Camboya, somos el paí­s con más personas desaparecidas desparramadas por cunetas, boques, parajes desolados, etc.; se estima que unas 140.000 personas aún yacen sin que sus restos hayan sido recuperados, ni identificados. Haciendo desaparecer a quienes se oponen a los planes capitalistas y fascistas más escandalosos, se fundamentan las tiñosas banderas de las democracias que tanto se empeñan en ondear los paí­ses de este lado y del otro del charco.
Las desapariciones, esas que en  palabras de Galeano te obligan a morir dos veces, no nos pararán  en nuestro camino de lucha frente toda opresión y tiraní­a de quienes nos intentan arrebatar nuestras vidas.

Fundación de las desapariciones- ESPEJOS de Eduardo Galeano-
Miles de muertos sin tumba deambulan por las pampas argentinas. Son los
desaparecidos de la última dictadura militar. La dictadura del general
Videla aplicó en escala jamás vista la desaparición como arma de guerra.
La aplicó, pero no la inventó. Un siglo antes, el general Roca habí­a
utilizado contra los indios esta obra maestra de la crueldad, que obliga
a cada muerto a morir varias veces y que condena a sus queridos a
volverse locos persiguiendo su sombra fugitiva. En la Argentina, como en
toda América, los indios fueros los primeros desaparecidos.
Desaparecidos antes de aparecer. El general Roca llamó conquista del
desierto a su invasión de las tierras indí­genas. La Patagonia era un
espacio vací­o, un reino de la nada, habitado por nadie. Y los indios
siguieron desapareciendo después. Los que se sometieron y renunciaron a
la tierra y a todo, fueron llamados indios reducidos: reducidos hasta
desaparecer. Y los que no se sometieron y fueron vencidos a balazos y
sablazos, desaparecieron convertidos en números, muertos sin nombre en
los partes militares. Y sus hijos desaparecieron también: repartidos
como botí­n de guerra, llamados con otros nombres, vaciados de memoria,
esclavitos de los asesinos de sus padres.

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