Publicado por DV & archivado en Cárcel y Pres@s.

abriendo puertasUn interesante escrito donde, tomando diferentes procesos judiciales que a nievel internacional se encuentran abiertos contra compañeros anarquistas (Grecia y Alemania), se  reflexiona sobre la solidaridad  como herramienta de lucha conta el Estado-Capital y sus instituciones represivas. Un escrito que conserva toda su actualidad a pesar de estar fechado en agosto de 2005.

«…Se ha hablado mucho de la «lucha contra la represión» quedándose
siempre en una oposición defensiva ya mitad de camino, sin saber ver 
que no hay más lucha contra la represión que la insurrección generalizada…»
                                    
XXX                              

Si bien las notas que a continuación siguen se encuadran al calor de unos hechos y de una difusión, los cuatro arrestados en Aachen y la polvareda de su rastro, pretenden rebasar este marco como hecho concreto y apuntar hacia una crí­tica de las dinámicas desarrolladas por los grupos y colectivos de apoyo a presos anarquistas y, que dado el caso, se podrí­a ampliar a rebeldes sociales.

Es un boceto con miras a ser tratado en profundidad si encuentra para ello afinidades y coincidencias, pero que en un primer momento se conforma con trazar unas finas lí­neas de referencia.

Esto no significa que vaya a eludir cualquier tipo de comentario ala caso en particular, pero parten del reconocimiento de limitaciones para el análisis por desenvolverse en realidades diferentes y hasta cierto punto desconocidas (Alemania, Bélgica) para quienes las firman.
 

A vista de pájaro.

No creemos estar empujando a nadie a la desilusión al afirmar que ningún compañero va ser excarcelado por más grande sea la campaña que lo exija, y si se hace, si le sueltan de sus garras, habrá que comprenderlo siempre o como fruto de una conflictividad permanente alcanzada en le campo de la guerra social o como un movimiento de ficha del Sistema en el tablero democrático.

Tampoco creemos estar empujando a nadie a la desilusión al afirmar que estamos más cerca de la segunda posibilidad, por el simple motivo de que la primera esta mucho, mucho más lejos.

Podemos constatar el pasado:

De forma reciente, 2003, «los 7 de Salónica» fueron puestos en la calle por la presión de una huelga de hambre que «comprometí­a» la  reputación democrática y judicial de Grecia ante una bochornosa chapuza policial, el Estado Griego supo jugar sus cartas soltando a los detenidos y encubriendo su inflamable mensaje con las canciones de cuna antiglobalizadoras: son inocentes, es necesaria reforzar y depurar la democracia. En esto último, ningún Estado ni Capital tiene inconveniente, más bien todo lo contrario.

(Que no haya malinterpretaciones, ¡nadie más que nosotros se alegró de la noticia del fin de su cautiverio!)

Un poco más lejano en el tiempo, andamos en estas fechas por el 78  aniversario, Sacco y Vanzetti, los nombres que desataron una de las campañas con mayor repercusión por el indulto de dos anarquistas, fueron sentados en la silla para aleccionar. En la batalla, en la rivalidad de fuerzas, la Justicia seguí­a inclinando la balaza a su favor. A nosotros nos tocó poner otros dos muertos.

A vista de pájaro, planeando sobre el horizonte, un recuento de fuerzas ridiculiza una actual posición imposición de nuestros intereses sobre los del Estado y Capital, y los ejemplos donde los prisioneros puedan beneficiarse presionando sobre las circunstancias son mí­nimos, casi rarezas (como el citado de «los 7 de Salónica»), ejemplos que no hay que mitificar ya que responden a estrategias del sistema, eso si, aplaudir la valentí­a de unos compas que decidieron llevar hasta sus últimas consecuencias su decisión de lucha: las invitaciones que algunos de los represaliados hicieron a prolongar su huelga de hambre con llamas en la calle, fue sofocada por el Estado con los extintores de los lobbies antiglobalizadores –si queréis democracia, os daremos democracia.

Play it again, Sam.
(Humpherey Bogard, Casablanca)

Nos recuperan como a folclóricas. Esto querí­a significar una pegatina editada en la Pení­nsula Ibérica y en la que aparecí­a un retrato de Lola Flores, cantautora gitana usada como imagen pública del franquismo tolerante y multicultural: no es imprescindible lucir un vestido flamenco para ser absorbido, la parcelación de las luchas es más discreta y produce los mismos rendimientos. Feminismo, ecologismo, comunas, apoyo a presos…son los reflejos deformados de un espejo curvo que proyectamos al romper la Comunidad de Lucha.

Definimos Comunidad de Lucha como el encuentro de quines en la lucha están dispuestos y son capaces de establecer relaciones anarquistas, y como concepto compuesto, podemos quebrarlo en dos puntos:

Al hacer de la solidaridad un mero asistencialismo material e incluso espiritual, que acostumbra a presentar la figura de la persona presa como una victima de la sociedad, cuando no de si misma, talante más propio de organizaciones cristianas y que explica la abundancias en estas filas de curas y monjas. Con el nombre de presisimo fue bautizada en el Estado español esta corriente que anula la componente de lucha y desnaturaliza el carácter de unas relaciones que se sobreentienden entra anarquistas.

Por otro lado tendrí­amos la desconexión, atomización y aislamiento entre los que luchan tanto fuera como dentro, y entre ellos, de los Zulos del Estado. La incapacidad para construir una comunidad suele provocar huidas en nuestro bando por cansancio, desencanto o la propio represión.

Generar Comunidad de Lucha es inevitable para no encerrarnos en prácticas que nos distorsiona, en las que acabamos por no reconocernos, y de las que nuestro enemigo saca partido.
Por nuestra boca hablamos nosotros.

Algunos dicen que es el lenguaje el que usa a las personas para expresarse y no viceversa, que es capaza de modificar nuestro entendimiento y con él nuestra relación con el entorno. Lo que si está claro, es que existe un discurso imperante y que no cuestionarlo s reproducir este Mundo.

Acentuar la inocencia de unos compañeros implí­citamente conlleva a culpabilizar criminalizar, o otros: forma parte de la estructura mental delos jueces, policí­as, carceleros, ciudadanos,…, del engranaje de la Máquina. Es, además, la mejor forma de distraer la atención del conflicto puesto sobre la maesa por los encarcelados: una guerra social abierta en todos los frentes.

Un paralelismo podrí­amos encontrarlo en la artimaña empleada con la  legalización por los ayuntamientos de espacios ocupados: el enfrentamiento y la división que se provoca ya no es entorno a la propiedad privada, sino a la ilegalidad de los intransigentes e intolerantes.

Todos los compañeros secuestrados por el Estado lo son por luchar, el abogado podrá decir lo que quiera, él es un actor y el proceso una comedia, pero por nuestras bocas solo podrán salir estas palabras.

Como finalizan muchos textos anarquistas: ellos necesitan culpables, nosotros no somos inocentes.

La estela de un recuerdo: los FIES

Los motines, levantamientos y comunicados nacidos en las entrañas de las cárceles del Estado Español tuvieron su reguero de pólvora en la calle, en buena medida debido a la participación activa y clave de presos anarquistas como Claudio Lavazza o el propio Gabriel Pombo da Silva, entre otros muchos. Desde afuera fue vivido por algunos como un intento de radicalizar una lucha que tení­a a sus propios protagonistas, pero en la que cabí­amos todos al compartir adversario, en un momento, además, en el que se empezaban a fraguar enemistades muchas de veces insalvables con sectores del tradicional y artrí­tico Movimiento Libertario: si la fábrica, el trabajo y el obrero no estaban de por medio, todo quedaba relegado a un segundo plano, cuando no era despreciado.

El sentido de esta ilusión dentro-fuera se origino en el contexto de una lucha y extrapolarla hasta el presente es algo así­ como intentar ensanchar el pasado. El clima de tensión y combatividad de los FIES como colectivo, a tiempo de hoy, no responde a las expectativas que muchos guardan o pueden llegar a imaginarse.

El FIES  es un motivo más para seguir golpeando. Un motivo cruel, muy cruel, pero que no ofrece la añorada perspectiva de un nuevo sujeto revolucionario, por más importancia que se le quiera dar. Es normal abordar el FIES e n una descripción de las cárceles del Estado Español o como otro de los horrores de la democracia, pero asegurémonos de no crear la sensación de desviación o exabrupto, sino de continuación de la lógica de este Mundo Matadero: de la cadena perpetua de la rutina cotidiana ala asfixia del FIES.

La barricada que no separa del enemigo, no es una verdadera barricada.

En el Estado Alemán, anfitrión de nuestros colegas, el panorama solidario es la radiografí­a de la miseria. Salvo honrosas excepciones, la escena polí­tico-alternativa-antirepresiva-anarquista-meona se dedica junto al Estado a recrearse en le efecto pinza: mientras que el uno aprieta con la prensa y la policí­a, el otro con el silencio y la marginación.

Un repaso de los ejemplos que nos obligan a tal afirmación conduce, si no serí­a por la mala hostia que cultivamos, a la depresión más aguda.

Páginas en internet de supuestos anarquistas realizando felaciones múltiples al subcomandante  Marcos y al EZLN, México queda muy lejos y el uniforme siempre da un aire distinguido; distribución de escritos de siglos pasados contra las cárceles, no haciendo la más raquí­tica alusión a los que con sus mismas ideas les toca sufrirlas aquí­ y ahora; merchandising de iconos apologéticos, bombas y cócteles molotov, tras los que se esconden auténticos comerciantes que en su vida diaria rechazan y condenan el más mí­nimo gesto de ilegalidad,…, a nuestros compañeros les está asesinado cobarde e intencionadamente mucha gente.

Hay que volcar esta tendencia hacia el otro extremo, forzar una discusión pública en la que cada cual tome postura clara: no se puede ser anarquista y mirar para otro lado cuando uno hermano cae. Se trata de saber con quien podemos pelear, de señalar con el dedo a los que no vana a dudaren echar tierra sobre nuestras cabezas, y sobre todo, de acabar con ese sucio método de matarlas callando.

Han enmudecido a nuestros compañeros a base de no nombrarlos, ni para bien ni para mal, a base de ignorarlos, igual que harí­a la policí­a con una mordaza o le periodista con la mentira.

Hay que fisurar al actual movimiento pseudo-anarquista de Alemania; comenzar a agitar una disidencia que se salga de las cuatro reglas de catecismo polí­ticamente correctas: el rechazo a la violencia, más allá de una postura personal a respetar, cuando se instrumentaliza para apartar y condenar a los hermanos de batalla, coloco a sus portavoces junto a los mercenarios del Estado; facilitar el desarrollo de un entorno de lucha insureccional sin dependencias: Rote Hilfe (Socorro Rojo) no puede seguir aglutinando a más anarquistas cuando como colectivo les están dando la espalda. Rote Hilfe nunca ha tenido que aglutinar a anarquistas.
La sociedad del espectáculo.
(Guy Debord)

Una de las destrezas fundamentales que se requiere para la guerrilla es la habilidad de sorprender, atacar allá donde no se espera, arrinconar a un oponente cuantitativamente mayor al adueñarse de las condiciones de la refriega. No pretendemos con estas frases militarizar nuestra mente (la insurrección no es el ejercicio de vanguardia, es la capacidad de subvertir la normalidad) sino procurar no tropezar con errores básicos y difundir poco a poco una cultura de la seguridad.

Acompañar a nuestros amigos en un show donde solo vamos a formar parte del decorado no serí­a tan problemático si además no estuviéramos dando cantidades ingentes de información a los mismos que las van a emplear contra nosotros. Si añadimos la publicitación de  excursiones para tal evento,  casi casi nos tienen que dar las gracias.

Hay gente «quemada»(fichada) que siempre puede acudir a guiñar un ojo o lanzar un beso a nuestros colegas y amantes, pero todos los demás tenemos diez mil recursos diferentes para decirles que les queremos y además hacer daño.

Somos parte de la revuelta…
…extendamos la revuelta.

La versión oficial quiere vender una visión ideologizada sobre la detención de unos anarquistas: son unos criminales escindidos de la sociedad. Esta cortina de humo es más consistente que las paredes de sus celdas, es otro muro a derribar. Una de las herramientas para hacerlo es saber conectar todas las revueltas en las que el espí­ritu contra la dominación se manifiesta, tender cables de solidaridad entre los rebeldes, machacar el aislamiento ideológico: en huelgas salvajes e incontroladas que estallan todaví­a en la fábricas, en los brotes insurrecciónales que prenden barrios marginales, en las algaradas callejeras en defensa de una okupa, en cualquier enfrentamiento, expropiación, sabotaje….hay un contacto, un roce, que tenemos que aprender a frotar en nuestro provecho, una ví­a abierta para la identificación entre inadaptados.

Al  buscar estos puentes, no solo es el aislamiento al que desterramos, sino también a la parcialización y fragmentación de una lucha que por si sola solo conduce a los derroteros de la recuperación y del sacrificio; dimensionamos la lucha de solidaridad con nuestros compañeros dentro de una guerra social a la que impulsamos y nos impulsa recí­procamente; estamos más cerca de acariciar la Solidaridad Anarquista como una extensión de la lucha de nuestros hermanos presos, la hacemos un arma.
De cada cita un aquelarre.

Los lazos estrechados en una determinada coordinación informal como ésta, al correr de las previsiones, a medida que el futuro de los apresados se va definiendo (se dictamina una sentencia judicial…), pueden diluirse si no hay una iniciativa previa por afilar afinidades que superen lo puramente anti-represivo.

No es falsa disyuntiva formal-informal lo que planteamos, dar un cuerpo orgánico a las reuniones que se han ido sucediendo, es la búsqueda de intereses comunes para descubrir nuevos frentes, mantener los abiertos y crear oportunidades para echar un vistazo atrás y poder asumir los aciertos y fallos.

 

Porque la libertad es el crimen al que no estamos dispuestos a renunciar:

Generemos Comunidad de Lucha.

Situemos Alos presos anarquistas en el lugar que le corresponde: dentro de esa Comunidad de Lucha (ni arriba, ni abajo).

Hagamos de la lucha de apoyo a pesos parte del conflicto, de la guerra social.

Extendamos la revuelta.

 Como canta un viejo diablo del rock………….
                                                                                                   
………Locos por incordiar.

                                                                                                                        Agosto 2005

 
P.D: La conclusión de esta texto es anterior a las resoluciones judiciales de los procesos tanto de Salónica como de Aachen.
Independientemente de todas las lecturas que podamos hacer de las condenas impuestas, y queriendo ser estos papeles un revulsivo para la discusión, destacamos el poco miedo que nos tiene una burguesí­a que con la Justicia, en un caso, saca adelante un mal montaje policial, y en otros, marea un poco más a un movimiento anarquista(?) con la división y la criminalización.

¡Qué nos empiecen a temer nuestros enemigos! ¡Seamos movimiento! ¡Seamos terroristas!.

 

Un Comentario para “Breves anotaciones sobre Solidaridad Anarquista o del como hacer la complicidad con nuestros hermanos presos un arma.”

  1. terrorista tu padre

    muy buen texto, me ha gustado.
    tambien me parece bien que se desenpolve y que se cuelgue aqui, en este peazo diario virtual, para asi recordar y aprehender.
    salud y mis felicitaciones por la pagina

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