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AnarquiaUn interesante texto realizado por diversos medios anarquistas venezolanos donde, a modo de entrevista, se expone la situación actual  desmontando algunos de los mí­tos que existen a cerca del régimen chavista.

* Desde la Comisión de Relaciones Anarquistas (CRA), editores de El Libertario y la Cruz Negra Anarquista de Venezuela, va nuestra réplica a las habituales requisitorias que suelen endilgarnos desde esa izquierda plegable que, dentro y fuera de Venezuela, se encandila con el espejismo seudo-revolucionario del chavismo. Bastante más deberí­amos, podrí­amos y querrí­amos decir sobre este tema, pero de momento nos parece que aquí­ se condensa lo esencial de nuestra perspectiva, que no por expresada antes deja de ser necesario repetir ahora.

¿L@s anarquistas venezolan@s son “escuálidos” (mote con el cual el chavismo alude a sus oponentes)?
Ante todo, escuálido es una calificación netamente mediática, de carácter despreciativo en su origen y con connotaciones de consigna, que nada dice acerca de aquellos a quienes así­ se califica. Serí­a menester definir lo que significa para evaluar a alguien que se etiquete como tal. Pero, si en todo caso con ella se quiere señalar a quienes no admitimos claudicar de nuestra libertad y autonomí­a para someternos a la imposición autoritaria de una persona, de un partido, de una ideologí­a, lo somos. Y si con eso se quiere decir que aupamos corrientes identificadas con el liberalismo económico, con el desprecio cuasi-racista de las élites hacia las mayorí­as, con el cuento burlón de la democracia representativa o el retorno a formas de organización socio-polí­ticas superadas por la historia, entonces no lo somos.

¿Acaso discrepar del régimen de Chávez significa apoyar a la oposición socialdemócrata y de derecha?
De hecho, no apoyamos al régimen de Chávez y tampoco a sus contrincantes electorales, por lo que una cosa no significa la otra. Podemos coincidir con algunas acciones de unos y otros, con algunas declaraciones de unos y otros, pero en lo fundamental criticamos la mayorí­a de los hechos y los discursos de unos y otros. Repudiamos la frustración repetida de las esperanzas de la gente que ha apoyado a Chávez, pero rehusamos convalidar las maniobras politiqueras del grupo de oportunistas que lleva las riendas de la oposición institucional. Y por sobre todo, no podemos, por razones de principio, apoyar a quienes fundamentan la búsqueda de una vida mejor en cualquier tipo de subordinación de las personas a la jerarquí­a estatal, como lo pretenden ambos bandos en Venezuela.

Chávez habla de soberaní­a popular y participación. ¿Por qué plantear desacuerdos si eso es parte del proyecto anarquista?
Chávez habla de muchas cosas. Pero él mismo ha reiterado que hay que fijarse en lo que hace y no en lo que dice. Lo que hace tiene muy poco que ver con la soberaní­a popular y es más soberaní­a de una élite integrada por militares, empresas transnacionales y la flamante “burguesí­a bolivariana”. Basta ver las recientes maniobras para conceder poderes extraordinarios a la Presidencia, o el modo en que se apabulla a los aliados que han expresado reservas frente a su decisión de constituir un partido oficialista único, para tener una idea de lo que Chávez entiende por participación. En el anarquismo no se admiten liderazgos permanentes y omnipotentes, sino sólo los que sean constantemente refrendados por aquellos a quienes en alguna circunstancia representan y eso es expresión de la soberaní­a y participación, lo que no se muestra en este proceso ni en ningún otro que se apoye en el poder jerárquico y el Estado.

Chávez llama a enfrentar a la oligarquí­a y al imperialismo. Si bien su proyecto es distinto al libertario, ¿qué tal si se establecen alianzas estratégicas con él y más adelante, derrotados el golpismo oligárquico y la agresión imperialista, tratar de hacer la revolución anarquista?
Establecer alianzas estratégicas es una forma de acción polí­tica destinada a la toma del poder por un grupo de aliados, mientras que l@s anarquistas buscamos disolver el poder con la participación de tod@s. La derrota de lo que se llama reacción y oligarquí­a (expresiones con claros propósitos propagandí­sticos), en caso de que se logre, sólo sirve para consolidar en el poder a los que ganen, quienes necesariamente conformarán una nueva oligarquí­a porque el poder tiende a concentrarse, como ocurrió en la URSS, China o Cuba. Esto harí­a realmente más difí­cil la revolución anarquista y España en 1936 fue un ejemplo. Sin contar que es inexacto identificar al proyecto chavista como en lucha contra el golpismo, cuando su afán originario fue dar un golpe, y constantemente alardea de su identificación con el lenguaje y las prácticas cuarteleras. La lucha contra el gobierno de la minorí­a (oligarquí­a) en los regí­menes estatales se reduce a reemplazar a unos pocos por otros pocos. En cuanto a la pelea contra el imperialismo, si atendemos a las polí­ticas que se proponen y ejecutan en el petróleo, en la minerí­a, en la agricultura, en la industria, en el plano laboral, etc., parecen perseguir ser escuderos del Imperio, no sus enemigos. (Para más detalles de las asociaciones estratégicas con el capital transnacional y los intereses imperialistas, ver los diversos materiales que se han publicado al respecto en El Libertario www.nodo50.org/ellibertario).

Ahora se anuncia desde el gobierno venezolano una explosión del poder comunal, con la masiva implantación y cesión de potestades a los Consejos Comunales, organizaciones comunitarias y horizontales de participación popular. ¿L@s anarquistas apoyan a estas estructuras de base?
Por lo que empezamos a ver de la instauración y funcionamiento de los Consejos Comunales, todo apunta a que su existencia y capacidad de acción dependerán de su sumisión al aparato gubernamental, lo que está asegurado por una normativa que incluso deja en manos del Presidente la facultad de reconocer como legitimas o no a dichas organizaciones. En eso hay experiencia en Venezuela, donde tantas agrupaciones de base (como los sindicatos sin ir más lejos) siempre se han parecido mucho a los tranví­as, que reciben corriente desde arriba. Ejemplo de esta captura por el poder han sido las radios alternativas, transformadas ahora en emisoras de propaganda oficialista. Pudiera ser que en algunos medios de comunicación se estuviera dando una real agrupación de abajo hacia arriba, y lo mismo se viene intentando en comunidades vecinales, en algunas asociaciones obreras, campesinas, indí­genas, ecológicas y estudiantiles. Pero nos parece que la subordinación jurí­dica, institucional y financiera de los Consejos Comunales ante el poder oficial será un severo obstáculo para iniciar desde allí­ un movimiento de base autónomo. Por supuesto, lo anterior vale igual con los también anunciados Consejos de Trabajadores para las empresas.

¿L@s anarquistas se equivocan cuando critican al Ejército? ¿La Fuerza Armada Venezolana – de clara raí­z popular y nacionalista – puede sustentar un proyecto revolucionario?
Desde que aparecieron los ejércitos modernos en Europa entre los S. XVII y XVIII, los soldados siempre fueron de extracción popular y las tropas de las dictaduras latinoamericanas no han estado constituidas por reclutas de las capas sociales privilegiadas. Pero a pesar del origen social de la mayorí­a de sus integrantes, la razón de ser del ejército es la defensa de una estructura de poder y a sus detentadores, por lo que no puede nunca sustentar una revolución a favor de los oprimidos. A lo más, podrá cambiar a un personaje por otro y algunas reglas de la estructura de poder, pero no eliminarla porque el mando y la obediencia es su esencia. Por eso no apoyamos a ningún ejército, ni policí­a, ni privilegiados que en su provecho puedan usar la fuerza y las armas contra otra gente. El nacionalismo no es una vertiente que el anarquismo apoye, porque implica circunscribirse a los intereses de ciertas personas, encerradas artificialmente por un Estado en cierto territorio-nación, a quienes se considera diferentes y hasta superiores a las demás. Somos enemigos de todo tipo de privilegios por nacimiento, raza, cultura, religión o lugar de origen.

Según Chávez, su proyecto es hacer una revolución pací­fica y democrática. ¿Por qué l@s anarquistas no esperan a que se profundice la revolución antes de criticar al proceso?
Chávez habla de una revolución, pero su palabra no basta para creer que la hace y que deba ser respaldado. Demasiados tiranos y demagogos en este continente han dicho lo mismo, sin que hubiese la posibilidad razonable de apoyarlos. En nuestro caso ha habido una revolución en tanto que nuestro modo de vida ha sido desarticulado en muchos sentidos, pero lo que vemos de construcción no nos inclina a secundarlo. Permitir su consolidación es hacer las cosas más difí­ciles de cambiar, porque los cambios que l@s anarquistas pretendemos van en dirección muy diferente a la que está tomando este “proceso”, que se muestra burocráticamente ineficiente, estructuralmente infectado de corrupción, con orientaciones, personajes y actitudes que no podemos avalar y evidentes señales de autoritarismo.

Hay quienes se dicen libertarios y apoyan al proceso de Chávez. Si por ello se les atribuye ser menos ácratas, ¿se tratarí­a entonces de una acusación contraria al espí­ritu antidogmático del anarquismo?
El anarquismo no es un estado aní­mico, es una manera de enfrentar las cambiantes circunstancias sociales buscando el bienestar de cada uno en el seno del bienestar de todos, con propuestas que surgen de personas concretas y se discuten, adoptan o rechazan por los demás en determinadas circunstancias espacio-temporales. Cualquiera puede autonombrarse ácrata, porque no tenemos un carnet ni un bautismo que nos identifique. Sólo la mutua interacción nos ubica y son l@s demás anarquistas quienes nos determinan como perteneciendo o no al movimiento, dependiendo de nuestras conductas y de nuestras ideas. Pero, como no somos perfectos, podemos adoptar conductas o defender ideas que el colectivo no apruebe. Eso no hace a nadie más o menos, nos hace diferentes, aunque a veces la diferencia es tal que se hace insoportable para los demás y dejan de reconocernos como suyos.

L@s anarquistas sólo critican sin aportar nada. ¿Cuál es su propuesta para transformar positivamente la actual realidad venezolana?
Nuestra lucha no es coyuntural ni de circunstancias, es por una nueva modalidad que hemos de adoptar para la vida colectiva e individual y que consiste en que nuestra existencia esté en nuestras propias manos, sincera y honestamente, educándonos en el estudio y en la relación con los otros, sabiendo que nuestra libertad se extiende con la libertad del vecino, respetando la igualdad ya que las diferencias no crean superioridad, teniendo siempre presente que nuestra vida es posible gracias a los otros, cuyos intereses debemos atender prioritariamente para así­ poder alcanzar los propios, a los que no debemos renunciar porque aspiramos a disfrutar de una existencia plena. Cada uno vive su vida y es responsable por ella ante sí­ mismo y ante los demás, pero nadie puede asumir nuestra “redención”. Por lo tanto, no tenemos una “receta” hecha para esta – o cualquier otra – realidad social, pues las propuestas y acciones para transformarla deben ser resultado de un esfuerzo colectivo consciente, para el que ya estamos procurando aportar nuestra participación entusiasta.

11 Comentarios para “Chavismo y anarquismo hoy en Venezuela”

  1. Tarambana

    no se quien da mas miedo, si chavez o la fundacion nacional francisco franco, joder que chiflado anda el mundo

  2. elpeor

    “odio al estado, comunista o fascista, de esta sociedad que nos aplasta y nos pisa….”

    efectos sekundarios.

    Revolución?, chavez?? jajajaja? ni siquiera llega a revuelta.
    Alguien explicó hace tiempo muy bien la diferencia entre revolución y revuelta, la revolución es un cambio de sistema, y eso no ocurre ne Venezuela ni en ningún sitio que yo conozca de la tierra…. la última vez que se intentó una revolución fue durante la guerra civil española. fracasó porque ni a los fascistas, ni a los alemanes , ni a los comunistas les interesaba, ni nunca les interesará, un cambio de sistema, a ell@s con cambiar quien dirige les vale..

  3. ACAB skin

    efectos secundario, la anarkia de la piruleta y las pastillas

  4. José Fanelli

    El chavismo fue instalado por la CIA en Venezuela. Chavez es un tronco de fascista neocolonial. Cada uno de sus pasos lo dicta el imperialismo, porque se trata de un gorilón teledirigido: es el hombre del Imperio, el elemento más útil para frenar un auténtico proceso en nombre de esa gran plasta contrarrevolucionaria que es la “revolución bolivariana”. Estudiar todo el proceso precedente y como fue fabricado chavez al interior del Estado…..!

  5. Sepa

    Chavez esta al mando, eso es jerarquia, jerarquia es autoridad, autoridad es represion, y represion es pohibir…..eso es el Estado….El Estado es opuesto a los principios Anarquistas…apoyar al Estado Chavista y cualquier Estado Autoritario y jerarquico es ir contra los principios Anarquistas……Chavez es Autoritario y Bélico, Anarquismo es Libertad, Igualdad y Solidaridad….

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