Publicado por DV & archivado en Antifascismo, Burgos, Elecciones, Represión.

Al principio todo parecía cosa de unos policías nacionales cabreados. No entendían que sus homólogos autonómicos o incluso locales tuviesen un salario mayor que el de ellos. De esa supuesta injusticia salió el concepto de “justicia salarial policial”.

Y de ese concepto y sus siglas nació la asociación de policías Jusapol. Jusapol se creó muy cerca de Burgos, en la comisaría de la ciudad de Palencia. Pronto la idea se extendió y la asociación fue acogida con entusiasmo por gran parte de los miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil que presumiblemente eran los cuerpos que sufrían la “injusticia salarial policial”. El plan ha tenido un éxito arrollador, desde 2018 hasta ahora los sueldos de los policías nacionales y los guardias civiles se han incrementado la friolera de un 20%. Si lo comparamos con la subida salarial de los trabajadores que tan solo ha crecido un 5,5% podemos ver el sustancial incremento de sueldo. Tal vez la ciudadanía debería plantearse articular un “jusa” o el funcionariado un “jusafun”. Para que a la población, o al menos a todos los funcionarios, se les equipare con el sueldo de estos iletrados funcionarios con porra y pistola.

La historia de Jusapol no termina cuando el congreso tuerce la mano en el 2019 y aprueba la Ley de equiparación salarial. No, ¡claro que no!. Jusapol continua y además se crea una escisión llamada Jupol, que es más “facha”, si cabe, que la anterior. Para 2019 la clase dirigente se ha dado cuenta de la fuerza que tienen estas asociaciones y de lo que son capaces de conseguir. Para que os hagáis una idea de su fuerza actualmente Jupol cuenta con 25000 afiliados, la tercera parte del número total de policías nacionales y es el primer sindicato policial por número de afiliados.

Jusapol nació con la promesa de disolverse cuando se hubiese resuelto eso de la “justicia salarial policial”. Pero cuando el problema de estos sindicatos policiales ya no era el salario, puesto que se ha visto incrementado considerablemente, las agrupaciones no se disolvieron. Sus protestas han continuado y su reivindicación principal ya no es la “justicia salarial policial”, o al menos no con tanto ahínco. Se ha pasado a reivindicar más poder, la utilización de tasers, porras extensibles, defender la Ley Mordaza, manifestarse contra el independentismo catalán, criticar las protestas del metal en Cádiz o incluso promover escraches en la casa de uno al que ellos llaman “el coletas”. La verborrea fascista de estas agrupaciones es promovida incluso en medios de comunicación que muchos siguen tratando como “progresistas”. Bien se podría considerar que estas organizaciones ejercen un “paramilitarismo democrático”. No se pegan tiros pero estos elementos armados actúan en favor de intereses que ni tan siquiera se acercan a los intereses nacionales y mucho menos a los de la ciudadanía. El mayor problema de estas organizaciones es que llevan a sus espaldas la evidencia de haber sido o ser manejadas y financiadas por partidos políticos. Jusapol por Ciudadanos y Vox; Jupol únicamente por Vox. Sin hacer mención a la posible corrupción de algunos de sus destacados líderes. Toda oportunidad para enquistar o dar alas a las más que evidentes campañas mediáticas de la derecha son sospechosamente apoyadas por estas asociaciones. Aquí podéis ver a Jusapol Palencia protestando junto a ganaderos el pasado 9 de Enero a la llegada del actual presidente del gobierno:

¿Quién dijo que los policías nacionales, los guardias civiles y los militares no votan en su mayoría a partidos de extrema derecha?. Desde que los resultados electorales por mesa se hicieron públicos y pudimos saber aproximadamente la procedencia de los votos ha quedado patente que en multitud de municipios los votos a la extrema derecha vienen de cuarteles. Por ejemplo en Toledo, en Iruñea, en Granada o incluso en Burgos. Pueblos como Cardeñuela de Riopico, Castrillo del Val o Ibeas de Juarros tienen unos porcentajes de voto a la extrema derecha que rompen con creces la media de voto en los pueblos aledaños a la ciudad. La razón seguramente sea la proximidad con la base militar “Cid Campeador” situada en Castrillo del Val y el alto numero de militares que reside en estos pueblos.

Puede que alguna vez oyeses gritar eso de “nazi de día, de noche policía” y pensases que era una exageración, yo también lo pensé. Pero la triste realidad es que la mayoría de los miembros de los cuerpos policiales cada día se parecen más a Torrente, el brazo tonto de la Ley. Un brazo que cada día es más tonto y con que tiene más peligro que nunca.

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