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Kropotkin soñó con anarquismo y ciencia. Probablemente influenciado por su tiempo y su profesión, la de naturalista. Kropotkin quería demostrar con las herramientas científicas la tendencia cooperativa de las sociedades mientras señalaba al anarcocomunismo de manera científica como la mejor forma de organización política.

¿Puede la ciencia demostrar esto? Probablemente no, o al menos no de forma contundente, nuestras sociedades tienen un marcado carácter de aleatoriedad y son impredecibles. Pero la ciencia tal vez pueda dar argumentos científicos y racionales para fortalecer nuestras orientaciones políticas. Más aún ¿pueden ayudar las matemáticas o dar razones para creer que el anarcocomunismo es la mejor forma de organizarnos?. Sigamos la estela de Kropotkin aunque el ejercicio sea demasiado osado. Lo haremos basándonos en la teoría de juegos.

¿Qué es la teoría de juegos?

Muy resumido. La teoría de juegos es una rama de las matemáticas que estudia la estrategia. Plantea problemas para estudiar las interacciones entre los “jugadores” y sus resoluciones. Esta rama de las matemáticas ha sido utilizada en ciencias políticas, economía, sociología… Es tremendamente interesante y entenderla te puede ayudar mucho en la toma de decisiones y las negociaciones.

Un poco de historia

La teoría de juegos ha sido aplicada con buenos resultados en economía liberal y conflictos bélicos. Conceptos como el minimax o el maximin, el óptimo de pareto o los equilibrios de Nash son muy útiles cuando estamos negociando o tenemos un conflicto y debemos decidir, ayuda mucho a plantear estrategias. De aquí que el mundo liberal o el de las finanzas se hayan aprovechado de esta rama enormemente y se nota que han contribuido también enormemente en ella. Muchos de los textos y de las ideas entorno a la teoría de juegos tratan desde una perspectiva individualista, liberal y económica de mercado que busca las ganancias y maximizar los beneficios.

La llegada de John Forbes Nash

Nash cambió la teoría de juegos para siempre, desde el punto de vista matemático dejo un legado incuestionable pero también desde el punto de vista social y personal. Hay demasiada literatura y filmografía sobre su vida como para pararnos en la historia de esta “mente prodigiosa”. De todos los conceptos que nos dejó Nash hay muchos que han contribuido a los sueños de liberales y economistas pero hay otros que cuestionaron los conceptos de la economía clásica. Nash dejó claro que en los juegos no cooperativos el mejor resultado no proviene de que cada individuo busque su propio beneficio, como teorizó Adam Smith, la mejor estrategia ese buscar el beneficio propio y el del grupo.

Nash revolucionó tanto la visión que el ideal de la feroz competencia capitalista ha ido tornando al capital en hegemónicos oligopólios. Si colaborar da mejor resultado, esa colaboración se ha terminado imponiendo a nivel empresarial. Ahora las empresas no siempre compiten, muchas colaboran pese a ser competencia.

El dilema del prisionero

Muchas de las conclusiones de Nash se explican partiendo de problemas sencillos de la teoría de juegos. Uno de los ejemplos más famosos es el dilema del prisionero. Vamos a cambiar los protagonistas del dilema del prisionero por el dilema de personas huelguistas.

Dada una empresa de dos trabajadores, estos trabajadores son conscientes de la posibilidad de obtener mejoras salariales y se plantean dos opciones ir o no ir a la huelga. Si uno de los dos decide no ir a la huelga, la huelga será fallida ya que el otro no cobrará y tendrá mala reputación pero el esquirol obtendrá más beneficio de la dirección. Si los dos van a trabajar ninguno obtendrá una subida salarial, la matriz de decisiones queda tal que así:

Huelga 1 Trabajar 1
Huelga 2 2 / 2 3 / -1
Trabajar 2 -1 / 3 0 / 0

El incentivo del esquirol es poder obtener mayor subida siempre y cuando su compañero decida ir a la huelga. Pese a que ser esquirol es una estrategia ganadora en el ámbito individual la mejor ganancia para el grupo es asociarse para ir a la huelga. Lo racional es que alguna persona intente ser una esquirol de primeras, ese es el primer equilibro de Nash. Pero ¿qué pasa si se juegan más convocatorias de huelga?. Primará la desconfianza y es probable que la conducta del esquirol se castigue. Con varios juegos sin ganar lo racional sería pensar en otro equilibrio de Nash. El esquirol desistirá y terminará haciendo la huelga ya que es la única forma de obtener beneficio, surgirá la cooperación.

Trabajadores

Otro de los ejemplos míticos sobre Nash es una conversación son sus amigos que explicaremos de la siguiente manera: Un grupo de trabajadores se dirigen a la plaza de su pueblo para buscar el tajo del día. Por el camino todos quieren ir con un único patrón, es el que mejor paga y el trabajo no es duro. Pero saben que si todos acuden a él competirán entre ellos y el buen patrón puede bajar las buenas condiciones además de quedarse sin tajo ese día. El trabajador que leyó a Nash les advierte que competir entre ellos es muy mala estrategia, lo mejor es que colaboren y no acudan a la plaza cada uno por su lado. Pueden turnarse al buen patrón además de adecuar las elecciones del tajo a sus intereses personales.

La vida real

El juego de los huelguistas es simple cuando existen tan sólo 2 trabajadores, pero cuando la empresa tenga 200 trabajadores las combinaciones darán 40000 resultados posibles. Si a esto le sumamos que no todos los trabajadores son iguales, que hay trabajadores no cualificados, cualificados, mandos y personal más cercano a la administración, la cooperación en un entorno competitivo se empieza a tornar tremendamente difícil. Además los valores no son equitativos un trabajador cualificado puede obtener más beneficio traicionando a sus compañeros y un mando puede ser coaccionado con recibir represalias mayores de la dirección. Sin olvidar que no siempre somos racionales. En situaciones como estas el equilibrio de Nash tiende a la existencia de esquiroles pese a que es una estrategia perdedora tanto para el grupo como para muchas de las opciones individuales, el equilibrio es muy frágil.

El problema de la huelga tiene estrategias ganadoras históricas de los trabajadores. Por ejemplo los trabajadores pueden usar las asambleas para entender las estrategias individuales de los trabajadores y organizarse en una estrategia común. Además pueden usar los piquetes para ser la excusa de huelguistas con miedo y coaccionar a esquiroles. A su vez hay escenarios de división, la competencia entre trabajadores es una ventaja indispensable para la empresa. La empresa procurará sembrar el desconcierto con promesas individuales o manejando a los representantes sindicales. Una figura importante aquí es el representante sindical que desde el punto de vista de la teoría de juegos es un factor limitante de los trabajadores, ya que normalmente no beneficia la cooperación si no que la dificulta y la empeora en su representación de los mismos.

La vida real es un juego no cooperativo imposible de medir.

Cuando Pior Kropotkin conoció a John Forbes Nash

Pior Kropotkin estaba influenciado por un contexto cienticifista, como les pasó a muchos marxistas de su tiempo, el tan criticado determinismo es buen ejemplo de ello. Se cree y probablemente sea cierto que Kropotkin intentó demostrar que el apoyo mutuo es un factor tan determinante en la evolución como la competición entre individuos. Además lo intento demostrar desde un prisma científico basándose en el método “inductivo-deductivo” y en sus conocimientos como naturista. Si Kropotkin hubiese leído las definiciones formales de la tesis de Nash “Non-Cooperative Games” estoy seguro que su enfoque hubiese sido mucho más contundente y categórico, la cooperación es más importante que la competición. El problema es que la cooperación es mucho más complicada de poner en práctica mientras que la competición es trivial y promoverla resulta no ser beneficioso.

Sistemas como el anarcoindividualismo o el liberalismo no fomentan para nada la cooperación, tampoco el socialismo que se apoya en los líderes y desigualdades sociales en función de la valía y la competición entre individuos para ascender en la escala social. El anarcocolectivismo pese a no tener líderes da a los individuos el derecho a poder obtener mayores recursos en función se su contribución social. Aunque pueda sonar tremendamente simple una sociedad igualitaria, al menos en lo económico, maximiza la ganancia para el grupo.

Kropotkin intentó no sólo explicar si no demostrar a los socialistas y a otras ramas del anarquismo que el apoyo mutuo es una estrategia ganadora en el complicado juego no cooperativo de la vida. Ese apoyo mutuo es pilar fundamental del anarcocomunismo, que no contempla individuos con más recursos que otros. Como pasó con Nash muchas mentes brillantes que han ayudado y ayudan a otros a enriquecerse no verán nada de todos esos recursos acumulados pese a su incalculable contribución. La sociedad incluso puede darles la espalda, como le pasó también a Nash una época de su vida.

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