Publicado por DV & archivado en Historia, Pensamiento, Textos.

Somos un continente en miniatura, no me cansaré de recordarlo aunque me repita como el lajo. España… ¿Qué es y de qué sirve? Tengo el deber de decir muy alto y claro, que España no existe. Un artículo de Benjamín Lajo Casido.

Heródoto nos reconoció, cuando describe en las crónicas de sus viajes a la Península Ibérica como -un territorio de pueblos-, que primero fueron tribus, después etnias y ahora estados. ¿Qué son las autonomías más que la evidencia de nuestra misma raíz ? Con sus singularidades, sus lenguas, su riqueza cultural de Norte a Sur y de Este a Oeste. Somos un continente en miniatura, no me cansaré de recordarlo aunque me repita como el lajo. España… ¿Qué es y de qué sirve? Tengo el deber de decir muy alto y claro, que España no existe. No es tan grave, mirad Nietzsche, que tuvo que confirmar que dios la palmó, menudo marrón; o como aquel loco que usó la linterna de día, molesto por su muerte, que decía el hombre, que la habíamos causado todos sin más excepción que él. Somos como somos por la identidad natural que sedimentaron los milenios consumidos. Lean la Verdad de nuestra Historia. Si no es verdad, no es historia. La verdad que nadie puede matar la mientras viva el último humano. España es hoy un cachondeo, un relicario; también lo son sus anacrónicos seres, prisioneros en el pasado y extraterrestres en este presente del futuro que ya no cuenta porque son tradiciones involutivas.

Dama ibera de Baza, tumba subterránea de una sacerdotisa o mujer guerrera

Aquí hubo un rey de reyes, lusitano, hermano ibérico de Lusitania, que despertó un amanecer en los territorios:

Uno, que luchó por los pueblos peninsulares y se ganó el respeto a Iberia de un imperio agresivo; uno, que sólo pudo ser a traición quién borrase de su rostro la sonrisa mientras soñaba o dormía. Los traidores conspiradores, su recompensa. -Roma no es amiga de traidores…- Comprendido; esta historia no es española, es ibérica, como muchos, como yo y aquel, y los que lo ignoren, pero que son como el jamón, jamón. Nosotros, su fauna, que inspiramos cada día las mil y una identidades del yo; aquí hay varias singularidades, todas nuestras. Siempre fuimos multitud a la hora de elegir y compartir, que nos lo dice el paleontólogo Eduall Carbonell; -si todo es igual no hay qué compartir-. Esto es la diversidad que proporciona riqueza que no hiere. Nuestra identidad es colorida como Arco Iris. Bien, ya lo sabemos. La Madre Iberia de todos nosotros, tus hijos; eres la tierra que vivimos, la verdadera patria y bandera que no ondea mientras vive. Madre de todos que nos ves nacer y que sientes también el hueco que dejamos al morir. No me hagan reír con adornos de nada, que nada es lo que eres y no te engaño porque esto es muy serio. España es un timo de largo recorrido; un ratito para nuestra profunda y extensa raíz ibérica. Es un buen objetivo seguir siendo auténticos porque no hay mejor pronóstico, como presente y ser responsables de salvaguardar nuestra memoria. Ser conscientes del peso colosal que milenio a milenio, lo hizo posible otro momento; incluso del azar que también es un hecho consumado, hasta llegar a nuestros corazones. Que debemos legar su testigo a los que vendrán e ignoran aún que heredarán esa gran responsabilidad.

En su mano izquierda la Dama de Baza sujeta un pajarillo azul con la mano

Somos encuentros e imposturas si las procura la unicidad de su epicentro, de todo el cosmos y el más allá, de donde viene que España quisiera y no existe, como la mentira. Y ya sabemos que lo inexistente, no es, fue o será. La verdad es el final del trayecto. A veces, la verdad nos parece un sueño muy bonito, pero claramente miente. La verdad no tiene repuesto ni lo necesita; tampoco tiene solución. Entonces, recuerda: nada es si lo parece.

Benjamín Lajo Cosido, memorialista

2 Comentarios para “España en Iberia”

  1. Acracio

    Ole Benjamín, que ni España; ni Cantabria, un invento más reciente; ni Euskadi; ni Castilla; ni Aragón. Ya lo explica sabiamente Noam Chomsky en una de sus últimas conferencias “internacionalismo o extinción”. Entretenerse entre pendones, trapos, pueblos, patrias, naciones y subjetivas costumbres hace un favor al fascismo y al nuevo sabor de liberalismo que esta extendiendo estos.

  2. Lug

    Lo siento pero discrepo. Soy anarquista, y en otros tiempos renegué de toda noción de patria o pueblo, pero hoy en día no puedo evitar sentir un gran afecto por las raíces y la cultura que me vieron crecer y cuyo idioma, el bable, se encuentra amenazado de extinción.

    Hay un cierto simplismo en la teorética libertaria cuando hablamos de este tema, es preciso reconocerlo. Arramblamos con todo lo que huela a identidad territorial, metemos en el mismo saco estados consolidados, pueblos, etc y lo arrojamos a la basura berreando los mismos lemas de siempre. Estos últimos tienen la ventaja de somar muy bonitos y de hacer gala de una generalidad tan grande que evita todo debate serio.

    Y sin embargo, históricamente hablando, está rotundamente claro que tiene más sentido hablar de Castilla,Euskadi,Galiza, Asturies, Canarias, Portugal, Catalunya, etc… que de España. Si acaso nejor hablar de IBERIA y su confederación de pueblos.

    A una ideología tan enrevesada y de tantos matices como el nacionalismo no se la combate con lemas facilones.

    Y ese internacionalismo al que tanto recurrimos comporta varios niveles. No es una cosa solo de individuos, sino también de pueblos. Cada uno con su cultura, lebgua, etc.

    La misma problemática podemos observar en la actitud pasiva del anarquismo hacia la defensa de lenguas minorizadas, algo que por fortuna ya está empezando a cambiar.

    Salud.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.