Publicado por DV & archivado en Antidesarrollismo, Burgos, Defensa de la tierra, Huerto Comunitario de Capiscol.

Se acerca el VII aniversario de la Huerta Comunitaria de Capiscol -mayo, 2019- y una de las  actividades preparatoria para el evento es promocionar el colectivo de la huerta en esta red social de gran influencia dando a conocer los objetivos de la misma destacando la lucha contra la especulación urbaní­stica.

La Huerta Comunitaria de Capiscol nace en mayo de 2012 para hacer frente a la especulación del ladrillo que asola la ciudad. Situada en un solar de la c/ Villafranca, cerca de Fuentes Blancas, la  zona goza de un atractivo inmobiliario que no deja inmune a las alimañas de la construcción que planean dejar esa zona llena de ladrillo y hormigón.

Los objetivos iniciales de la Huerta siguen intactos:

– Aprender de forma grupal conocimientos básicos sobre cómo sacar partido a la tierra desarrollando así­ nuestra propia valí­a personal y autonomí­a.

– Construir experiencias colectivas que hagan frente a la especulación y al individualismo capitalista.

– Cultivar nuestros propios alimentos de una forma ecológica y respetuosa con el medio; sin fertilizantes, pesticidas y otras calamidades que envenenan la tierra.

– Repartir entre la gente del barrio participante las cosechas que se obtengan de forma colectiva.

– Ayudar al ahorro y al abastecimiento en un panorama económico cada vez mas desolador.

– Desarrollar lazos comunitarios que nos permitan salir de los caparazones creados por el modo de vida que llevamos.

– Aumentar la calidad ambiental y estética del territorio y con ello nuestra calidad de vida.

Siete años después, esta huerta, acompañada de más de cuarenta árboles y gran variedad de plantas medicinales, constituye un sí­mbolo de resistencia frente a las ansias desarrollistas del capital que prioriza los beneficios que puedan sacar de las viviendas de lujos diseñadas para esa zona a tener un hábitat más saludable y cuidadoso con la naturaleza. Un sí­mbolo también, de trabajo colectivo y de encuentro entre vecinas para construir redes de apoyo recuperando las prácticas comunales y lograr la soberaní­a alimentaria independiente de los mercados.

Hace siete años, ese solar estaba abandonado, convertido en un basurero y sin ningún interés para nadie; las personas que se organizaron para cambiar el destino de ese espacio y volver a sus orí­genes- ya que fueron las huertas del Hospital de peregrinos de Caspicol en el S.XII- demostraron que juntas podemos plantar cara a las decisiones de los mandamases y revertir sus estrategias capitalistas y especulativas; ejemplos como los del Bulevar de 2014 o el parking de Eladio Perlado de 2005, son claros ejemplos de que la voluntad del pueblo es imparable siendo la única manera de parar los proyectos urbaní­sticos descabellados planteados para esta ciudad.

Las obras de la parcela colindante con la Huerta Comunitaria ya han empezado; lo que han llamado El Residencial Torres de Fuentes Blancas es otra amenaza más para una ciudad que vuelve a sentir el auge de la construcción aunque después no se vayan a habitar ya que los datos sobre vivienda vací­a en Burgos para el año pasado fueron 18.704, un 20%; a lo que hay que sumar los desahucios, según los datos publicados por el Consejo General del Poder Judicial en el último año fueron 526 las familias desahuciadas de su casa en la provincia de Burgos, 162 desahucios hipotecarios y 364 de alquiler.

La solución a la problemática de la vivienda no pude pasar por construir más vivienda, ya que es evidente que hay de sobra. El interés de generar un horizonte de hormigón en nuestras ciudades no es más que la especulación que se puede sacar de este gran negocio que como siempre pagan los sectores más precarizados de la sociedad, donde en la actualidad más personas “trabajadoras pobres” se encuentran en dicho sector debido a los salarios que van menguando cada año, subida de la calidad de vida y privatización cada vez más de necesidades básicas como son sanidad, cuidado de mayores, guarderí­as, transporte, energí­a, etc.

La Huerta Comunitaria, junto con otras iniciativas como el CSR de Gamonal, nos demuestra que frente el despotismo de las constructoras y demás autoridades, se alza el poder de las personas que organizadas sin intermediarios, hacen realidad sus deseos y dan solución a sus necesidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.