Publicado por DV & archivado en Burgos, Represión, Tiparracos.

La historia de la auténtica mafia, la italiana, es inquietante. Desde los años de plomo a la actualidad, imposible de extirpar, estas organizaciones aún tienen mucho que contar y de Palermo a Burgos tan solo hay un charco…

En Italia durante los años que duró la guerra fría la mafia fue un aliado a sueldo de EEUU y los gobiernos democristianos. Hay incluso alguno que no se corta en vincularlos incluso al Vaticano. Durante los años de plomo italianos, la mafia, asesinaba a militantes de fomaciones políticas o incluso perpetraba golpes de estado. Todo un cuerpo paramilitar de los más útil, de hecho en el estado español algunos empresarios han confesado haberla utilizado también para amedrentar a organizaciones políticas molestas. Poco a poco, con la consolidación democrática y en busca de la ansiada “estabilidad”, que tan útil es al capitalismo, la cosa cambió y la mafia ya no era un agente de interés, todo lo contrario.

Pero esta organización perdura, cual mala hierba. Hoy la mafia no trabaja para la OTAN ni para los empresarios. Por contra en Italia, al menos en el sur, se da por hecho que manejan el negocio de las apuestas en su totalidad, mediante testaferros controlan este pujante negocio. Pese a que el estado italiano ha asestado duros golpes a los entramados mafiosos, nada cambia. Mientras peones y testaferros caen, las piezas principales de este entramado continúan “jugando”.

Pero, ¿qué tiene que ver la Camorra, la Cosa Nostra o la Ndrangheta con tu barrio?. A mucho menor nivel pero con el mismo modus operandi, una mafia ha llegado a nuestros barrios. Porque coño, ya lo dijo Henner Hess:

«La mafia –la afirmación sorprenderá– no es ninguna organización, ninguna sociedad secreta, sino un método».

Gamonal, la mayoría lo sabréis, es un populoso barrio obrero al Este de la ciudad de Burgos, con la típica idiosincrasia que rodea a un barrio obrero de la Península Ibérica, y esa idiosincrasia hace que tenga 2, 3, o como es el caso, 5 salas de apuestas. También como es habitual algunos de sus habitantes, en mayor o en menor grado y de variopinta índole, han participado en protestas, manifestaciones, campañas de información y otras acciones para denunciar la existencia de estos negocios. Lo que esos habitantes no sabían es que no solo protestaban contra un negocio de dudosa moralidad, protestaban contra organizaciones de métodos mafiosos.

Seguro que os suena C4sino, ¿Cómo no os va a sonar?, si es uno de los patrocinadores del equipo deportivo más seguido en la provincia burgalesa:

Esta es una de las empresas del juego que ha desembarcado en Burgos, con mucho, mucho capital. Anuncios en las marquesinas, en las calles más populosas, en los autobuses, en sus equipos deportivos… Joder, hay nivel. Pero no solo ha gastado dinero en anuncios a espuertas. En 2015 antes de tener alguna de sus salas de apuestas modificó el Plan General de Ordenación Urbana (en adelante PGOU) de Burgos sin la oposición de ningún grupo político, tal como indica el acta registrada del Ayuntamieno para el 11 de Septiembre. Mientras los vecinos de Burgos vivían sin el menor temor un grupo empresarial de nombre “Estación 40” aterrizaba en la ciudad sin oposición política, modificaba sus normas urbanas y planeaba una gran inversión que se ha materializado en cuatro grandes salas de apuestas, dos de ellas en Gamonal.

Ante este panorama a partir de 2018, diversos colectivos, entre los que destaca el CSR de Gamonal, comienzan una campaña contra las salas de apuestas que ha durado hasta ahora y continua, pese a la pandemia y las dificultades que esta conlleva. En Gamonal, las protestas fueron generalizadas, pero en el último año se han centrado en evitar la apertura de una sala de apuestas en la Avenida Derechos Humanos de la marca C4sino. Desde prácticamente el principio de las acciones contra esta sala de apuestas se empezó a vislumbrar el tufo mafioso que rodea a este misterioso entramado empresarial.


La empresa

La empresa detrás de la marca comercial C4sino, se llama, “Estación 40“, pese a la disparidad nominal empresa y marca fueron dadas de alta durante la creación de la sociedad, en 2014. “Estación 40“, es la empresa que en 2015 modificó el PGOU y que gestionan oficialmente , Jesus Jimenez Calvo y Miguel Jiménez Calvo, aunque en Burgos es más conocido Jesús Jiménez Claros. Todos ellos miembros del mismo clan familiar procedente de Ávila.

A laizquierda Jesus Jimenez Calvo, foto tomada por Tribuna de Ávila
A la izquierda Jesús Jiménez Claros posando con Félix Sancho, a la derecha, presidente del San Pablo Burgos.

Pese a que “Estación 40” pueda parecer una modesta empresa familiar, es la segunda operadora de salas de apuestas en Castilla y León según el informe del juego de 2019, que por aquel entonces atribuía a la empresa 7 salones de juego. Hoy gestiona al menos 11 salones de juego. Tal vez los Jiménez no sean testaferros a sueldo de la mafia, como acostumbran a ser los dueños de salas de apuestas en el sur de Italia, pero es muy seguro que tras esta empresa haya grandes inversores. El desembolso de esta empresa, al menos en Burgos, ha sido escandaloso, pese a que en 2019 presentó una facturación de cerca de 6 millones de euros.


Seguimientos, fotos y denuncias

Desde el inicio de las protestas contra la apertura de la sala de apuestas C4sino en Avenida Derechos Humanos se empezaron a notar ciertos comportamientos sospechosos. En los aledaños de las concentraciones solían discurrir personas que sacaban fotos y realizaban seguimientos a sus participantes. En numerosas ocasiones los carteles que anunciaban las concentraciones para denunciar la apertura de la sala de apuestas eran arrancados en cuestión de minutos, una brigada de limpieza vigilaba Gamonal para silenciar cualquier acto de información en el barrio.

Tras el verano comenzaron a llegar denuncias falsas a determinadas personas involucradas en las protestas. Una estratagema judicial, que pretende amedrentar con multas o al menos con la apertura de juicios a personas que el único delito que han cometido ha sido el de protestar, informar y combatir negocios que generan ruindad y problemas de salud en la población.


Sobornar también fue una opción

Durante las protestas contra la sala de apuestas en Derechos Humanos, Jesús Jiménez Claros trató de sobornar a los participantes de las mismas. Con lenguaje educado, Jesús Jiménez Claros llegó a ofrecer dinero para alguna asociación a cambio de que cesara el hostigamiento y las campañas de información sobre esta sala de apuestas.

Jesús Jiménez Claros, responsable de C4sino, y Félix Sancho, presidente del San Pablo Burgos

¿Y los políticos?

Cuesta creer que una empresa dedicada a las apuestas modificase el PGOU y que ninguna fuerza política se opusiese, ni tan siquiera por parte de Imagina Burgos. En este caso no porque la proliferación de salas de apuestas no fuese criticada por la coalición de izquierdas, sino porque la operación de “Estación 40” les paso completamente inadvertida, como al resto de grupos municipales. Hay que destacar que, pese a que esta formación se disgregó, algunos de los cargos que dejaron que en 2015 esta empresa modificase su normativa urbana en periodo electoral han impartido seminarios y dado charlas contra las apuestas bajo las siglas de Unidas-Podemos, algo que suena ridículo. ¿A que juegan los cargos electos?. Pese a que esto es grave, desde el consistorio se ha permitido además que los anuncios de esta compañía paseen en autobuses municipales por toda la ciudad, frente a colegios, parques e institutos durante años. Solo gracias a la movilización vecinal se consiguió presionar al actual ayuntamiento para que impidiera este tipo de publicidad en los autobuses urbanos de Burgos.

Finalmente en 2020 recibimos una aparente buena noticia pese a la ineptitud y el pasotismo que se palpa en el consistorio. Se decidió bloquear la apertura de salas de apuestas, curiosamente usando el mismo mecanismo que utilizo la empresa propietaria de la marca C4sino, modificando el PGOU. Pero aunque es una buena noticia, no es tan buena como parece, a los dueños de las salas de apuestas actuales se les blinda contra la competencia, los deja en una posición dominante. Un favor, sobre todo para la hegemónica empresa “Estación 40” y sus C4sinos.


Vecino, si lees esto, no dejes a solas a las personas que luchan para que la mafia no entre en los barrios. No dejes que el juego campe a sus anchas o tal vez mañana tu, tus hijos o tus nietos seáis pasto de esta lacra mafiosa que se ha instalado en nuestros barrios. No creas que los políticos solucionaran tus problemas, hay que movilizarse.

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