Publicado por DV & archivado en Economí­a.

El mundo ya no crece como lo hacía. Las economías mundiales están echado el freno y el ritmo ya no es tan alto como debería. Esto, que puede parecer algo anecdótico no lo es. Se cree que es una tendencia. ¿Cuáles son sus razones? ¿y las consecuencias?.

Podríamos pensar que el enfriamiento de las economías es debido a la crisis climática, a la escasez de materias primas, a la escasez de recursos energéticos, a la compleja y maltrecha cadena de suministros… podríamos pensar incluso que el enfriamiento económico es debido a la llegada de la inteligencia artificial. Pero lo cierto es que nadie lo sabe con certeza, puede que todo o puede que nada esté haciendo que el capitalismo cada vez crezca menos y lo que es peor para la oligarquía, que cada vez sea más inestable. O incluso puede que algún descubrimiento científico por venir haga que todo este panorama cambie repentinamente y el capitalismo comience a funcionar a todo trapo, como lo lleva haciendo desde hace años.

Pero si nada ni nadie lo remedia el capitalismo parece que tornará en los sueños decrecentistas. Es un hecho que cada vez crecemos menos y además ciertas corrientes políticas piden hacerlo. El Decrecentismo aún es un modelo económico y político marginal, que tan solo ha pegado fuerte en el sur europeo pero que puede tener visos premonitorios. El problema de decrecer es cómo hacerlo bien y esto es algo que ha perturbado a los mejores economistas.

Estimaciones del crecimiento del PIB en Reino unido (Unied Kingdom), Zona Euro (Euro zone), Estados unidos (United States), Alemania (Germany) y Japón (Japan). Imagen obtenida de la web Consensus Economics.

En 1838 un poco conocido economista francés llamado Augustin Cournot acuñó el término “Impuesto negativo sobre la renta” la idea fue posteriormente reformada por otros economistas, hasta que en 1962 el conocido nobel Milton Friedman popularizó este término de “Impuesto negativo” (IN) Capitalism and Freedom (University of Chicago Press, 1962). Extremadamente resumido, lo que estos economistas plantean es que la pobreza pueda ser aplacada mediante el pago en la declaración de la renta por parte del estado. El dinero sería parte de lo recaudado entre las rentas de otros ciudadanos.

El germen del IN ha ido degenerando en adaptaciones y modificaciones con múltiples nombres: “renta básica universal”, “subsidio universal garantizado”, «ingreso básico universal«, «ingreso ciudadano«, «ingreso mínimo«, “ingreso mínimo vital”. Todas ellas condicionadas por principios éticos y sociales. Pero mucho más importante y por lo que da tanto que hablar: Por principios económicos. Algunos de estos términos simplemente son sinónimos, pero otros se diferencian en cuestiones esenciales. Mucho cuidado al oír hablar de estos conceptos ya que no son lo mismo y habitualmente se confunden consciente e inconscientemente.

El hecho de no crecer tanto o incluso decrecer nos llevará a escenarios de escasa demanda laboral. Estos escenarios capitalistas donde no hay trabajo para todas generan preocupación en las élites económicas ya que crean inestabilidad. La pobreza no es interesante para el poder salvo por su condición de desestabilizador y de amenaza para perpetuarse. Hace ya tiempo hablamos aquí de la renta básica aprovechando la aprobación del llamado “ingreso mínimo vital, hablamos también de lo que suponía que esta solución liberal haya llegado para quedarse. Olvidaros de un reparto del trabajo o la reducción de la jornada laboral. La imposición de modelos basados en IN va camino de inventar una nueva condición para los obreros, los desempleados de por vida.

Pero el IN además nos permite clasificar las diferentes tendencias políticas en función de la posición ideológica a esta nueva vía social por la que nos encauzan los raíles del capitalismo:

La vía por la izquierda

La socialdemocracia y la izquierda del capital ha seguido, como es habitual, el mandato liberal. En su versión más social y progresista han optado por la “renta básica universal” o también llamada “subsidio universal garantizado” o “ingreso básico universal”. Esta forma de IN no impone condiciones para aplicarlo, es un derecho de todos los ciudadanos. Sin embargo, incluso esta versión descafeinada tan bucólica y social sera difícil verla en práctica. En Euskadi el PNV hace años que aprobó un tipo de IN al que en muchas ocasiones se le ha llamado «renta básica universal» pese a que no lo sea, ya que la administración impone reglas para acogerse a esta medida. Mucho cuidado con este tipo de manipulación.

La vía liberal

Por otro lado las versiones más liberales del IN, como es el caso de Euskadi, son tristemente bastante más probables y realistas. Estas versiones pretenden crear una renta básica que se aplique sólo a determinados individuos. Entre las condiciones más controvertidas para acogerse a la prestación están, obviamente, no tener procesos judiciales ni policiales y no molestar al poder. La renta básica sirve para tener bajo control potenciales luchas o conflictos. Esto supone un control social férreo muy ventajoso y bastante práctico para el poder. Hace que la renta básica sea muy útil en contextos sociales difíciles. En este grupo de medidas entra perfectamente el “ingreso mínimo vital”. El mismo se define como un «derecho subjetivo» y fue aplaudido entre otros por el FMI. Algo malo estás haciendo si el FMI te felicita.

La vía ultraderechista

Estos son los detractores de todo tipo de IN, donde podríamos encontrar a la actual ultraderecha y posturas conservadoras. Abogan por una inversión en fuerzas policiales y de control ciudadano sin importarles la marginalidad ni la conflictividad social, líneas que actualmente tienen mucha relevancia en determinados países. Pero aunque esta visión ahora tenga una relevancia en medios e influya mucho en la opinión pública es muy probable que caiga por su propio peso. El IN parece que ha llegado para quedarse. De hecho en el estado español el partido ultraderechista VOX pese a articular un discurso muy contrario a las rentas básicas, en la votación para probar el “ingreso mínimo vital” se abstuvo, ni tan siquiera se posicionó en contra.

La vía muerta

Hubo un tiempo que ante el problema de la escasez laboral se pensaba en trabajar menos. Las izquierdas hablaban de políticas de reducción de jornada laboral, semanas de 4 días laborales… todo para facilitar el acceso al trabajo y el reparto del mismo. Estas medidas están prácticamente desterradas de los discursos políticos. Los modelos liberales no gozan de la competitividad que supuestamente necesitan con estas medidas. La oposición a cualquier modelo de impuesto negativo es marginal.


Cualquier modelo basado de el IN es un camino a la desigualdad, es una medida contrarevolucionaria, si prospera creara una nuevo escalón en la clase obrera, una nueva casta. Por si no fuese poco, el progresismo y la izquierda del capital nos lo están vendiendo como un progreso social y obviamente los medios, muy interesadamente, amplifican el mensaje.

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