Publicado por DV & archivado en Especulación.

EuroNo entiendo de economí­a, no me ha hecho falta nunca ni me ha motivado su conocimiento. Pero la cosa ha cambiado desde que abandone el nido familiar y me lance a la aventura de vivir solo, cuando por solo se entiende sin tu madre ni tu padre. Enfrentarte al alquiler te hace plantearte serias cuestiones como ocupar, comprar, robar… eres joven, un mierdecilla en el mundo labora, explotado, vivir te sale igual de caro que a los demás así­ que en tu mano queda, acatar las reglas, hacer trampas, echarle imaginación que una cosa queda clara, ellos ponen las normas en tu mano queda respetarlas…

Quizas nunca hubiese empezado a toparme con literatura económica si no hubiese sido por curiosear que mueve detrás de los pisos y con ello detrás de esta máquina infernal, cuanto mas ojeo el tema peor lo veo. Hoy me he topado con un artí­culo de Daniel Estulin, Daniel es un mercenario de la pluma famoso por hablar sobre un club selecto llamado Bilderberg que diseña la economí­a mundial. El artí­culo en cuestión aborda la crisis inmobiliaria que se avecina desde un punto bastante técnico pero que es entendible a grandes rasgos.

Daniel Estulin pese a ser un mercenario de la pluma habla de un nuevo control, no es el control de la información, ni el control polí­tico ni de acción, en este control no hay cámaras ni hay policí­a simplemente hay dinero tarjetas, economí­a y grandes corporaciones. Denuncia un control económico de las personas por las grandes compañí­as y propone no entrar nunca en los grandes bancos, salir a las pequeñas cajas y más tarde comprar oro o plata.

Daniel acusa a la Banca de mezclarse con el gobierno para imponer el control económico ayudándose del control de la información, el hecho de integrar soportes digitales al DNI, dinero, tarjetas de crédito y demás es parte de todo un entramado que esta bastante avanzado y pretende controlarnos, pero esta vez el poder económico es el poder imperante.

Un Comentario para “La máquina echa humo”

  1. inocencio panfilo

    A mi plim……¡Yo puedo cobrar en el Banco de Londres!

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