Publicado por DV & archivado en Burgos, Historia, Internacional, La sombra del III Reich sobre Burgos.

No hay mejor lección de historia que visitar el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau para comprender todo el horror que los sueños megalómanos de Hitler generaron durante la II Guerra Mundial. Pero, ¿Hasta qué punto los cómplices de lo que más tarde vendrí­a a conocerse como la “solución final” se pasearon a sus anchas por Burgos durante la Guerra Civil y una vez que comenzara el conflicto internacional? ¿Cómo de decisiva fue su aportación para que la victoria se decantara hacia el bando franquista? ¿Hasta qué punto la sombra del  III Reich se proyectó sobre nuestra ciudad de Burgos?

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Modesto Agustí­, colaborador habitual de DV, responde a estos inquietantes interrogantes en la primera entrega de un extenso artí­culo donde se desvelan las relaciones del régimen nazi con la Capital de la Cruzada.

Hay experiencias que marcan profundamente y cuya huella se deja sentir en el ánimo como una terrible revelación. Una sacudida que a pesar de ser presentida nos arrastra irremediablemente a las profundidades de un mundo tenebroso. Es una pulsión que nos habla de aquel terror atávico que supura en lo más profundo de nuestro ser. Por desgracia, en no pocas ocasiones se necesita experimentar el horror en primera persona para comprender. Ver con los propios ojos hasta qué punto la maldad puede personificarse y hacerte sentir vergí¼enza de pertenecer a la misma especie humana que aquellos que la ejercieron con metódica crueldad. Cuando eso ocurre ya no hay vuelta atrás ni escapatoria posible.

Visitar el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau es una de esas experiencias que marcan profundamente, una revelación que no deja que la conciencia se repose fácilmente. Es posible que hasta que uno no recorre sus muros no llega a ser consciente de todo el sufrimiento que se engendró durante la II Guerra Mundial. Es una dolorosa lección de historia que nos traslada a un horizonte de infinito desasosiego pero que sin embargo deberí­a ser experimentada al menos una vez en la vida. ¿Para qué?, se preguntarán mis pacientes lectores de DV. Pues para nada más y nada menos que para comprender, o al menos intentarlo. Tratar de ser consciente de que tras la aséptica enumeración de cifras y datos se esconden rostros sin nombre que nos miran a través de tantas imágenes infinitamente repetidas.

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Puerta de entra de Auschwitz con la famosa frase de bienveida arbeit macth frei, el trabajo os hará libre

Era una de esas tardes de cielo perpetuamente encapotado que tanto se prodigan en Polonia. Mientras recorrí­a las galerí­as de Auschwitz atestadas de los enseres personales requisados a los prisioneros, mientras deambulaba entre los hornos crematorios y las cámaras de gas en medio de un zumbido de insectos (probablemente imaginarios) que conferí­an al ambiente de una textura casi oní­rica, no pude dejar de evocar otra imagen tristemente cercana. Tan cercana que dolí­a solo de pensarla. ¿Dónde habí­a visto yo esa fotografí­a? Si, era una imagen que me remití­a a mi ciudad natal, aquella de la que tantas veces me he exiliado. Tantas como las que he terminado por volver para, a renglón seguido, marchar de nuevo en un movimiento pendular sin solución de continuidad.

Es una imagen que se repite tormentosamente en mi memoria desde que hace años la descubriera a través de un blog burgalés  ya por desgracia extinto, o quizás solo perdido en aquel rincón de la red donde quiera que vayan los blogs que han dejado de actualizarse.

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Ayuntamiento de Burgos con la esvastica y la bandera fascista italiana

Nadie puede negar que la esvástica ondeando en el balcón de uno de los edificios más representativos de nuestra ciudad es algo que inquieta sobremanera. ¿Hasta qué punto los cómplices de lo que más tarde vendrí­a a conocerse como la “solución final” se pasearon a sus anchas por Burgos? ¿Fueron recibidos con honores militares, agasajados por las autoridades y vitoreados por la población de la época? ¿Cómo de decisiva fue su aportación para que la victoria se decantará por uno de los bandos enfrentados en nuestra guerra civil ¿Hasta qué punto la sombra del III Reich se proyectó sobre Burgos?

Este artí­culo pretende ser una respuesta sintética a toda la serie de interrogantes que asaltan a cualquiera que se tope con las imágenes de una época no tan remota en la que nuestra ciudad fue conocida internacionalmente como la Capital de la Cruzada. Feudo indiscutible de unos generales que se alzaron en armas para borrar del mapa a la otra parte de una España, a la que ni siquiera permitieron denominarse como tal.

La información que en este artí­culo se muestra puede ser fácilmente rastreada a través de la red y de las diversas referencias bibliográficas que se citan. Yo sólo me he tomado la molestia de integrarlas en un texto que pretende aportar una lectura global de hasta qué punto la presencia del III Reich, primero durante la Guerra Civil, y después durante la supuesta neutralidad o no beligerancia, marcó el ritmo cotidiano de la ciudad de Burgos.  Para facilitar su lectura, y teniendo en cuenta el espacio digital en el que se publica, el texto ha sido dividido en varios fragmentos que se irán publicando en entradas sucesivas. Queda pendiente pues una labor más exhaustiva de investigación que a poco que se escarbara con la tenacidad y el método que seguramente a mi me faltan sacarí­a sin duda a luz verdades aún más escalofriantes si cabe que hasta hoy permanecen sepultadas por toneladas de estratos de olvido. Pero eso es ya otra historia.

Aristas y ambigí¼edades en la Capital de la Cruzada

Tras la cruenta represión que se abatió sobre todas aquellas personas contrarias al alzamiento militar del 18 de julio de 1936, más cruenta aún si cabe si tenemos en cuenta que Burgos fue una ciudad de retaguardia donde los fragores del frente quedan lejos,  sin dejar de perder el ritmo de de tranquila ciudad de provincias Burgos comienza a sumergirse en una ambiente de ferviente exaltación hacia las figuras del nuevo régimen. En la ciudad se suceden de forma constante numerosos actos y manifestaciones promovidas por las nuevas autoridades. El escritor falangista Rafael Garcí­a describe de forma plástica un ambiente que llega a ser abigarrado en el que en los cafés del paseo del Espolón se dan cita falangistas, requetés y legionarios de Albiñana, que en Burgos tení­an todaví­a cierta importancia, en medio de un “bullicio y esplendor de capital en armas”.

El visitante despistado que en aquellas fechas recorriese las calles de Burgos no dejarí­a de extrañarse ante el curioso contraste producido  entre el ambiente casi festivo que se respiraba en la ciudad y la cruda realidad de la guerra.  En 1937, Serrano Suñér,cuñado de Franco y flamante número dos del régimen que en años posteriores será uno de los más acérrimos partidarios de la entrada de España en la II Guerra Mundial al lado del Eje, describe la ciudad en iguales términos manifestando su asombro ante el hervidero de gentes que teniendo la guerra tan cerca la viven con festiva distancia.

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En el centro de la imagen Serrano Suñer en el Reichstag de Berlin junto a jerarcas nazis como Himmler

A partir de 1938 el ritmo comienza a ser ya frenético pues al papel logí­stico y administrativo que estaba desempeñando la ciudad durante el conflicto bélico se suma el de convertirse en la capital polí­tica de la España franquista. Burgos aumentará de forma considerable su población pues, a los habitantes ya existentes con anterioridad, se suma el torrente de cargos polí­ticos que se incorporan a los recién creados organismos franquistas, añadiendo además la llegada de personas partidarias del alzamiento militar que desde la zona republicana se pasan al territorio controlado por los militares golpistas.  Burgos en aquellos dí­as se convirtió en un autentico hormiguero de uniformes y sotanas donde no era raro toparse con la presencia de tropas extranjeras, alemanas e italianas. Así­ nos lo describe Antonio Ruiz Vilaplana, secretario del Juzgado de Burgos, en su libro Doy Fe donde su narra su experiencia de un año en la denominada España nacionalista.

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Franco acompañado de su comitiva, brazo en alto junto a la catedral de Burgos

En apenas unos años la población pasó de 40.000 habitantes a 115.000, según estimaciones de Nazario González. En Burgos se vivió una autentica situación de hacinamiento donde el alojamiento llegó a convertirse en un autentico problema. Las autoridades locales se desviví­an en continuos llamamientos que animaban a la población que no jugase un papel activo se marchase a otras regiones como Cantabria o Galicia. El no mostrarse proclive hacia el nuevo régimen o simplemente no manifestar frenético entusiasmo podí­a acarrear peligrosas consecuencias.

¿Dónde alojar a toda esa pléyade de funcionarios de los nuevos ministerios, oficiales del ejército, tropas extranjeras y cuerpo diplomático? El delirante Ernesto Gomez Caballero ante la falta de espacio llegó a proponer realizar un rascacielos en las torres de la catedral. Sea como fuere, y anécdotas aparte, lo cierto es que encontrar un lugar donde dormir en aquellos dí­as en Burgos era realmente difí­cil. Desde el consistorio municipal se obligaba a los establecimientos hosteleros a que se mantuvieran toda la noche abiertos para acoger a los que deambulaban sin saber donde dar con sus huesos. Uno de ellos, el afamado Hotel Condestable, que en la jerga popular era conocido con el sobrenombre de El Detestable, además de servir de reunión para jerarcas y personajes de gran tonelaje que se moví­an como pez en el agua en la nueva situación, acogió la estancia del embajador japonés Nakoto Yano en 1938.

¿Cómo entender ese ambiente a la vez opresivo y festivo que reinaba en la ciudad?
En medio del opresivo ambiente donde el consabido binomio de sotanas y uniformes se enseñoreaba de la ciudad, donde según el relato de Vilaplana la población civil viví­a en un ambiente de autentica ocupación extranjera ante las tropas italianas y alemanas, sin la excepción del punto exótico que proporcionaban las tropas moras de la guardia personal de Franco, la perspectiva incierta de la guerra hací­a que los militares buscasen la evasión y el desenfrenó que durante los pocos dí­as de permiso pudiera hacerles olvidar las vicisitudes del frente.

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Tropas de soldados marroquí­es desfilando por Burgos. Fuente Archivo Municipal de Burgos

Burgos era una ciudad donde lo opresivo y festivo se daban cita a partes iguales en su ritmo cotidiano. Algunos locales de ocio nocturno tuvieron en medio de la guerra su peculiar época dorada, así­ el cabaret del Kursal o el Nuevo Candelas acogieron numerosas veladas donde militares, pí­caros que supieron sacar tajada de la nueva situación y dirigentes nazis de más o menos medio pelo, disfrutaron de francachelas de inusitado desenfreno.

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La estricta regulación de la vida y las costumbres que imponí­an la jerarquí­a eclesiástica en Burgos, como en cualquier otra ciudad de la llamada zona nacional,  donde incluso se llegó a imponer una rigurosa normativa de la vestimenta femenina, contrastaba enormemente con el ambiente frí­volo y juerguista que reinaba en su noche. La Capital de la Cruzada llegó a acoger en sus calles numerosos prostí­bulos, algunos de ellos incluso especializados para las tropas extranjeras. Esta relajación de las costumbres llegó a ser tan preocupante que el propio Arzobispo de Castro denunció la existencia de estos locales de alterne desde el pulpito de la catedral, hecho que  nos lleva a hacernos una idea de la dimensión del asunto.

No es de extrañar pues que siendo Burgos una ciudad de retaguardia la prostitución proliferase ante la creciente avalancha de una soldadesca que buscaba con ahí­nco satisfacer sus necesidades venéreas. Según Vilaplana, los prostí­bulos se ubicaban en el lo que en la época se denominaba “el barrio del pecado”, ubicado entre las callejuelas de la parte alta de la catedral y el barrio de San Esteban donde llegaron a existir burdeles especializados por la nacionalidad de sus respectivos usuarios. Habí­a prostí­bulos para los italianos, los habí­a también para los alemanes, quién sabe si prefigurando aquellos lupanares de tanto boato como el One Two-Two del Parí­s ocupado por los nazis, y los habí­a también para los moros que debí­an compartir con la población local la casa de “mala nota” donde consumaban sus desahogos.

Inquietud en el paraí­so, novela del escritor burgalés í“scar Esquiví­as nos describe en uno de sus capí­tulos las vicisitudes de las trabajadoras de estos locales que se mantuvieron activos hasta bien entrada la dictadura franquista.”Casas del pecado” que recibí­an en marabunta a los combatientes  de la cruzada contra los enemigos de la patria que se predicaba desde los altares.

La Legión Condor en Burgos

Pero en este Burgos de opereta no todo eran juergas y desenfreno. Entre sus calles no era raro encontrarse con desfiles de las tropas de Legión Condor,  destacamento alemán que a sugerencia de Hermann Goering, mariscal jefe de la Luftwaffe, envió la Alemania del III Reich en ayuda del bando franquista.

Legión Condor en Burgos

Soldados alemanes de la Legión Condor desfilando por el paseo del Espolón en Burgos

Desde el aeródromo de Gamonal la tarde del 26 de abril de 1937 partieron los aviones que descargaron su mortí­fera carga sobre la histórica ciudad de Guernica borrándola del mapa.  La decisión habí­a sido tomada un dí­a antes en la sede del Cuartel del Generalí­simo en el Palacio de la Isla. A la tarde siguiente Guernica, ciudad santuario para los vascos, habí­a dejado de existir. Era la primera vez en la historia que se realizaba un bombardeo de tales caracterí­sticas sobre población civil que no representaba un objetivo militar.

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Los aviones de la Legión Condor rasgan el cielo de la Capital de la Cruzada

El bombardeo de Guernica es sin duda uno de los episodios más cruentos de la Guerra Civil Española y sirvió a las tropas alemanas como laboratorio de pruebas de las mortí­feras tácticas que poco después se llevarí­an a cabo durante la II Guerra Mundial.   Las declaraciones de Herman Goering durante el denominado Juicio de Nuremberg, proceso en el que fueron juzgados algunos de los principales jerarcas nazis que sobrevivieron a la debacle del III Reich, son de naturaleza incontestable. “”La guerra civil española dio una oportunidad de poner a prueba a mi joven fuerza aérea, así­ como para que mis hombres adquirieran experiencia.”.

El impacto del bombardeo no tardó en repercutir en la opinión pública internacional. El diario británico The Times, poco sospechoso de simpatizar con los republicanos, o incluso el propio The New York Times, condenaron los hechos. El aparato de propaganda franquista trató de salir al paso negando la autorí­a del bombardeo primero a través de Radio Nacional en Salamanca y poco después mediante un artí­culo en Diario de Burgos donde se afirmaba que Guernica habí­a sido destruida por los propios vizcaí­nos y los dinamiteros asturianos. Merece la pena reproducir fragmentos de aquel artí­culo Al paso de la infamia del 28 de abril de 1937 donde Diario de Burgos acusa a los “rojos” de la destrucción de Guernica:

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Artí­culo de Diario de Burgos donde se afirma que Gernika ha sido destruida por los mineros asturianos

“No es cierto que nuestra aviación haya incendiado Guernica. No  es por primera vez que miente Aguirre mandarí­n de la Republica de Euzkadi. Aguirre ha declarado hoy que la aviación extranjera al servicio de la España nacional, ha bombardeado la ciudad de Guernica y la ha incendiado para herir a los vascos en lo más profundo de sus sentimientos.

Miente Aguirre. Miente y él lo sabe. En primer término, no hay aviación alemana ni extranjera en la España nacional. Firme, seguro, rápido, hemos tratado de evitar siempre que los que no tienen la culpa sufran. Lo hemos demostrado siempre.

Recientemente, nuestra aviación pudo ametrallar sin piedad a los milicianos rojos que huí­an vergonzosamente hacia Bilbao por la carretera de Durango, sembrándola de mantas, de fusiles y de cartucheras; pero no lo hizo. Y no lo hizo por respetar a la población civil evacuada a la fuerza, en la que se mezclaban los fugitivos y no lo hizo porque es española y no rusa (…)

Si no supiéramos que Aguirre sabe que miente como lo que es; un delincuente común, le recordarí­amos que, entre los que combaten en el frente de Vizcaya junto a los “gudaris” están los mineros asturianos, profesionales de la destrucción por la llama y la gasolina y la dinamita, bárbaros con honor de las violencias marxistas, con cuya colaboración ha querido Aguirre mantenerse como reyezuelo (…)”

Lejos de ocultar su presencia, las autoridades locales se desvivieron en favores y homenajes a los mandos de la aviación alemana presentes en Burgos. Así­ tras la toma de Santander, donde la aviación se empleó a fondo, el por entonces alcalde de Burgos Martí­nez de la Cuesta felicitó personalmente al general “Soran”, alí­as por el que era conocido Hugo Sperrle, comandante  de la Legión Condor que más tarde serí­a el encargado de dirigir la campaña aérea de bombardeos sobre Inglaterra. Tras final del conflicto mundial fue igualmente procesado en el Juicio de Nuremberg, siendo sin embargo absuelto de sus cargos y muriendo tranquilamente en la ciudad de Múnich en 1953.

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Hugo Sperrle, alias general Soran

Así­ mismo el general Wolfram von Richthofen,  jefe del Estado Mayor de la Legión Condor y primo nada más ni menos que del mismí­simo Barón Rojo, que dirigió las operaciones sobre Guernica serí­a condecorado con la Cruz Española con espadas en oro y brillantes. A pesar del hacinamiento en el que se veí­a sumido Burgos, Richthofen residí­a en un chalet particular ubicado en el paseo de los Pisones, no lejos de donde fueron acomodados los generales López Pinto y Millán Astray. Este aristocrático militar alemán, que personificaba a la perfección el prototipo de oficial prusiano de rancio abolengo, murió en Austria en julio de 1945 mientras se encontraba prisionero de los estadounidenses.

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Wolfram von Richthofen, jefe del Estado Mayor de la Legión Condor

Para el resto de oficiales y tropas de la Legión Condor se reservó el hotel “Marí­a Isabel1″ en la plaza Castilla, no lejos de la residencia oficial del Caudillo, que quedó completamente monopolizado por los alemanes y donde, según el historiador Luis de Castro, podí­a verse ondear la esvástica.

Celosos del trato con la población local, las tropas del III Reich solo permití­an la presencia de algunas personas en el hotel, sobre todo se trataba de distinguidas señoritas con las que se desplazaban hasta el cercano Casino en el paseo del Espolón donde celebraban hasta altas horas de la madrugada las exitosas campañas de su aviación.

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Antiguo Hotel Maria Isabel, sede actual de la FAE burgalesa

Desperdigados por la ciudad se hallaban otros tantos edificios cuyas dependencias eran ocupadas totalmente o en parte por la Legión Condor, así­ la Escuela Normal en calle Vadillos, el Seminario de San Jerónimo o el Convento de las Esclavas.

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Hotel “Infanta Isabel” donde se alojaba la Legión Condor. Fuente Archivo Municipal de Burgos

La sombra que la Alemania nazi proyectó sobre Burgos no se detiene tan solo en la presencia de los miembros de la Luftwaffe. En posteriores entradas tendremos ocasión de conocer cuál fue el papel que jugó la GESTAPO en Burgos y como incluso jerarcas nazis como el propio Heinrich Himmler fueron recibidos con honores militares.

Modesto Agustí­

Notas explicativas

1. La Historia del hotel donde se albergó la Legión Condor es bastante rica en anécdotas. En la actualidad el antiguo hotel “Marí­a Isabel” acoge la sede de la patronal burgalesa. Sin embargo desde mediados de 1999 y comienzos de 2000 fue ocupado por la CNT burgalesa en el conflicto que esta organización mantuvo con el Estado español por la recuperación de sus patrimonio sindical.

Referencias bibliográficas y documentales
CASTRO, L. Capital de la Cruzada. Burgos durante la Guerra Civil. Editorial Crí­tica, 2006.
RUIZ VILAPLANA, A. Doy Fe…Un año de actuación en la España nacionalista. Editorial Renacimiento, 2012.
ESQUIVIAS, O. Inquietud en el Paraí­so. El Viento, 2007.
JIMENEZ, H. La batalla del hacinamiento en Diario de Burgos, 24/03/2013
Operación Rí¼gen, el bombardeo de Guernica, en InfoBurgos, 26/04/2012

10 Comentarios para “La sombra del III Reich sobre Burgos”

  1. Anónimo

    Muy bueno el artí­culo. Yo también he flipado con las banderas fascistas y nazis en el ayuntamiento.

  2. Toñí­n Indignado

    Y eso son sólo pinceladas no ya de todo lo que pasó por aquí­, sino de lo extensamente documentado. Hay incontables documentos fotográficos que dejan respirar el ambiente que se viví­a, incontables desfiles fascistas, calles llenas de soldados o de sotanas o vací­as de gente corriente, con paso acelerado y sin levantar la mirada del suelo.
    Hay una muy buena del cuartel general de la falange (actual hotel palacio de la Merced), entrando las sanguinarias tropas indí­genas marroquies franquistas (tristemente célebres por su ferocidad y crueldad sobre la población civil), de clérigos brazo en alto (estamento protagonista de la brutal represión de posguerra) y un sinfí­n más.
    Casi cuarenta años en que, quien pensaba diferente (o el que simplemente pensaba) tení­a tres destinos obligados: o exiliado, o encarcelado o yací­a en cualquier cuneta. Esa represión, junto con el adoctrinamiento nacional-católico-fascista han dejado su impronta, hasta en el carácter y explica muchas reacciones de la gente incluso a dí­a de hoy.
    Pero esta tierra no ha sufrido un cambio sustancial y quienes tienen en su mano el futuro son, en esencia, el mismo núcleo caciquil de antaño. Estos mismos caciques, con sus tí­teres politicastros, que gozan de total credibilidad para buena parte de la masa popular local y que no dudan en enarbolar su pobre discurso Paleto/Patriotero para enardecer el entusiasmo de los cerní­calos que les sustentan y a quienes han robado todo lo saqueable: su cartera, su dignidad y su futuro.
    Hay que mantener vivo el recuerdo de la Historia, liberarlo de ocultaciones y manipulaciones, aprender sus lecciones y sólo así­ habrí­a esperanza de presente y de futuro, pero yo soy pesimista, pués contemplo cómo se renuevan sin cesar los resortes de la maldición sobre esta tierra, que se sigue desangrando al perder lo más valioso y única esperanza de futuro: la juventud preparada, con talento, con valí­a, con ilusión y con arranque. Aquí­ se van reconcentrando los MES (mezquino mediocre/memo), que vivirán de maravilla, si cuentan con los contactos adecuados, sin necesidad de estar preparados ni de contar con ningún talento, en una tierra donde se encumbra la ignorancia, siempre que vaya aderezada de ciega lealtad.

  3. LIBERTARIOS.

    Buen artí­culo y buen comentario de Toñí­n Indignado.

    Esta “democracia” es un burdo engaño, de esto ya no va quedando dudas para la inmensa mayorí­a de ví­ctimas de este SISTEMA CAPITALISTA-TERRORISTA-GENOCIDA.

    Aquí­ en este VIGENTE SISTEMA la máxima Ley es TANTO TIENES TANTO VALES, etc.

    La impunidad de los VIGENTES GENOCIDAS ES ABSOLUTA.

    SALUD Y VIVAN LOS DERECHOS HUMANOS PARA TODOS LOS SERES HUMANOS Y NO Sí“LO PARA LOS GENOCIDAS Y SUS PLAGAS DE ESTí“MAGOS PERRUNOS AGRADECIDOS.

  4. pepe

    Gracias por tu memoria, pero hoy Burgos sigue con sus relaciones públicas llenas de situaciones en esencia iguales a las que describes. ¡!Vamos , que poco ha cambiado el mundo.!!

    Es reconfortante conocer que sigue habiendo paisanos, quienes ante la “corrección” polí­tica imperante, siguen irreductibles en su critica hacia el Poder.

    Cuentan que todo régimen autoritario, se rodea de grupos a los que privilegia, sus miembros ante esta situación se sienten de la casta de los elegidos, y por tanto se convierten en acólitos y fervientes defensores del régimen, de esta forma, el Poder, auto alimentándose, utiliza a estos grupos de privilegiados, encontrando de esta forma, la justificación y causa de su legitimación, y a su vez reforzándose como poder.

    Todo poder con base autoritaria desprecia la igualdad de los miembros que componen la comunidad polí­tica, de la cual se autoproclama legitimado como autoridad para dirigir al grupo polí­tico, el cual esta compuesto, tanto de privilegiados, como los del común de la plebe..

    La doctrina cientí­fica polí­tica y la filosofí­a polí­tica, ha estudiado este fenómeno con profusión, pues bien, como decí­a, en Burgos el poder imperante, mantiene este criterio de desigualdad para reforzarse y agarrarse a la silla de las instituciones públicas, sabiéndose sabedora que cuenta con un relevante apoyo de los elegidos.

    Como sino, puede explicarse, entre otras situaciones, el que después de tantos años de caí­da de la dictadura, se siga tolerando socialmente la existencia de la Ciudad Deportiva Militar, que en cuanto instalaciones deportivas publicas, y por tanto financiadas con impuestos que sufragan la colectividad , bajo principios sacrosantos de capacidad económica, solidaridad, igualdad y progresividad , solo se permita el acceso y uso de dichas instalaciones de una determinada parte de dicha sociedad.

    Como es posible, que a los representantes que copan las instituciones publicas, se les llene la boca autojustificando su actuación como dirigida al bien publico, como puede mantenerse este vestigio de clara desigualdad y privilegio injustificado.

    Obsérvese que el Burgalés medio, sufraga los servicios públicos deportivos y de ocio por sus impuestos, esto le supone que sienta potencialmente que el servicio cuyo coste sufraga con derecho a ser usuario del que se considera titular.

    Solo la casta de los privilegiados se sienten titulares del servicio que presta la Ciudad Deportiva, pero curiosamente, estos no declaran, como rendimiento en especie en su declaración de IRPF, el servicio que se les dispensa y que no han pagado, este servicio publico, del que se consideran acreedores, es financiado por que el resto de sus vecinos a los que, en un claro ejercicio de arrogancia, desprecian al no considerarlos iguales, vecinos que en cuanto advierten esta incongruencia polí­tica, les hace no apreciar los principios sociales de tolerancia cooperación y solidaridad, sabedores que sus instituciones polí­ticas los conceptúan de ingenuos.

    En Otra ocasión haré referencia a otras manifestaciones de este curioso fenómeno, de los cuales ya os adelanto los conceptos, impuestos públicos, pensiones publicas, enseñanza publica, paro….

    Qué buenos son los hermanos del partido que nos dan pan y circo y nos llevan de excursión.

  5. agapito perez chico

    Kaixo: Excelente artí­culo, Burgos capital de la cruzada, después de los años que sucedieron los hechos la mentalidad no ha variado mucho en la actualidad.

    El libro de Villaplana: “Doy Fé”, se recomienda su lectura si se encuentra, para darnos cuenta de donde venimos y a donde vamos.

    Salud.-

  6. javier

    EN LOS AÑOS 80 PODíA VERSE UN MOMUMENTO A LA LEGION CONDOR EN EL PASEO CONDE VALLEHANO, ( PASEO DEL CARMEN).

    TUVIERON QUE SER UNOS MILITANTES DEL PCE (m-l) Y DE LA CNT QUIEN LO DERRIBARAN UNA NOCHE, SINO SEGURO QUE ESTARíA TODAVIA ALLI PARA VERGUENZA DE ESTA LLAMADA DEMOCRACIA.

    EN NUESTRA PROVINCIA EXISTEN EN LA ACTUALIDAD ALGUN OTRO MMUMENTO A LOS FASCISTAS EXTRAJEROS QUE AYUDARON A FRANCO, COMO EL DE BRICIA, ANTES DE LLEGAR A CARRALES, DEDICADO A LOS FASCIISTAS ITALANOSQUE SIGUE AHI BIEN TIESO, SINQUE HAYA COJONES PARA TIRARLO , NI POR PARTE DEL ESTADO NI POR PARTTE DE LOS PARTIDUCHOS IZQUIERDISTAS.

  7. Modesto

    Muchas gracias por tu aportación, Javier. Sólo una pregunta: ¿el monumento a la Legión Condor estaba en el actual paseo del Carmen o en el empecinado? La información que he podido encontrar y que me han aportado habla del Empecinado como puedes ver en este artí­culo que es la segunda parte de este en el que has comentado:
    http://diariodevurgos.com/dvwps/la-legion-condor-y-la-gestapo-en-la-capital-de-la-cruzada-la-sombra-del-iii-reich-sobre-burgos-ii.php

    Si sabes algo más del tema no estarí­a nada mal que añadieses más información pues apenas hay información al respecto.
    Un abrazo

  8. Ipal

    Modesto: Yo fui uno de los que acabaron con el monolitico de los nazis. Cuando saliamos del P.Aramburu lo pringabamos de barro y deformabamos golpeandole con piedras. El deterioro llegó a ser de tal manera que al final le utilizaron como soporte de una caja de registro de iluminación y finalmente los del PCE m-l, luego PTE, nos lo cargamos, ademas de otra placa de piedra junto al arco Santa Marí­a, al inicio del paseo Generalisimo que indicaba, con la figura de una cuadriga, la avenida. Terminó en el rio junto al puente.
    Si quieres fotos del lugar del monolito y del dí­a se su inauguración, tengo algunas del archivo de la Diputación. Mandame tu correo y te las mado. Un saludo.

  9. Modesto

    Muchas gracias por tu aportación Ipal, lo que relatas en tu comentario es algo de lo que habí­a oí­do hablar pero no sabí­a que existiesen las fotos de aquellos monumentos. Si eres tan amable enví­alas al correo de Diario de Vurgos: diario@diariodevurgos.com
    y quizás en breve se pueda editar otro artí­culo sobre este tema.

    Un fuerte abrazo
    y gracias por tu colaboración

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