Publicado por DV & archivado en Burgos, Defensa de la tierra, Economía, Especulación.

El número de granjas porcinas en el Estado Español esta creciendo, siendo este aumento más importante en Castilla y León.

En esta ocasión son los vecinos de Llano de Bureba los amenazados por la creación de una nueva macro granja porcina.

El hecho de que este tipo de granjas este creciendo más en Castilla y León no es una casualidad. El Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León aprobó en febrero de este mismo año un decreto que simplifica los trámites para abrir explotaciones ganaderas. La aprobación de dicho decreto coincidió con las protestas en Zamora por la creación de una nueva granja porcina. Con dicho decreto se han eliminado los controles previos necesarios a la construcción de una de estas granjas.

En el caso de la granja de Llano de Bureba, se estima que esa granja tendrá capacidad para 20000 cerdos. En un año , en este tipo de granjas, hay dos ciclos de engorde (pasan de 20 a 100kg en seis meses) por lo que al año se elevaría la producción a 40.000 cerdos ( sin tener en cuenta los que enfermen y mueran).

Los vecinos de este municipio se han unido, como ha pasado en otros con anterioridad para evitar la creación de dicha granja.

 

¿Qué supone para el medio ambiente una granja de este tipo?

Unos de los principales problemas que acarrean este tipo de granjas es el elevado consumo de agua que necesitan. Se prevé que , para el caso en concreto del que hablamos, el consumo de agua sería el equivalente al de una población de 450 habitantes. Aquí hablamos sólo del consumo, no del agua que además resulta contaminada.

Uno de los factores contaminantes más importante son las emisiones de amoniaco. En estos momentos el Estado Español esta vulnerando los límites de emisiones de amoniaco. El último balance, con datos de 2016, indica que se liberaron 465.000 toneladas, más de un 30% por encima del umbral máximo de 353.000. Según la Unión Europea, debemos centrarnos en reducir las emisiones de amoniaco ya que este pasa del aire a la tierra y de ahí al agua. Esto implica la acidifica los ecosistemas naturales impidiendo la vida. Además es nocivo para la salud por penetrar minúsculas partículas en el sistema respiratorio.

No podemos olvidar tampoco el aumento de gases de efecto invernadero como el metano y los malos olores producidos por el purín.

 

¿Cómo viven los animales en esas granjas?

Aunque la teoría es que la normativa Europa sobre el bienestar del animal es mucho mejor que en el resto del mundo, la teoría no siempre se lleva a la práctica.

Como hemos mencionado anteriormente, el tiempo que tarda un cerdo en engordar en estas macro-granjas se ha reducido a la mitad. Ahora mismo solo hacen falta 6 meses para que el animal este “en perfecto estado” para ser asesinado.

Este asesinato es sólo el fin a una vida de sufrimiento. Por lo general, estos animales viven en menos de un metro cuadrado. Es decir, apenas pueden moverse (cosa que facilita su rápido engorde).

Se han captado también imágenes en la que se pueden ver cerdos deformados por abscesos, hernias gigantes, úlceras cubiertas por larvas, cadáveres conviviendo con animales vivos

 

¿Por qué tantas macro-granjas?

En estos momentos en Estado Español la producción porcina es un mercado en auge. Aunque en los hogares españoles no esta aumentando el consumo de carne porcina si lo esta haciendo la “producción” de la misma. Esto es debido a que el país en el que vivimos se ha convertido en el mayor exportador de esta carne en la Unión Europea creciendo estas exportaciones en mas de un 60% y aumentando también en el resto de países. Actualmente China es el país que más carne porcina compra.
Este tipo de granjas esta condenando en gran medida las pequeñas explotaciones y la ganadería extensiva que no puede competir con ellas. Cabe destacar también que este tipo de explotaciones no lleva consigo un aumento considerable de puestos de trabajo.

En resumen, estas granjas no generan empleos, no tratan con respeto a los animales y no son buenas para el medio ambiente, entonces, ¿a quién benefician?

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