Publicado por DV & archivado en Burgos, Represión, Tecnologí­a, Textos.

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Los últimos incidentes ocurridos en la ciudad, demuestran el cada vez mas palpable aumento de la violencia en nuestras vidas, todo lo que nos rodea esta sometido a ella. La televisión nos lo muestra como algo normal y cotidiano, las fuerzas de seguridad la utilizan de manera habitual, mientras nosotrxs cotidianamente asumimos nuestro papel de meros espectadores de lo que nos rodea.


Crean calles y plazas, suplantando todo lo anterior, se peatonalizan y se abren grandes avenidas para con ello evitar la huida de los posibles delincuentes, controlar las posibles sublevaciones de los consumidores contra el mundo de las mercancí­as.
Todxs estamos metidos en el saco de los sopechosxs, las ciudades se modifican volviéndose impersonales, asientos que se dan la espalda uno con otro, parques de ocio con objetos inútiles que no tienen ningún uso, estatuas absurdas en todas partes.

Aplican sofisticados avances de la ingenierí­a militar a nuestra vida cotidiana, controles de seguimiento por chips, escáneres en los aeropuertos, que degradan a los seres humanos hasta el punto de ser desnudados ante una cámara, seguimientos de móviles, tarjetas de crédito, documentos de identificación, todxs estamos en el punto de mira.
Nuestras vidas ya no nos pertenecen, todxs estamos siendo vigilados.

En el trabajo se crean encargados, delegados en las clases, los mass-media nos muestran espectaculares y heroicas acciones de los ciudadanos contra ladrones de bancos…
Mientras los cuerpos de seguridad de los estados nos hablan de posibles sospechosxs, de peligrosos terroristas, mientras se nos invita a la colaboración ciudadana, buscan hacer de nosotrxs policí­as no remunerados, tratan de hacernos ver en el de alado un enemigo en potencia, desví­an su responsabilidad comprando a los ciudadanos con sus migajas.

Continúan llenándonos las calles con ojos, cámaras y más cámaras, en las esquinas, centros comerciales, graban nuestros movimientos permanentemente, nos siguen, con ello buscan criminalizar a todxs, infringir el miedo en los ciudadanos para que así­ no se levanten contra lo que este mundo gris les ofrece.
Mientras los verdaderos enemigos nos engañan con mentiras tan hipócritas como ridí­culas, nos hablan de mayor seguridad, de que incidentes como el de Sergio o cualquier otro violento o delictivo puedan ser evitados, pero si tomamos como ejemplo a Londres una de las ciudades con mayor numero de cámaras, esta sufrió el mayor atentado de su historia teniendo instalados en su seno estos sofisticados sistemas de control y vigilancia, las cámaras por lo tanto nos demuestran que no nos dan la seguridad, que no son el parcheado a los problemas, las cámaras no pueden evitar ni predecir nada, tan solo criminalizar y buscar a los posibles culpables y todxs estamos en su óptica. ¿Pero quien esta detrás de estas cámaras? ¿Quien vigila al vigilante?

Mientras en esta y en otras ciudades del resto del mundo empresas de seguridad, con dudosas vinculaciones seguirán lucrándose con nuestro dinero con el fin de inflingirnos miedo.

Nadie ve culpable al sistema competitivo e individualista que el capitalismo nos ofrece, nadie ve culpable a la educación jerárquica, a las obligaciones y al trabajo, somos educados en violencia, mientras nos obligan a enfrentarnos entre nosotros, ellos son los únicos interlocutores validos de lo que pasa.

Dejemos de ver enemigos donde hay compañerxs y empecemos a ver quien se esconde tras los cristales de esta sociedad de la que en 1984 ya nos hablo George Orwell.

¡CAÑA A LOS SISTEMAS DE CONTROL Y VIGILANCIA Y A SUS PARTIDARIXS!

9 Comentarios para “Sobre las dichosas camaras de vigilancia”

  1. Periodistas terroristas

    Muy buen artí­culo, pero sin duda me quedo con esta frase: “Dejemos de ver enemigos donde hay compañerxs “.

  2. Kalandracas

    El problema sobre la argumentación demócrata, es que si te opones a las cámaras y vigilancia ellos te responderán: “No tienes nada que temer, si temes algo es que vas a hacer algo malo”. Ese esputo, calla a mas de uno. Y señores no es que temamos a las cámaras, hay que ser idiota para hacer algo “malo” y no ir tapado.

    Las cámaras son un parche más de esta sociedad circundante en la idiotez.

  3. ¿Por nuestra seguridad? Y UN COJí“N

    Con la excusa de la seguridad, panfletos como la hoja parroquial llamada diario de burgos se encargan de meter el miedo y el apocalipsis satánico en las carnes de la plebe, todos sabemos con qué fin. Somos tan súmamente, no diré estúpida, sino inocentes de pensar que con cuatro cámaras el vandalismo y la delincuencia desaparecerán de un plumazo.

    Piensen más todos los padres cómo educan a sus hijos, como se comportan delante de ellos cuando van al fútbol y sueltan sus lindezas al arbitrucho de turno, cuando permiten que sus retoños vean determinados programas de la parrilla rosa nacional, o cuando su hijo cuando suspende una asignatura no recibe castigo, sino una play station: la culpa la tienen los padres que les visten como animales.

    Piensen ustedes, padres acomodados de hoy, que son ustedes los que tienen el deber de educar a sus hijos, no los profesores, el camarero del bar ni las cámaras de vigilancia. Esta histeria colectiva es el escenario idóneo para que nuestros amados lí­deres tengan la excusa perfecta para aplicar su paternalismo de estado: te jodo por tu propio bien.

    Este paí­s es un estado policial. Y no se educa con ostias ni con intimidaciones, ni a golpe de talonario, único mensaje que los señores policí­a entienden. ¿Que podemos esperar de una clase polí­tica para los que solo somos un número en una papeleta? ¿Que podemos esperar de esa gente que cree que tenemos cinco años y se creen con el deber divino de dirigir nuestro destino? ¿Qué podemos esperar de nuestro enemigo? Y nosotros seguimos votándoles. Tenemos lo que nos merecemos.

  4. Mengano

    La gente de bien no teme a las cámaras. ¿Por que será que los anarquistas las tienen tanto pánico?

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