El conflicto urbanístico generado por la remodelación de la Plaza de Toros de Burgos ha entrado en una nueva fase, más tensa y compleja si aún cabe. Ante la imposibilidad de encontrar una vía de dialogo con los representantes del consistorio burgalés, la Asamblea contra la Especulación Urbanística hizo llegar ayer jueves 23 de octubre sus reivindicaciones ante las propias puertas del edificio Promecal, propiedad del empresario Michel Méndez Pozo, en una manifestación que concentró a varios centenares de personas. Pero el conclicto no deja de deparar sopresas y está lejos de atisbarse en el horizonte su pronta conclusión.

















