La lápida que los vecinos de la Asamblea de Gamonal dedicaron a Antonio Miguel Méndez Pozo y Javier Lacalle y que tras el simbólico funeral de la codicia, la ambición y la soberbia quedó fijada en la calle Vitoria, justo en uno de los puntos neurálgicos de las protestas contra el bulevar, ha desparecido misteriosamente.
No hace falta ser un lumbreras ni contratar los servicios de un detective privado para sospechar que el hurto ha sido perpetrado por aquellos a los que el contenido de la lápida dejaba en evidencia. Piensa mal y acertarás dice el refrán castellano, sin embargo es muy probable que los que ordenaron su sutracción no tengan el valor de pasearse por el barrio. Leer más »













